Para WhatsApp, mantener la sencillez es una ventaja

viernes 21 de febrero de 2014 11:35 GYT
 

Por Gerry Shih

SAN FRANCISCO, EEUU (Reuters) - En los últimos años, una serie de aplicaciones de mensajería han luchado por lograr un lugar dominante a nivel mundial, y muchas se jactaban de una lucrativa combinación de herramientas de comunicación, compras online y juegos.

Pero esta semana, el presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, gastó 19.000 millones de dólares en la compra de WhatsApp, el contrincante que tiene una simple funcionalidad y un ingreso insignificante.

WhatsApp, que cuenta con más de 450 millones de usuarios, se ha mantenido fiel a la mensajería básica, pero también a un modelo de negocio simple por el que le cobra a los usuarios una suscripción anual de sólo 1 dólar.

La apuesta de Zuckerberg podría en último término demostrar ser un golpe estratégico maestro: bloquear el acceso de su rival Google a un fenómeno advenedizo en el sector móvil e incorporar muchos usuarios -y sus datos- en mercados emergentes.

Wall Street celebró el acuerdo el jueves, pero para muchos expertos en Silicon Valley el precio es difícil de asimilar, especialmente si el modelo de negocio y estrategia de productos de WhatsApp no evoluciona bajo el timón de Facebook.

"Va a llevar un tiempo desarrollar el valor de esta adquisición", dijo Jonathan Teo, inversor de la aplicación de envío de fotos Snapchat, rival de WhatsApp.

Incluso asumiendo condiciones ideales, aún supera la propia valoración de Facebook en un amplio margen.

WhatsApp genera sólo 20 millones de dólares al año en ingresos, según Forbes.   Continuación...

 
Una persona sostiene un teléfono móvil con el logo de Facebook como papel mural detrás de un logo de la firma de mensajería Whatsapp en Zenica, Bosnia-Herzegovina, feb 20 2014. En los últimos años, una serie de aplicaciones de mensajería han luchado por lograr un lugar dominante a nivel mundial, y muchas se jactaban de una lucrativa combinación de herramientas de comunicación, compras online y juegos. REUTERS/Dado Ruvic