Científicos crearán un mapa del genoma del rey inglés Ricardo III

martes 11 de febrero de 2014 17:37 GYT
 

Por Kate Kelland

LONDRES (Reuters) - Un año después de descubrir que un esqueleto retorcido encontrado debajo de un estacionamiento correspondía a los restos mortales del rey Ricardo III, científicos en Reino Unido planean reducir a polvo algunas muestras de sus huesos y usarlas para crear un mapa de su genoma.

El proyecto, que podría cambiar la percepción del último rey de Inglaterra que murió en batalla hace más de 500 años, busca saber más sobre su linaje y salud, y proporcionar un archivo genético para historiadores, investigadores y público en general.

Después de tomar una pequeña muestra de un hueso del esqueleto, Turi King, del departamento de genética de la Universidad de Leicester, la reducirá a polvo, extraerá el ADN e intentará reconstruir el código genético de Ricardo III.

"Es un poco como un rompecabezas. Lo pones todo junto para conseguir todo lo que se pueda del genoma", dijo King a periodistas el martes en una conferencia sobre el proyecto.

La historia de Ricardo III es polémica. William Shakespeare le retrató como un tirano encorvado que asesinó a dos princesas en la Torre de Londres y murió en batalla gritando "¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!". Los defensores de Ricardo argumentan que su reputación fue manchada deliberadamente para consolidar el reinado de los Tudor.

ENTIERRO

Los restos de Ricardo III y cualquier muestra tomada de ellos deben ser enterrados de nuevo en algún momento -aunque el asunto de cuándo y dónde se ha convertido en una disputa legal.

A la Universidad de Leicester, cuyos arqueólogos encontraron y exhumaron los restos, se le concedió un permiso del Ministerio de Justicia británico para volver a enterrar al rey en la catedral de Leicester.

Los descendientes de Ricardo III iniciaron acciones legales pidiendo que se haga una revisión judicial de la decisión. Quieren enterrarlo en York, la base de poder del norte de Inglaterra de su reinado de 26 meses.

(Traducido por María Vega Paúl en la Redacción de Madrid; Editado por Ricardo Figueroa)