Las grandes empresas alemanas miran a las start-ups para salvar la brecha digital

lunes 30 de marzo de 2015 12:16 GYT
 

Por Caroline Copley

DÜSSELDORF, Alemania (Reuters) - Los últimos en llegar a la era digital, las grandes empresas alemanas, han comenzado a asociarse con start-ups para sacudir su conservadora cultura empresarial y mantener el ritmo de un mundo cada vez más dominado por los gigantes tecnológicos.

Más de la mitad de las compañías blue-chip del índice alemán DAX encuentran sus raíces en el siglo XIX o incluso antes. La más joven en incorporarse, SAP, fue fundada hace 43 años.

En contraste, cerca de la mitad de las 30 mayores empresas del Nasdaq fueron creadas en los años de 1980 o más tarde y la cuarta mayor del índice, Facebook, se fundó hace apenas una década.

Las compañías alemanas son el motor de la mayor economía de Europa, que a su vez supone la piedra angular de la eurozona.

Pero las autoridades y los ejecutivos temen perder todo lo conseguido si no logran identificar y adoptar innovaciones rápidamente en tecnología web y de smartphone como la que ha llevado al éxito a Google, Apple y Amazon.

Advirtiendo este peligro, las grandes compañías del país como Metro, Bayer, Evonik y Deutsche Telekom están invirtiendo ahora en start-ups, en un intento de reunir experiencia digital y atraer nuevos jugadores cuya innovación podría suponer una amenaza para el propio negocio de estas empresas.

Esta tendencia podría ayudar a solucionar la escasez de capital riesgo que ha estancado la innovación.

Aunque la inversión en start-ups se multiplicó por más del doble el pasado año hasta los 1.740 millones de dólares, es un total menor a lo que recaudó la compañía de transporte estadounidense Uber por sí sola.   Continuación...

 
En la imagen de archivo, el presidente ejecutivo de Deutsche Telekom, Tim Hoettges, en una intervención en el World Mobile Congress en Barcelona el pasado marzo.  Los últimos en llegar a la era digital, las grandes empresas alemanas, han comenzado a asociarse con start-ups para sacudir su conservadora cultura empresarial y mantener el ritmo de un mundo cada vez más dominado por los gigantes tecnológicos. REUTERS/Albert Gea