28 de mayo de 2010 / 14:45 / hace 7 años

RESUMEN 2-Obama visita Golfo; cautela sobre contención derrame

7 MIN. DE LECTURA

<p>El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se dirige a los medios mientras comprueba el da&ntilde;o a lo largo de la costa de Lusiana. Mayo 28 2010. BP report&oacute; el viernes avances en su intento de frenar la fuga de crudo de su pozo en el Golfo de M&eacute;xico, pero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirti&oacute; que "no hay una bala de plata" para solucionar el mayor derrame en la historia del pa&iacute;s.Larry Downing</p>

Por Ed Stoddard

GRAND ISLE, Estados Unidos (Reuters) - BP reportó el viernes avances en su intento de frenar la fuga de crudo de su pozo en el Golfo de México, pero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió que "no hay una bala de plata" para solucionar el mayor derrame en la historia del país.

Intentando mostrar liderazgo para enfrentar las críticas sobre el manejo de la crisis desatada por la marea negra, Obama recorrió la costa de Luisiana, donde el petróleo penetró en los pantanos y obligó a cerrar una lucrativa zona pesquera, amenazando miles de empleos.

"No serán abandonados. No serán dejados atrás. Estamos de su lado y vamos a insistir hasta que esto esté solucionado", dijo el mandatario en un comunicado televisado tras encontrarse con funcionarios estatales e inspeccionar los daños causados por el derrame sobre la costa.

Los frustrados residentes del Golfo han fustigado a las autoridades federales por actuar muy lentamente y ofrecer muy poca asistencia. La Casa Blanca disputa con fuerza esa tesitura, contraponiendo que ha montado la operación de respuesta a un desastre como este más grande de la historia.

El presidente ejecutivo de la petrolera BP, Tony Hayward, dijo que la operación llamada "top kill", que emprendió el miércoles para sellar el derrame de crudo que brota desde el lecho submarino, ha mostrado señales de que podría ser exitosa.

Pero el resultado final seguía siendo incierto y podrían pasar 48 horas hasta que se sepa si logró su objetivo.

"Lo hemos derribado pero no hemos podido ponerle una bala en la cabeza todavía", dijo a Reuters, añadiendo que las posibilidades de éxito de su procedimiento "top kill" seguían siendo del 60 al 70 por ciento.

Planes De Contingencia

Obama dijo que un equipo de científicos del Gobierno estaba explorando planes de contingencia en caso de que la operación no funcione. "No va a haber "una bala de plata o muchas respuestas perfectas para los desafíos que enfrentamos", afirmó.

"Esto es una catástrofe hecha por el hombre que aún está evolucionando", añadió.

La creciente indignación pública y la frustración por el derrame fuera de control se han convertido en un desafío mayor para el presidente.

En su visita a Luisiana, Obama inspeccionó las barreras de seguridad que protegen las playas en Port Fourchon, corazón de la industria petrolera del Golfo y una de las áreas más golpeadas por la catástrofe.

"Obviamente, la preocupación es que hasta que no frenemos la marea, estaremos en problemas", dijo el mandatario, mientras levantaba algunas bolas de alquitrán de la playa. Desde la playa podía verse una cadena de plataformas petroleras.

BP ve a "top kill" como su mejor oportunidad de tapar el pozo y contener el derrame que ha manchado su reputación y recortó cerca de un 25 por ciento, unos 50.000 millones de dólares, de su valor de mercado.

Hayward dijo que BP había inyectado materiales pesados de bloqueo -como trozos de caucho- en el fallido sistema para evitar explosiones en el pozo averiado, y que el viernes más tarde aplicarían más "lodo" pesado.

"Probablemente pasen 48 horas hasta que tengamos una visión concluyente", dijo a la CNN.

Las acciones de BP perdieron un 5 por ciento en la Bolsa de Londres ante la incertidumbre sobre el éxito del esfuerzo para tapar el pozo. BP estimó que el costo del desastre ascendía a 930 millones de dólares.

Ese monto se multiplicaría cuando comience la limpieza del derrame, que ahora ha superado al desastre de Exxon Valdez en las costas de Alaska en 1989.

"Esto claramente es una catástrofe ambiental", dijo Hayward a CNN, en contraste con un comentario que había hecho anteriormente, en el que él había predicho que el impacto ecológico del derrame sería pequeño.

Desafio Politico Para Obama

El viaje del viernes fue la segunda visita de Obama al Golfo en las más de cinco semanas que lleva el incidente causado por una explosión en una plataforma que mató a 11 trabajadores y abrió una fuga a 1,6 kilómetros de profundidad.

La gira del mandatario ocurrió un día después de que prometiera "arreglar esto", mientras crecen las críticas sobre lo que muchos estadounidenses ven como una respuesta insuficiente del Gobierno a una de las peores catástrofes ambientales del país.

El antecesor de Obama, George W. Bush, fue fustigado por el manejo que hizo del huracán Katrina, y Obama está ansioso por evitar las comparaciones.

El derrame podría convertirse en una carga política para Obama antes de unas elecciones legislativas de noviembre en las que se prevé que disminuya el control del Partido Demócrata en el Congreso.

Sin embargo, por más que Obama busque reforzar su control de la situación, el Gobierno federal carece de las herramientas y la tecnología para resolver la fuga submarina, y depende de BP para encontrar la forma de frenar el flujo.

Si falla el procedimiento "top kill", BP dice que tratará de controlar el derrame con otros métodos, como un segundo intento de transportar el crudo por un ducto a un barco en la superficie, o colocar un nuevo mecanismo para evitar explosiones sobre el que falló.

También está perforando dos pozos de alivio que frenarán el flujo, pero pasarán varias semanas hasta que esos estén completos.

La escala del derrame se expandió enormemente con los nuevos cálculos del Gobierno revelados el jueves, que multiplicaron hasta por 5 los 5.000 barriles por día estimados originalmente por BP.

En los pantanos de Luisiana, científicos mostraron que había petróleo bañando los campos de caña, descolorando la base de los juncos y llenando el aire de un olor acre.

Reporte adicional de Jeremy Pelofsky y Matt Spetalnick en Washington y Pascal Fletcher en Miami. Editado en español por Damián Wroclavsky/Gabriel Burin

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