Presidenta brasileña dice que Uber cuesta empleos, ciudades deben decidir sobre su uso

miércoles 2 de septiembre de 2015 15:22 GYT
 

BRASILIA (Reuters) - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó a la aplicación para compartir taxis Uber el miércoles diciendo que alimentaba el desempleo, pero aseveró que cada ciudad deberá decidir sobre cómo lidiar con el servicio que ha irritado a los conductores convencionales.

Las tres principales ciudades de Brasil -Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia- decidieron prohibir la aplicación desarrollada por Uber Technologies Inc que permite a los usuarios llamar a conductores de Uber para realizar viajes.

Ninguna de las prohibiciones comenzó a regir aún, ya que los alcaldes están posponiendo su aprobación.

"Uber es complicado porque quita trabajo a la gente (...) Deja a los taxis con menos trabajo", dijo Rousseff en respuesta a la pregunta de un periodista. "No es un tema fácil. Depende de las normas de cada ciudad y estado, porque no es una decisión del gobierno federal", añadió.

Uber no respondió de inmediato un pedido por comentarios.

En la capital Brasilia, los legisladores votaron para prohibir el servicio no regulado de Uber pero el gobernador del distrito federal vetó la prohibición y estableció una comisión para decidir qué es lo mejor para la ciudad.

En Río, el ayuntamiento propuso una nueva ley para prohibir los servicios no regulados de taxi en una medida diseñada para vetar Uber.

El alcalde Eduardo Paes aún no decidió si firmar el proyecto de ley, pero ha dicho que quisiera desarrollar una tecnología rival para los taxistas de la ciudad.

Más de mil taxistas protestaron contra Uber en Río en julio, bloqueando calles y el tráfico durante la hora de más movimiento en la mañana.   Continuación...

 
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff,  en un evento en el palacio de Gobierno en Brasilia, september 2, 2015. Rousseff criticó a la aplicación para compartir taxis Uber el miércoles diciendo que alimentaba el desempleo, pero aseveró que cada ciudad deberá decidir sobre cómo lidiar con el servicio que ha irritado a los conductores convencionales.
 REUTERS/Ueslei Marcelino