28 de noviembre de 2011 / 20:04 / hace 6 años

Crecimiento de Brasil atrae a pequeñas y medianas empresas

7 MIN. DE LECTURA

Por Esteban Israel

SAO PAULO (Reuters) - Paris Technologies, una pequeña firma de software en las afueras de Filadelfia, acaba de traducir sus contratos al portugués.

La compañía estadounidense quiere vender sus programas de herramientas empresariales en Brasil, un país de 200 millones de habitantes cada vez más atractivo para pequeñas y medianas compañías que vieron evaporarse sus mercados tradicionales por la crisis en Estados Unidos y Europa.

"Empezamos a buscar mercados donde podríamos tener un alto potencial de crecimiento y en el primer lugar de la lista estaba Brasil", dijo Duane Presti, director ejecutivo de Paris Technologies.

"Este año viajamos a Brasil en una misión comercial y tuvimos buenas reuniones. Ahora estamos planeando enviar alguien a Brasil al menos una vez al mes para lanzar el negocio", añadió.

Brasil, con un mercado doméstico equivalente al 60 por ciento del Producto Interno Bruto y un crecimiento económico en torno al 3,5 por ciento en el 2011, se convirtió en uno de los destinos favoritos de la inversión extranjera directa, que batiría este año un récord de 70.000 millones de dólares.

"Y los pronósticos pueden ser rápidamente superados (...) El aumento de las inversiones es gigantesco", dijo Gutemberg Uchoa, gerente de atracción de inversiones de la agencia gubernamental de promoción de negocios Apex-Brasil.

Brasil tiene por delante un ambicioso programa de inversiones en la próxima década, que incluye el desarrollo de sus gigantescas reservas de petróleo y la modernización de su infraestructura.

Y luego están los faraónicos proyectos de 18.000 millones de dólares para la Copa Mundial del 2014 y otros 14.400 millones de dólares en los Juegos de Río de Janeiro 2016.

El Ministerio de Desarrollo calcula que un 68 por ciento de las inversiones realizadas en Brasil en la primera mitad del 2011 provinieron del extranjero, casi el doble que en todo el 2010.

"Para muchas empresas con perspectivas de crecimiento cero o negativo en sus países, la oportunidad está sobre todo en mercados emergentes como Brasil", añadió Uchoa.

Cambio a Favor

La fuerte apreciación del real y los elevados costos de capital de Brasil, que están asfixiando a los exportadores brasileños, ofrecen sin embargo una ventaja competitiva a las empresas extranjeras.

Presti dice que pequeñas empresas como Paris Technologies pueden conseguir en Estados Unidos financiamiento de entre 6 y 7 por ciento, aproximadamente la mitad del costo en Brasil.

"Además, el hecho de que el real esté tan apreciado frente al dólar es una ventaja. Un producto que hace tres años hubiéramos vendido por 60.000 dólares ahora lo podemos vender por 75.000 y todavía resulta barato para los brasileños", dijo.

Fabio Yamada, director de Enterprise Florida Inc, una firma que promueve inversiones de medianas empresas estadounidenses en Brasil, dice que recibe todos los meses pequeñas y medianas empresas de software, ingeniería y arquitectura.

"Para muchas de esas empresas la única forma de ser viables es trabajar sin instalarse en Brasil, porque aquí los costos salariales e indirectos son muy elevados", dijo.

Las constructoras brasileñas están por ejemplo recurriendo cada vez más a proveedores de servicios de ingeniería en América Latina, un segmento crítico donde Brasil tiene un déficit anual de más de 20.000 profesionales al año.

Las empresas brasileñas usan sus ingenieros para la dirección de obras y encargan los proyectos a estudios en otros países como Argentina, Perú o Colombia, donde la capacitación es alta y los costos menores.

EL TAMAÑO IMPORTA

Los empresarios dicen que para competir en Brasil, el tamaño es importante: Cuanto menor, mejor.

"Las compañías brasileñas tienen el tamaño y músculo económico para ejecutar las grandes obras de infraestructura (...) Pero necesitan hacer subcontrataciones, por lo tanto hay muchas oportunidades para las medianas empresas", dijo Carlos Christensen, un consultor en Sao Paulo.

En la práctica resulta imposible disputar el mercado a las grandes constructoras brasileñas como Odebrecht, Andrade Gutierrez o Queiroz Galvao.

"Quienes más oportunidades tienen hoy en Brasil son las pequeñas y medianas empresas", dijo Ezequiel Barrenechea, director de Corporación América, un holding argentino que acaba de ganar la primera privatización de un aeropuerto de Brasil, parte de los proyectos de la Copa Mundial del 2014.

"Las medianas empresas de ingeniería argentinas que están trabajando en Brasil facturan por servicios 50 veces más que en otros países de la región", añadió.

Corporación América, por ejemplo, manifestó interés por participar a comienzos del 2012 en las licitaciones de otros aeropuertos como Guarulhos en Sao Paulo, Brasilia y Viracopos en la ciudad de Campinas.

"Los aeropuertos son la gran vitrina, pero hemos percibido interés también por contrataciones menores. Recibimos consultas de extranjeros interesados incluso en licitaciones para proveer materiales", dijo Lucas Sant' Anna, un experto en infraestructura del estudio de abogados Machado Meyer en Sao Paulo.

Un consultor argentino dijo que sus negocios en Brasil se aceleraron en los últimos dos años.

"Hay muchas posibilidades porque en este momento Brasil no da abasto. Están haciendo inversiones millonarias en infraestructura y no alcanza el hierro, ni el cemento ni la cal. Faltan empresas, recursos y también ingenieros", dijo el empresario, que pidió no ser identificado.

"Brasil no tiene techo", añadió.

Reporte de Esteban Israel

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