Computación en nube decepciona a los primeros usuarios: sondeo

martes 4 de octubre de 2011 13:39 GYT
 

LONDRES (Reuters) - Pocas organizaciones se han pasado a la computación en nube, que ofrece el almacenamiento de datos en centros remotos, y muchos de los que lo han hecho están decepcionados con los resultados, según un estudio publicado el martes.

Menos de una de cada cinco organizaciones encuestadas han decidido alojar sus aplicaciones a proveedores de computación en nube, y dos tercios están en conversaciones preliminares, en pruebas o no están considerando el cambio, según la empresa de seguridad Symantec.

Muchas empresas miran a proveedores como Amazon, Microsoft, Salesforce, Google o Rackspace ofrecen este servicio, que permite a sus clientes escalar sus operaciones sin instalar hardware o software costoso en sus oficinas.

La firma de investigación de tecnologías de la información Forrester ha estimado que el mercado mundial de la computación en nube crecerá desde los 41.000 millones de dólares de este año hasta los 241 millones de dólares en el 2020.

Aunque tres de cada cuatro organizaciones han adoptado o están adoptando servicios en la nube como copias de seguridad, almacenamiento o seguridad, cuando se trata de externalizar el total de sus aplicaciones hay más palabras que hechos, según el sondeo.

Los temores por seguridad y la falta de conocimientos entre el personal de servicio técnico son los principales factores que frenan a las empresas, según la encuesta a 5.300 organizaciones realizada por Symantec.

"Aunque la informática cambia constantemente, la mayoría de los cambios son simples variaciones que no requieren que las organizaciones modifiquen el núcleo de su forma de trabajar. No es así con la computación en nube", indicó la empresa.

"Requiere que las organizaciones cambien la forma en la que se acercan a las tecnologías de la información", concluyó.

Symantec habló con organizaciones de todos los tamaños en 38 países, en una encuesta realizada entre abril y junio de 2011.

(Reporte de Georgina Prodhan; Editado en español por Cristina Fuentes-Cantillana)