20 de enero de 2011 / 19:35 / en 7 años

Atascos improbables en la autopista cubana información

<p>Imagen de archivo de unas torres de computador en La Habana, mayo 2 2008. Un cable venezolano de fibra &oacute;ptica enchufar&aacute; a Cuba a una nueva era de Internet de alta velocidad, pero eso no significa una explosi&oacute;n inmediata de usuarios en una de las sociedades menos conectadas de Am&eacute;rica Latina. REUTERS/Enrique De La Osa (CUBA)</p>

Por Esteban Israel

LA HABANA (Reuters) - Un cable venezolano de fibra óptica enchufará a Cuba a una nueva era de Internet de alta velocidad, pero eso no significa una explosión inmediata de usuarios en una de las sociedades menos conectadas de América Latina.

Una unidad de la compañía francesa Alcatel-Lucent empezará a tender el sábado en Venezuela el cable submarino de 1.600 kilómetros, que debería llegar a Cuba en febrero.

Cuba y Venezuela, dos aliados socialistas unidos por su oposición a Estados Unidos, ven el cable de 70 millones de dólares como una señal de independencia de Washington.

Y aunque la conexión de 640 gigabits por segundo aceleraría 3.000 veces la velocidad de transferencia de datos de Cuba, las autoridades alertaron que problemas financieros y tecnológicos impedirán masificar el acceso a Internet en el corto plazo.

“El despliegue de la conectividad no se resuelve de un día para otro porque cuesta mucho dinero y se necesitan otras inversiones”, dijo el viceministro de Comunicaciones, Ramón Linares, a medios locales.

El funcionario parecía referirse a servidores, routers y otros equipos de redes.

Las limitaciones de acceso a la red se transformaron en un nuevo frente en el amargo conflicto con Estados Unidos, que acusa a las autoridades comunistas de la isla de restringir las libertades de sus ciudadanos.

El Gobierno del presidente Raúl Castro dice que el embargo comercial estadounidense de cinco décadas excluye a Cuba de la tecnología y por eso no puede aún extender el acceso a Internet mucho más allá de oficinas públicas y centros de estudio.

Autoridades cubanas planean mejorar el acceso desde clubes de tecnología, oficinas de correos y centros de investigación.

Cuba reportó 1,6 millones de usuarios de Internet en el 2009 o 14,2 por cada 100 habitantes, una de las tasas más bajas del hemisferio, según cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Como muchos de esos usuarios, las 40 personas que tecleaban recientemente en una oficina de correos del centro de La Habana sólo tienen acceso al correo electrónico y a una intranet de sitios aprobados por el Gobierno.

“Aquí no hay Internet. Sólo email. Lo mejor es que usted vaya a un hotel”, dijo el supervisor mientras decenas esperaban en la calle para ver su correo a 1,8 dólares por hora. En un hotel de cuatro estrellas no lejos de allí una hora de Internet cuesta 10,8 dólares, o casi la mitad de un salario medio.

Cuba atribuye los altos precios al embargo estadounidense que por décadas le impidió conectarse a cables de fibra óptica tendidos en el Caribe. No tuvo otra opción que canalizar sus comunicaciones por un enlace satelital más lento y costoso.

ESQUIVANDO EL “IMPERIO”

Poco después de asumir en el 2009, el presidente Barack Obama autorizó a empresas estadounidenses de telecomunicaciones conectar a Cuba a Internet por fibra óptica, argumentando que un mayor flujo de información apoyaría su objetivo de promover cambios democráticos en la isla.

Expertos sostienen que las regulaciones son ambiguas y no está claro si Cuba puede ahora usar los cables existentes que pasan cerca de su costa.

En cualquier caso se han reportado pocos avances. Sólo TeleCuba, una pequeña empresa de Miami, ha dicho que recibió una licencia del Departamento del Tesoro para tender un cable.

Muchas compañías estadounidenses desconfían del clima de negocios en Cuba, que nacionalizó las empresas privadas en la década de 1960 y recién ahora está abriéndose con cautela.

“Los inversores extranjeros son todavía tímidos a la hora de invertir en Cuba por el congelamiento de activos y el hecho de que están lidiando con un régimen opaco”, opinó Heather Berkman, de la consultora de riesgo Eurasia Group.

Cuba, por su parte, ha ignorado en gran medida los avances de Obama e insistió en conectarse vía Venezuela, 10 veces más lejos de sus costas que Estados Unidos. Eso representa no sólo mejor acceso a Internet, sino también la capacidad de realizar millones de llamadas de larga distancia simultáneas.

Algunos han sugerido que el cable abre nuevas oportunidades para Cuba, que podría transformarse en un centro tecnológico como Bangalore en la India y vender servicios en línea.

El ingreso de Cuba en la era de la banda ancha llega en momentos en que el presidente Raúl Castro introduce algunas reformas económicas para modernizar el sistema socialista que incluyen la expansión del pequeño sector privado.

“El Gobierno tendrá que decir para qué utiliza su mayor ancho de banda”, dijo Sarah Stephens, del Center for the Democracy in the Americas, un grupo de Washington que promueve mejores relaciones entre ambos países.

“Espero que permita que más y más cubanos aprovechen los beneficios de esta tecnología. Eso debería ser una ayuda para las actividades del sector privado que el Gobierno está tratando de promover”, añadió.

Reporte de Esteban Israel; editado por Frank Jack Daniel y Silene Ramírez

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