Estafas por internet ofrecen fondos de líderes árabes depuestos

martes 4 de octubre de 2011 14:09 GYT
 

Por Oliver Holmes

BEIRUT (Reuters) - Una serie de correos electrónicos falsos supuestamente enviados por familiares o colaboradores cercanos de líderes árabes depuestos ofrecen una gran parte de sus bienes si los receptores les transfieren sus datos bancarios o pagan una cuota por adelantado.

"La cantidad de ataques de este tipo que hemos detectado es enorme", dijo Chester Wisniewski, asesor de seguridad de Sophos, que emplea sofisticados filtros de "spam" para identificar correos fraudulentos.

En uno de los correos, un estafador se hace pasar por la esposa del depuesto dirigente de Libia Muammar Gaddafi. Afirma que ha conseguido escapar a Túnez y busca desesperadamente un "socio confiable" al que transferirle 25 millones de dólares de los fondos de Gaddafi.

"Estoy harta de estas guerras. La gente muere a diario", dice en el correo electrónico.

"Te ofrezco el 35 por ciento y me ayudarás a invertir el 65 por ciento de mi parte en cualquier negocio lucrativo de tu país (...) pero si no por favor mantenlo a salvo para mí hasta que todo se tranquilice", agregaba el correo.

Otros mensajes intentan embaucar a los receptores para que les den sus datos bancarios, supuestamente para que los fondos puedan ser transferidos a la cuenta. Normalmente los estafadores se llevan todo el dinero de la cuenta.

"La 'historia' de un gobernante depuesto intentando sacar dinero del país suena muy creíble y su relación con los sucesos actuales le da aún más crédito", afirmó Avi Turiel, que trabaja en la empresa de seguridad en internet Commtouch.

"Permite a los estafadores decir algo distinto a las estafas habituales, con las que la gente podría estar familiarizada", agregó.

Los timos habituales incluyen hacerse pasar por un empresario que necesita transferir una gran suma porque está siendo auditado por el Gobierno o por un empleado de banco que requiere un apoderado al que transferirle fondos.

(Traducido por Jaime Ortiz en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal)