23 de enero de 2012 / 13:52 / hace 6 años

Estudiar los microclimas podría ayudar a alimentar al mundo

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Por Rinat Harash y Ari Rabinovitch

JERUSALEN (Reuters) - Unos científicos en Israel desarrollaron una forma de usar las imágenes de satélite para ayudar a los agricultores a detectar cambios a pequeña escala en el clima y mejorar sus cosechas, un método que podría aumentar los suministros alimentarios para una población mundial cada vez más hambrienta.

En lugar de analizar el clima y topografía de grandes franjas de terreno, el nuevo sistema divide los campos en microclimas más pequeños que guían a los agricultores sobre la mejor manera de trabajar cada parcela individual.

Les dice cuándo es mejor plantar las semillas, cuándo fumigar con pesticidas e incluso qué cosecha es más adecuada para cada kilómetro cuadrado, dijo Uri Dayan, un meteorólogo de la Universidad Hebrea en Jerusalén.

Desde que el método fue publicado en el Boletín de la Sociedad Meteorológica de Estados Unidos en septiembre, Dayan y su compañero Itamar Lensky han estado trabajando para desarrollarlo en una interfaz global que ayude a los agricultores en cualquier continente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) ha dicho que la producción mundial de alimentos debe crecer en un 70 por ciento para el 2050 con el fin de satisfacer las necesidades de una población prevista de 9.100 millones de personas.

Los cultivos son muy sensibles a su entorno e incluso el más mínimo cambio puede arruinar una cosecha. Factores como plagas, patógenos y malezas causan la pérdida de más del 40 por ciento del suministro de alimentos del mundo, dice la FAO.

Incluso dos campos adyacentes que parecen idénticos podrían contener microclimas individuales que requieran una atención diferente para maximizar la producción, dijo Dayan.

Lensky, que dirige el laboratorio de detección remota de la Universidad Bar Ilan cerca de Tel Aviv, indicó que su sistema emplea imágenes térmicas a tiempo real disponibles desde la NASA, y luego analiza la temperatura de la superficie de cada parcela a pequeña escala.

"Cuando entendemos cómo funciona la naturaleza, lo metemos en un algoritmo, y podemos dar a los agricultores los resultados de este algoritmo", dijo.

En una aplicación, su sistema cartografió una zona de terreno que auguró que sería atacada - y cuándo - por la dañina heliothis, una polilla que causa miles de millones de dólares en daños a la agricultura mundial cada año.

Este conocimiento permite un uso más eficaz de los pesticidas.

Una vez que los científicos encuentren un patrón para desarrollarlo, en un par de años podría estar funcionando una interfaz global para guiar a los agricultores.

El sistema mejorará a medida que las imágenes de satélite se tomen con una resolución más alta, dijeron.

Por Ari Rabinovitch, Traducido por Redacción Madrid, Editado por Juana Casas

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