5 de diciembre de 2011 / 18:44 / en 6 años

El 'sexting' entre menores no es tan común como se creía

Por Frederik Joelving

NUEVA YORK (Reuters) - Los niños no tienen material explícitamente sexual de forma generalizada en sus teléfonos, como habían sugerido algunos estudios, según halló un grupo de investigadores.

Pero el ‘sexting’ - enviar o recibir fotos o vídeos delicados a través del teléfono móvil - puede suponer un problema legal para los menores.

“Ahora mismo, en la mayoría de los sitios, es un delito penal”, dijo Kimberly J. Mitchell, psicóloga de la Universidad de New Hampshire, en Durham, y coautora de dos nuevos trabajos publicados en Pediatrics. “La pornografía infantil es por definición una foto sexual de un menor”.

En uno de sus estudios, Mitchell y sus colegas estimaron que la policía estadounidense tuvo en sus manos casi 3.500 casos de imágenes sexuales realizadas por adolescentes entre 2008 y 2009.

Los adultos recibían estas imágenes en apenas un tercio de las veces, mientras que el resto implicaron sólo a jóvenes.

Casi cuatro de cada diez casos llevó a un arresto, incluyendo ocasiones en las que el “sexting” era “romántico” o “lo usaba para buscar la atención”.

Alimentado por escándalos de alto perfil, el ‘sexting’ se ha convertido en un tema muy presente en los medios. A principios de este año, el legislador Anthony Weiner dimitió de su puesto en el Congreso de Estados Unidos tras admitir que había enviado este tipo de imágenes de sí mismo a mujeres jóvenes.

En lo relativo a los menores, existe la preocupación añadida de que las fotos o vídeos sexualmente explícitos pueden considerarse pornografía infantil, incluso cuando los envía una chica a su novio o viceversa.

Mitchell dijo que los padres deberían asegurarse de que sus adolescentes son conscientes de los riesgos legales y de que entienden que cualquier cosa que manden puede terminar en Internet.

Una vez que esté enviado, probablemente no podrás recuperarlo”, dijo Mitchell a Reuters Health.

En cuanto a los receptores, añadió, “recomendamos que las borren y ciertamente que no las distribuyan”.

Pero también advirtió de que el “sexting” entre los jóvenes no es tan común como habían sugerido los primeros sondeos.

Un estudio de 2008 halló que uno de cada cinco adolescentes había enviado o colgado online fotos de desnudos o semidesnudos o vídeos de ellos mismos, según una campaña de un organismo privado con sede en Washington para impedir el embarazo no deseado en tre adolescentes.

Mitchell y sus colegas hallaron números bastante inferiores en una encuesta nacional de 2010.

Basándose en entrevistas telefónicas a más de 1.500 chicos de edades comprendidas entre 10 y 17 años, hallaron que apenas el 2,5 por ciento habían aparecido o producido fotos o vídeos desnudos o casi desnudos.

Ese número cayó al 1 por ciento en lo referido a material sexualmente explícito: pechos desnudos, genitales o traseros.

Entre el 6 y el 7 por ciento de los adolescentes dijeron que habían recibido tales imágenes o vídeos.

“Con todo tipo de tecnología novedosa que usen los niños, hay una tendencia a alarmarse con facilidad” añadió.

“Lo que estamos viendo en su lugar es que el sexting lo único que hace es que algunas formas de comportamiento sexual sean más visibles para los adultos”.

Traducido por Redacción de Madrid

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