19 de noviembre de 2008 / 4:26 / en 9 años

Jefes automotrices EEUU ruegan por ayuda a Congreso

<p>El presidente ejecutivo de Ford, Alan Mulally (izquierda), el presidente de Chrysler, Robert Nardelli (centro), y el jefe de General Motors, Richard Wagoner (derecha) testifican ante una comisi&oacute;n del Congreso de Estados Unidos, Washington, 18 nov 2008. REUTERS/Kevin Lamarque (UNITED STATES)</p>

Con John Crawley y Kevin Drawbaugh

WASHINGTON (Reuters) - Los ejecutivos de las automotrices estadounidenses advirtieron el martes al Congreso que el sector está al borde del colapso, al solicitar un paquete de ayuda de 25.000 millones de dólares pese a la oposición política a otro salvamento multimillonario.

Las audiencias parlamentarias se produjeron en momentos en que funcionarios y empresarios en todo el mundo deciden si destinan dinero de los contribuyentes a salvar a la industria automotriz, y en el caso de hacerlo de que manera implementan el rescate.

Rick Wagoner, jefe de General Motors Corp, expresó sin rodeos ante el comité bancario del Senado por qué los ejecutivos del sector estaban allí.

“Esto es acerca de algo más que sólo Detroit (...) se trata de salvar a la economía de Estados Unidos de un colapso catastrófico”, dijo Wagoner en su testimonio.

Las audiencias se produjeron un día después de que senadores demócratas propusieron un rescate a la industria automotriz con 25.000 millones de dólares en préstamos.

La debilitada economía y la crisis global de crédito empujaron al Gobierno de Estados Unidos a rescatar varias compañías, entre ellas la aseguradora American International Group Inc, el banco de inversión Bear Stearns, y los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac.

Wagoner se presentó el martes para dar testimonio en el Congreso junto a Robert Nardelli -jefe de Chrysler LLC-, Alan Mulally -presidente ejecutivo de Ford Motor Co, Ron Gettelfinger -titular del Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria automotriz-, la senadora por Michigan Debbie Stabenow, y el economista Peter Morici.

Por primera vez, los presidentes ejecutivos de las compañías confirmaron cuánto estaban pidiendo al Gobierno. General Motors busca entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, Ford casi 8.000 millones, y Chrysler 7.000 millones.

“Si bien las automotrices locales han cometido errores en el pasado, los problemas actuales han sido exacerbados por uno de los peores entornos económicos en casi tres décadas”, dijo Mulally.

El recibimiento de los legisladores fue un tanto menos cordial que a lo que estaban acostumbrados los ejecutivos de Detroit.

El senador Richard Shelby, republicano de Alabama y miembro del comité, ha calificado a las automotrices de “modelos fracasados” y dijo que deberían presentarse en bancarrota.

Criticando el rescate, el senador republicano por Kentucky Jim Bunning dijo que la propuesta “no es una (propuesta) seria”.

“El problema básico de Detroit es que crearon un modelo de negocio que no tiene la más mínima oportunidad de sobrevivir en una economía global”, expresó la senadora Lindsey Graham, republicana por Carolina del Sur.

El presidente de la comisión, el demócrata Christopher Dodd, dijo que una “mayoría” de los miembros del Senado está a favor de algún tipo de ayuda para las automotrices.

“Me gustaría decir que ésto es lo que va a ocurrir en los próximos dos días. Pero no creo que sea así”, expresó Dodd.

PRESIONES LOCALES Y EN EL EXTRANJERO

Tanto las acciones de GM como las de Ford cayeron nuevamente el martes. En los últimos 12 meses, las acciones de GM han perdido más del 90 por ciento de su valor y las de Ford han caído más del 80 por ciento.

Aunque forma parte de quienes apoyan un rescate a la industria automotriz, el presidente ejecutivo del Bank of America dijo que no todos los grandes de Detroit deberían sobrevivir.

“La primera cosa sería que ellas (las automotrices estadounidenses) reconozcan que hay demasiadas automotrices y que es necesaria una consolidación”, comentó Kenneth Lewis en un evento del Club Económico de Detroit.

La víctima más probable podría ser Chrysler, controlada por la firma privada de capitales Cerberus LLC.

“Estamos dispuestos a proveer una transparencia financiera plena, y damos la bienvenida al Gobierno como dueño de participaciones (...) incluso como accionista”, dijo a los legisladores Robert Nardelli, jefe de Chrysler.

Nardelli señaló que sin ayuda financiera inmediata, la compañía podría carecer de suficiente capital para seguir operando, y que Chrysler consideró declararse en bancarrota así como otras alternativas antes de decidirse a solicitar los fondos federales.

“Estamos en una situación muy frágil”, declaró Nardelli.

El proyecto de ley que discuten los legisladores de Estados Unidos entregaría fondos que se sumarían a los 25.000 millones de dólares en préstamos aprobados anteriormente este año para que las compañías mejoren sus tecnologías y creen una línea de vehículos más eficientes en el consumo de combustible.

La parte del plan que parece haber logrado el menor respaldo es la idea de usar una fracción de los 700.000 millones de dólares el Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP, por su sigla en inglés) en las automotrices.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, dijo durante una audiencia de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes que si bien no es algo bueno dejar que una automotriz quiebre, el fondo de 700.000 millones de dólares no debería ser utilizado para evitar tal quiebra.

Un importante interrogante sobre el rescate es cómo negociarán las compañías con sus sindicatos.

Gettelfinger dijo en la audiencia que la situación que enfrentan GM, Ford y Chrysler es desesperada.

“Si el Gobierno no actúa para entregar ayuda inmediata, GM, Ford y Chrysler podrían verse obligadas a liquidar”, dijo el jefe del sindicato.

“Si una de estas compañías cae en bancarrota, casi apostaría a que derribaría a otra, o posiblemente terminarían cayendo las tres”, agregó Gettelfinger.

El proyecto de ley del Senado impondría condiciones a la industria, pero no está claro si esas condiciones serían suficientes como para satisfacer a los críticos.

La propuesta del Congreso se da mientras las automotrices anunciaron algunas medidas inmediatas para mejorar su liquidez.

Ford dijo el martes que vendería un 20 por ciento de su participación en la automotriz japonesa Mazda Motor Corp. Ford reunirá más de 538 millones de dólares con la venta y seguirá siendo el máximo accionista de Mazda, con una participación algo superior al 13 por ciento.

En tanto, GM dijo el lunes que postergaría el pago de incentivos a sus distribuidores en Estados Unidos en dos semanas. Los pagos de incentivos, que se hacen cada semana, serán retrasados del 28 de noviembre hasta el 11 de diciembre, dijo un portavoz.

Escrito por Patrick Fitzgibbons; editado por Hernán García

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