6 de julio de 2010 / 0:00 / en 7 años

Trabajadores chinos luchan por sus condiciones, desafían sistema

Por James Pomfret y Kelvin Soh

ZHONGSHAN/LONGHUA, China (Reuters) - Después de pasar una mañana de confrontación con sus jefes en una fábrica de autos en el sur de China, Wei volvió a su casa por un camino distinto para evitar a los policías que le seguían.

Al llegar a su edificio, subió corriendo las escaleras a su pequeño cuarto de alquiler y prendió su computador.

“Hay 54 trabajadores en línea ahora, y la mayoría aún apoya la huelga”, dijo, señalando una serie de mensajes publicados en una popular red social china por empleados de Honda Lock, un proveedor chino de la japonesa Honda Motor.

Wei, que pidió que no se utilizara su nombre real, forma parte de una fuerza amplia, germinal y con un potencial que ha llamado la atención del mundo organizando una inesperada serie de huelgas.

Puede que China sea “el taller del mundo”, pero los trabajadores migrantes jóvenes como Wei son menos conformistas que sus padres ante la vida en las fábricas, con sueldos bajos, turnos agotadores y normas en ocasiones marciales.

Una oleada de suicidios en las custodiadas fábricas que hacen aparatos para empresas como Apple ha puesto de relieve sus reivindicaciones, convirtiéndolas en una causa célebre para los trabajadores migrantes que siguen las historias por internet, así como en motivo de vergüenza para las empresas extranjeras que dependen de estas plantas de montaje.

Las condiciones de trabajo en las fábricas chinas varían mucho. A menudo, las plantas pequeñas y medianas son peores que las dirigidas por grandes corporaciones multinacionales, sujetas a estándares más altos de responsabilidad social corporativa.

En las de Foxconn, una de las manufactureras más grandes del país con cientos de miles de empleados en una red de complejos industriales en todo el país, una oleada de suicidios llamó la atención sobre la vida gris y con pocos ingresos a la que se enfrentan muchos empleados de fábricas en China.

Los grupos de derechos laborales detallan las prácticas de estilo militar que se utilizan para maximizar la productividad, pero que han exacerbado la presión emocional sobre algunos trabajadores.

Aunque el horario habitual es de ocho horas diarias, según las estipulaciones de la ley de contratos laborales, muchos trabajadores suelen intentar reforzar sus magros ingresos sumando hasta cuatros horas extra al día.

A los empleados no se les permite hablar entre sí mientras trabajan, y pasan varias horas de pie haciendo las mismas tareas. Los descansos para ir al baño están también regulados a uno cada dos horas, según indicaron empleados de Foxconn que fueron entrevistados.

EXPECTATIVAS MAS ALTAS

Esta nueva actitud de los migrantes tiene implicaciones que van mucho más allá de la obvia subida de costos para las empresas extranjeras que se apoyaban en una fuerza de trabajo china dócil y barata.

Y llega en un momento en el que la fuerza del yuan está afectando a las ventajas del precio del trabajo en China, y hace que algunas compañías se planteen trasladar sus operaciones del país.

La perspectiva de que los empleados se organicen, elijan líderes y protesten plantea también preguntas difíciles para un Gobierno chino obsesionado con la estabilidad y el control, al tiempo que pide una solución a la creciente brecha entre ricos y pobres subiendo los ingresos de empleados y granjeros.

Además de Honda Lock y otros fabricantes de piezas para Honda, ha habido huelgas en líneas de fabricación de proveedores de Toyota, Hyundai, Adidas y otras empresas extranjeras.

China ha visto brotes de protestas laborales antes, pero a menudo terminaban cuando los trabajadores descontentos, fragmentados y a menudo asustados, cedían.

La escasez de mano de obra en los centros industriales del país ha permitido a los trabajadores a ser más exigentes. Los propietarios de plantas en el sur y el este del país dicen tener problemas para encontrar empleados, y están subiendo los sueldos para atraer a posibles trabajadores.

“Cuando llegué aquí, cogía cualquier trabajo que me ofrecieran porque mis padres necesitaban dinero y mi hermano tenía que ir al colegio”, dijo a Reuters Huang Min, una madre treintañera que estaba pegando carteles con ofertas de trabajo en la pared de una oficina de empleo de Dongguan.

“Pero ahora, esta gente nueva sólo quiere un trabajo fácil que dé mucho dinero sin tener que trabajar muy duro”, añadió.

(Información de James Pomfret y Kelvin Soh. Traducido por Redacción Madrid. Editado por Mario Naranjo; Mesa de edición en español +562 437 4411)

REUTERS ESP MN

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