26 de mayo de 2010 / 10:53 / hace 7 años

RESUMEN 1-BP da inicio nuevo método para contener derrame EEUU

9 MIN. DE LECTURA

<p>Un cient&iacute;fico de la Federaci&oacute;n Nacional de Vida Silvestre saca una manguera petrolera rota en una isla afectada por el derrame de petr&oacute;leo, en Barataria Bay. Mayo 25 2010. Afectada por retrasos y la intensa presi&oacute;n del Gobierno estadounidense, BP Plc enfrenta un d&iacute;a clave el mi&eacute;rcoles, cuando intentar&aacute; un complicado plan para sellar una fuga en un pozo de petr&oacute;leo que desde hace cinco semanas vierte crudo en el Golfo de M&eacute;xico.Lee Celano</p>

Por Chris Baltimore y Tom Bergin

HOUSTON (Reuters) - La petrolera BP lanzó una ambiciosa operación en aguas profundas para sellar la fuga de crudo en la costa estadounidense del Golfo de México, aunque el presidente Barack Obama advirtió que no existían garantías de que vaya a funcionar.

BP está bajo intensa presión de Obama para que ponga fin a cinco semanas de derrame petrolero que amenaza con transformarse en una catástrofe natural y ha dado paso a una tormenta política.

Robots submarinos están siendo usados para ayudar a inyectar líquidos pesados dentro del pozo averiado a 1,6 kilómetros de la superficie marina. El sistema, denominado "top Kill", nunca ha sido utilizado a tales profundidades.

Obama dijo que de ser exitoso, el plan de BP para tapar el pozo debería reducir en gran parte o totalmente el flujo de cientos de miles de litros de crudo que emana a las aguas del Golfo.

"No descansaremos hasta que el pozo esté cerrado, el medioambiente reparado y la limpieza terminada", dijo en un viaje al estado de California.

El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, dijo al programa "Today" de la cadena NBC que tomaría uno o dos días determinar si el método "top kill" había funcionado.

BP declaró en un comunicado que el procedimiento había comenzado a las 1800 GMT. El secretario del Interior, Ken Salazar, se habría equivocado al decir a reporteros en una audiencia parlamentaria que cerca de una hora antes el proceso había comenzado.

La fuga petrolera amenaza a algunas de las comunidades pesqueras más ricas de Estados Unidos y ya ha contaminado más de 113 de los 644 kilómetros del litoral de Luisiana.

La Guardia Costera estadounidense aprobó la operación "top kill", su más ambicioso esfuerzo por frenar la emanación de crudo desde el pozo, luego de que científicos del Gobierno dijeron que era seguro proceder, según un comunicado divulgado por el centro de comando de respuesta al derrame petrolero.

Dia Critico Para Obama Y Bp

Este era un día crítico tanto para la energética con base en Londres como para la reputación de BP y su gran presencia en Estados Unidos está en juego y Obama enfrenta crecientes críticas por parte de legisladores y residentes de la costa del Golfo sobre su manejo de la crisis.

Los inversores, que han quitado 50.000 millones de dólares del valor de mercado de BP desde el comienzo del derrame, seguirán de cerca el resultado del procedimiento.

Las acciones de BP oscilaban en Londres, con inversores impulsando un avance de cerca de un 2,6 por ciento antes cerrar con una ganancia de un 1,4 por ciento.

El anuncio de BP de que había iniciado la largamente esperada operación sucedió tras el cierre de los mercados en Londres.

Si la operación "top kill" se une a la lista de fracasos de BP por bloquear la fuga, el gobierno de Obama podría no tener otra opción más que asumir el papel central en la respuesta al que se considera sería el peor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos.

En caso de que el procedimiento falle, dijo Hayward, el siguiente paso será usar un dispositivo de contención que será sellado en su parte superior y que será colocado tres o cuatro días después del intento de "top kill".

El senador demócrata por Florida Bill Nelson dijo que si BP no consigue solucionar la fuga el miércoles, Obama debe asumir el control de las operaciones de inmediato.

"Si las cosas no se arreglan hoy, creo que el presidente no tiene más opción (...) quizá con los militares a cargo", dijo a CNN. "Los militares tienen el aparato, la organización que pueda coordinar a las agencias civiles gubernamentales y resolver el asunto", añadió.

Demoras Y Fallas

Hasta el momento, los intentos de la compañía para frenar el derrame estuvieron rodeados de demoras y fracasos que alimentaron el enfado y la frustración de la Casa Blanca y de la población.

Obama dijo a sus asesores en días recientes que "tapen el maldito hoyo", y se dirigirá a la costa de Luisiana el viernes por segunda vez desde la explosión de una plataforma el 20 de abril que dejó 11 muertos y dio inicio al derrame.

Hayward fue criticado por haber dicho previamente que el impacto del derrame sería modesto.

"Hemos decepcionado a la gente con nuestra defensa de la costa, y vamos a redoblar nuestros esfuerzos", dijo a NBC, antes de explicar que había quedado "devastado" tras visitar una playa cercana el martes.

"Hubo toda una serie de fallas, el sistema para evitar reventones falló en tres oportunidades distintas", dijo Hayward a CNN, pero negó que obedecieran a un intento de ahorrar costos.

El ejecutivo llamó a la explosión del pozo "un accidente sin precedentes" y añadió: "este será un incidente transformador en la historia de la exploración en aguas profundas".

Pese a la frustración con BP -que admitió haber cometido un "error fundamental" al trabajar en la plataforma horas antes de la explosión- el Gobierno depende casi exclusivamente de la tecnología submarina de la petrolera.

Un sondeo de CBS News divulgado el martes muestra que un 70 por ciento de los estadounidense desaprueba el manejo por parte de BP del desastre, pero un 45 por ciento dio al Gobierno de Obama una evaluación negativa pese a sus esfuerzos por mostrar que está a cargo de los esfuerzos para contener la crisis.

BP dijo que el plan tiene entre un 60 y un 70 por ciento de posibilidades de éxito. Expertos de la industria en el Reuters Global Energy Summit dijeron que es "factible" y que tiene un 50 por ciento de oportunidad de funcionar, y minimizaron los temores a que se produzca una fuga mayor.

El día antes del intento, un grupo de capitanes de embarcaciones de pesca que no están trabajando se reunieron en Venice, Luisiana, y trataron de mostrarse optimistas.

"Espero que funcione (...) Tengo dudas muy, muy grandes pero realmente espero que lo haga", dijo Larry Hooper.

Sin Un Final a La Vista

Pero BP está en una carrera contrarreloj para salvar el ecosistema único y la lucrativa industria pesquera del Golfo de México, así como su reputación y fuerte presencia en Estados Unidos.

Desde la explosión que desencadenó el derrame, BP ha perdido cerca de un 25 por ciento de su valor de mercado, equivalente a casi 50.000 millones de dólares.

La firma con sede en Londres estimó que el petróleo ha estado manando desde el pozo a un ritmo de 5.000 barriles (795.000 litros) al día, aunque algunos científicos creen que el volumen podría llegar a ser hasta 20 veces mayor por el tamaño de la fuga.

BP dijo el martes a investigadores del Congreso que las pruebas de presión a una tubería de perforación horas antes de la explosión mostraron un "error fundamental", según un memorando divulgado el martes por dos legisladores.

El memorando de los congresistas Henry Waxman y Bart Stupak, que fueron informados por BP sobre el avance de su investigación interna, también mostró que se detectaron problemas en el equipo que debió haber provisto una protección adicional contra explosiones.

Se espera que Obama ofrezca un mensaje el jueves a la industria petrolera anunciando requerimientos de seguridad más estrictos para la perforación en plataformas en alta mar, dijo un funcionario. El mandatario también recibirá ese día un reporte sobre el desastre elaborado por el Departamento del Interior.

Sin un final a la vista para la catástrofe ambiental, analistas dijeron que el derrame podría tener un fuerte costo político para Obama antes de las elecciones legislativas de noviembre, que podrían erosionar el poder del Partido Demócrata en el Congreso.

Reporte adicional de Kristin Hays Y Chris Baltimore en Houston, Pascal Fletcher en Miami, Sarah Young en Londres y Susan Heavey y Tom Doggett en Washington; editado en español por Damián Weroclavsky y Marcel Deza

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