Residentes de pequeña isla en Haití se resisten a plan para revivir turismo

domingo 6 de abril de 2014 18:15 GYT
 

Por David Adams

ILE-A-VACHE, Haití (Reuters) - Durante décadas, la mayoría de los empobrecidos residentes de la pequeña isla de Ile-à-Vache frente a la costa sur de Haití ha vivido en el anonimato, virtualmente ignorados por el Gobierno y visitados sólo por los mochileros y yates más aventureros.

Luego el 2012, empezaron a llegar visitas grandes en helicóptero: el presidente de Haití, Michel Martelly, Bill Clinton, modelos de agencias publicitarias y fotógrafos, ejecutivos de turismo. Madonna y Sean Penn fueron avistados en la isla durante noviembre.

El año pasado se produjo la sorpresa: el Gobierno declaró la antigua guarida pirata como "servicio público", lo que podría quitarle tierras a sus 14.000 residentes para desarrollar un centro turístico de alto perfil.

"La población local nunca fue consultada. Fue un golpe terrible", dijo Jerome Genest, un líder de la comunidad local y miembro de la Organización de Granjeros de Ile-à-Vache (KOPI, por su sigla original), que se resiste al proyecto junto a varios otros grupos.

El Gobierno haitiano empezó a promover Ile-à-Vache como un proyecto de ecoturismo, clave para sus esfuerzos por hacer que Haití vuelva al mapa turístico del Caribe.

ESPACIO PARA HOTELES

Cincuenta años atrás, antes de que el país fuera asolado por disputas políticas, una epidemia de VIH-Sida y el terremoto del 2010, Haití era un destino popular para personalidades como el cantante de rock Mick Jagger y el escritor Graham Greene, además de Bill y Hillary Clinton, que pasaron su luna de miel allí.

Con el tiempo, se convirtió en un destino poco recurrido, que miraba con envidia a República Dominicana, Jamaica y Puerto Rico acaparar el mercado de 28.000 millones de dólares del turismo caribeño.   Continuación...

 
Durante décadas, la mayoría de los empobrecidos residentes de la pequeña isla de Ile-à-Vache frente a la costa sur de Haití ha vivido en el anonimato, virtualmente ignorados por el Gobierno y visitados sólo por los mochileros y yates más aventureros. Sin embargo, el año pasado se produjo la sorpresa: el Gobierno declaró la antigua guarida pirata como "servicio público", lo que podría quitarle tierras a sus 14.000 residentes para desarrollar un centro turístico de alto perfil. Fotografía tomada el 25 de marzo de 2014. REUTERS/stringer