6 de octubre de 2010 / 23:18 / hace 7 años

Maíz transgénico avanza lentamente hacia el mercado en México

6 MIN. DE LECTURA

Por Mica Rosenberg

MEXICO DF (Reuters) - El maíz genéticamente modificado avanza lentamente hacia el mercado mexicano tras vencer años de barreras legales, pero donde algunos agricultores ven la promesa de reducción de importaciones otros ven una amenaza a su herencia.

Por años, la reverencia al maíz en México, al que se considera como la cuna del grano, ha hecho dudar al país sobre la adopción de las semillas de maíz trangénico.

México es una gran importador de alimentos que se ha visto superado por gigantes exportadores como Estados Unidos, en el norte, y Brasil, en el sur, y simpatizantes de los transgénicos dicen que ese tipo de cultivos podría ayudar a revertir esa tendencia.

El año pasado, después de una década de discusiones políticas, México completó un paquete de leyes que permiten la siembra experimental con semillas genéticamente modificadas, diseñadas para resistir ciertas plagas o herbicidas, reduciendo los costos e incrementando los rendimientos.

Recientemente, Monsanto, la mayor firma de semillas del mundo, y Pioneer Hi-bred International, unidad agrícola de DuPont, completaron pruebas en pequeños y aislados campos en tres estados en el norte de México con resultados positivos.

Esta es la primera vez que semillas de maíz genéticamente modificado han podido ser sembradas en suelo mexicano desde 1998, cuando el Gobierno emitió una moratoria para estudios hasta que se aprobó un marco legal para regular ese tipo de cultivos.

"Creo que ahora lo que hay que hacer es recuperar el tiempo perdido, que México pueda usar tecnologías del siglo XXI si quiere, ser competitivos si no vamos a ser un país importador", dijo Fabrice Salamanca, director de AgroBIO, que representa a firmas biotecnológicas que participan en las pruebas.

Empresas con experimentos verificados como seguros están apuntando hacia productores con subsidios para iniciar proyectos pilotos en grandes áreas el próximo año en los estados de Sinaloa y Tamaulipas, en el norte del país, dijo Salamanca.

Las siembras piloto no excederían de alrededor de 100 hectáreas, todavía una pequeña fracción de las ocho millones de hectáreas que México siembra de maíz, dijo el directivo.

Sin embargo, la producción comercial de maíz podría tardar años todavía. Plantas genéticamente modificadas de algodón, un cultivo menos controversial que el maíz, están hasta ahora siendo sembradas con fines comerciales después de 15 años de experimentos debido a la burocracia, dijo Salamanca.

Maiz De Los Dioses

Los grandes productores mexicanos son los principales interesados en semillas genéticamente modificadas y ven una competencia desleal de Estados Unidos, el principal productor del grano transgénico.

México es autosuficiente en maíz blanco, utilizado para consumo humano y con el que se hacen las tortillas, el alimento básico de los mexicanos, pero el país importa alrededor de 10 millones de toneladas de maíz amarillo transgénico al año para consumo animal.

Empresas de biotecnología ven un mercado en las 2.0 millones de hectáreas actualmente con semillas híbridas en México por ansiosos agricultores de adoptar las más recientes tendencias.

El resto de los cultivos de maíz en México está en manos de pequeños productores, muchos de los cuales utilizan lo que siembran para alimentar a sus familias y a sus animales.

Grupos indígenas dicen que el maíz, reverenciado como dioses en la época prehispánica por los mayas y los aztecas, ha sido el sustento de generaciones de campesinos que conservan sus semillas rojas, azules, blancas y multicolores utilizando técnicas que se han pasado de generación en generación.

El mandato de las autoridades es que las pruebas con genéticamente modificados estén aisladas de otros cultivos de maíz por 600 metros y que las fechas de siembra no coincidan para evitar el riesgo de contaminación con el polen.

Pero grupos en contra de los genéticamente modificados todavía temen que docenas de variedades que sólo se encuentran en México puedan ser contaminadas con el polen del maíz trangénico.

"Mis abuelos enseñaron a la familia el proceso para guardar la semilla. (La preocupación) sería la pérdida de la variedad criollo que tenemos", dijo Alejandro Nevarez, un agrónomo tarahumara en el estado de Chihuahua donde han habido algunos experimentos con transgénicos.

Nevarez dijo que algunos tarahumaras, que viven en la miseria en las hermosas montañas de las Barrancas del Cobre, en el norte de México, han rehusado que el Gobierno distribuya semillas pues temen que sean parte de pruebas con transgénicos.

La introducción de semillas genéticamente modificadas podrían incrementar la brecha entre los productores ricos del norte y los empobrecidos del sur del país o en enclaves indígenas.

"En las zonas de autoconsumo es preferible mantener una semilla que ellos mismo puedan sembrar el próximo año, que no dependan del mercado para la semilla", dijo Carlos Salazar, dirigente de una organización de productores de maíz.

"Pero las zonas comerciales requieren mucho nuevos desarrollos tecnológicos que tampoco nosotros podemos limitar", añadió.

Traducido por Adriana Barrera

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