25 de agosto de 2010 / 21:16 / hace 7 años

Chile ante dilema energético:ecologista o desarrollista

Por Ignacio Badal

SANTIAGO (Reuters) - Las carencias energéticas de Chile han puesto al presidente Sebastián Piñera en una gran encrucijada: jugársela por el medioambiente o por el desarrollo. Son mayores las apuestas por la segunda opción.

La aprobación gubernamental de una planta termoeléctrica a carbón cerca de una reserva natural en el norte de Chile levantó otra vez una discusión ambiental latente, que reaparece cada cierto tiempo cuando hay que aquilatar intereses y que es transversal a gobiernos y sectores políticos.

El Gobierno pretende que Chile crezca en torno al 6 por ciento promedio en los próximos cuatro años, lo que implicará un aumento de la demanda energética del orden del 8 por ciento anual, según expertos, principalmente gracias a enormes proyectos mineros en desarrollo.

Y el Ejecutivo parece más dúctil a apuntalar el esquivo empleo y la expansión del bolsillo -haciendo exigencias a las generadoras eléctricas- que a resguardar a ultranza los ecosistemas de pingüinos o bosques milenarios.

“En una campaña electoral se dice lo que se quiere, pero cuando se está en el Gobierno, se hace lo que se puede; las presiones en el campo energético son tremendas”, afirmó el analista de política estratégica Raúl Sohr.

En datos duros, la Comisión de Medio Ambiente de la región de Coquimbo autorizó el martes la planta térmica Barrancones, situada a unos 21 kilómetros de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, que significa una inversión cercana a los 1.100 millones de dólares, entre cuatro y cinco años de construcción y 1.600 empleos directos y 3.000 indirectos.

Una decisión que a todas luces, según ecologistas y opositores al proyecto, amenaza una reserva natural donde conviven pingüinos, ballenas y delfines, y que supuestamente contradice una promesa de campaña de Piñera.

Ante una consulta directa sobre su opinión del proyecto, Piñera dijo -en la recta final previa a las elecciones- que era “una locura” y que se opondría a toda planta (eléctrica) contaminante.

Sin embargo, el compromiso de campaña podría diluirse en las palabras del propio mandatario, ya que, según analistas, tiene una clara salida para ratificar el proyecto al argumentar que no es contaminante y que se encuentra lo suficientemente lejos de la reserva como para afectarla.

“Va a ser costoso para Piñera, porque hay una resistencia ciudadana transversal. Pero apoyará el proyecto y probablemente va a despegar una estrategia comunicacional para demostrar que no hay daño ambiental o si hay, es mínimo”, auguró Fabián Pressaco, politólogo de la Universidad Alberto Hurtado.

“Con eso, tratar de generar la percepción de que no vulnera el compromiso de campaña”, acotó.

Y en esa línea fue el primer comentario del Gobierno luego de conocerse la decisión de aprobar la central Barrancones.

“El compromiso asumido de parte del presidente de no aceptar que ninguna termoeléctrica dañe gravemente el medioambiente y la calidad de vida de las comunidades está absolutamente vigente y se va a cumplir de forma sagrada”, dijo la portavoz del Gobierno, Ena Von Baer.

“Hay una institucionalidad que está vigente (...) y que funciona”, agregó.

La francesa GDF Suez, dueña del proyecto, salió también en su defensa con palabras similares.

“No veo ninguna razón técnica ni que se ajuste a las condiciones que la normativa establece para que esta central no pueda operar. Es un muy buen lugar para instalar una central (...) Es un proyecto que será un beneficio para el país”, afirmó Walter Porcel, gerente de Suez Energy.

REALISTA ANTES QUE PRINCIPISTA

En los últimos años, el mandatario, un millonario cuya fortuna está avaluada en más de 2.000 millones de dólares y que ya había sido candidato presidencial en el 2006, había desplegado un esfuerzo personal por considerarse un hombre amigable con el medioambiente.

Piñera adquirió cientos de miles de hectáreas en una isla sureña para convertirla en un parque nacional y se reunió más de una vez con el magnate estadounidense y caudillo ambientalista Douglas Tompkins, también dueño de un pedazo protegido del sur de Chile.

Tompkins es un tenaz opositor a las centrales hidroeléctricas proyectadas en medio de bosques y lagos de la región patagónica de Aysén, el próximo temporal político que deberá encarar Piñera y al que posiblemente también cederá, como presa del realismo económico y energético.

“Todos los proyectos son necesarios. En el norte, hay proyectos mineros que requieren con urgencia capacidad eléctrica. Y las primeras centrales de Aysén van a estar en el 2018, y también son necesarias”, dijo María Isabel González de Energética Consultores.

Mientras Chile pretenda seguir creciendo y no se decida a discutir la energía nuclear como alternativa y las opciones limpias, como eólica o solar, deberá optar por construir centrales hídricas o térmicas, explicó González.

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