México no debe ilusionarse demasiado con Barack Obama
Por Anahí Rama
MEXICO DF (Reuters) - La elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos puede ayudar en la lucha contra el narcotráfico en la frontera con México, pero el vecino latinoamericano no debe guardar muchas esperanzas de poder lograr un acuerdo migratorio para millones de ilegales.
Desde hace años, México pugna por una reforma que regularice la situación de inmigrantes que viven sin papeles en Estados Unidos y cuyas remesas son una de las principales fuentes de ingresos para el país después del petróleo.
Pero, al menos al comienzo de su mandato, Obama tendrá puesta toda su atención en la crisis financiera estadounidense, que desató una tormenta global, y no estará mirando demasiado al sur, de acuerdo con analistas.
"La llegada de Obama va a generar aire fresco en la relación con México, pero es poco probable que en una situación de crisis económica se puedan esperar cambios importantes y rápidos", dijo Guadalupe González, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
Obama, que venció al republicano John McCain en los comicios del martes gracias al apoyo de estados clave, respaldó como senador la construcción de una barda en la frontera para frenar a los inmigrantes ilegales, algo que despertó una catarata de críticas desde varios puntos de Latinoamérica.
Además apoyó el otorgamiento de mayores recursos a las fuerzas de seguridad en la frontera para detener la inmigración ilegal y prometió castigar a los empleadores que contraten indocumentados.
Sin embargo, se ha mostrado a favor de una reforma migratoria para ayudar a los trabajadores sin papeles.
Se calcula que unos 12 millones de inmigrantes ilegales viven en Estados Unidos, la mayoría de ellos mexicanos que han cruzado por la extensa frontera común de 3,200 kilómetros. Continuación...

