COLUMNA-Secretos de EEUU y reglas bizarras: Bernd Debusmann

viernes 17 de diciembre de 2010 15:30 GYT
 

Por Bernd Debusmann

WASHINGTON (Reuters) - ¿Un secreto deja de serlo cuando millones de personas lo conocen? Sí, dice el sentido común. No, dice el Gobierno estadounidense, cuya reacción luego de que WikiLeaks filtrara cables diplomáticos clasificados refleja una burocracia que vive en un mundo propio sin lógica.

Los escritores que estén pensando en producir novelas en el siglo XXI emulando las obras de Franz Kafka deberían seguir de cerca los problemas de Washington a la hora de lidiar con qué tipo de información debe ser compartida, por quién y cuándo.

Cualquiera que tenga una computadora y conexión a internet puede ver los cerca de 1.500 cables secretos divulgados hasta ahora por la organización WikiLeaks, que tiene más de 250.000 mensajes intercambiados entre el Departamento de Estado estadounidense y embajadas del país en todo el mundo.

Cinco medios, entre ellos el New York Times, han publicado reportes detallados de los cables. Pero el hecho de que la información sea de dominio público no implica que el Gobierno deje de considerarla secreta.

Por eso, en la primera semana de las revelaciones, los empleados del Gobierno recibieron la orden de que la "divulgación no autorizada de los documentos clasificados (ya sea impresos, en un blog o en páginas web) no altera (...) su estatus ni resulta automáticamente en la desclasificación de los documentos".

"Por el contrario, la información clasificada, más allá de que haya sido subida a páginas web públicas o divulgada por los medios, sigue siendo secreta, hasta que sea desclasificada por una autoridad competente del Gobierno estadounidense", dice el aviso.

Existe una autoridad específica encargada de la desclasificación de documentos, de acuerdo a una orden ejecutiva firmada por el presidente Barack Obama hace un año.

Se llama Centro Nacional de Desclasificación y está lidiando con más de 400 millones (sí, 400 millones) de documentos secretos. La información, de 25 años de antigüedad o más, está guardada en cajas de cartón que tienen 2.500 páginas cada una en depósitos del tamaño de varias canchas de fútbol en los Archivos Nacionales en College Park, en Maryland.   Continuación...