3 de abril de 2010 / 13:26 / hace 7 años

Avance extrema derecha en Hungría pone en riesgo reforma

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OZD, Hungría (Reuters) - La situación es clásica. La economía de Hungría está en crisis, su gran minoría gitana es un chivo expiatorio fácil y un partido de extrema derecha que culpa a los gitanos de "pillos" y "gozadores del bienestar social" se apresta a ganar terreno en las próximas elecciones.

Si las encuestas de opinión están en lo cierto, el partido nacionalista Jobbik tiene la posibilidad de convertirse en el segundo mayor grupo en el Parlamento después de las elecciones del 11 y 25 de abril, negándoles a los favoritos de centro-derecha una posible mayoría de dos tercios.

"Con su retórica populista extrema, Jobbik podría poner bajo presión las políticas del próximo Gobierno", dijo el analista político Andras Giro-Szasz. "Jobbik puede limitar el mandato popular del próximo Gobierno", agregó Giro-Szasz.

Los gitanos componen entre el 5 y 7 por ciento de la población de Hungría y criticarlos ha demostrado ser la táctica más exitosa de Jobbik mientras la contracción económica de más del 6 por ciento del año pasado dejó a más de uno por cada 10 húngaros sin empleo.

Sus mayores triunfos tendrían lugar en lugares como Ozd en el pobre noreste de Hugría, una ciudad siderúrgica sumida en tiempos difíciles, donde parece reunir las condiciones para derrotar a los socialistas.

Creciente Desempleo

El desempleo en Ozd ha estado por sobre el 20 por ciento durante años, y un tercio de la población es gitana. Jobbik (Movimiento por una Hungría mejor, por sus siglas en húngaro) casi derrotó a Fidesz allí en las elecciones del Parlamento Europeo del año pasado, y su popularidad desde entonces solo ha aumentado.

"Muchos de nosotros estamos hartos del modo en que los gitanos entienden a la seguridad social como un modo de vida. Jobbik me impresiona por su apertura en cuanto a eso", dijo Andras Kemacs, un mecánico de 27 años de Ozd.

Jobbik también ha capitalizado el resentimiento popular para con la elite política, incluyendo a Fidesz, al cual tilda de corrupto.

Este ha demonizado a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional, que insistieron en dolorosos ajustes como condición para rescatar las finanzas públicas de Hungría.

Y es adepto a las nuevas tecnologías, utiliza internet tan eficazmente que su atractivo entre las personas jóvenes, incluyendo a estudiantes universitarios, sobrepasa al de cualquier otro partido excepto Fidesz.

Las encuestas muestran que el apoyo nacional por Jobbik se está acercando al 20 por ciento entre todos los votantes decididos. Eso lo coloca cabeza a cabeza con los socialistas gobernantes, mientras que la proyección de voto para Fidesz es de aproximadamente 60 por ciento.

Dichos triunfos, dividir al electorado de derecha como también robarles votos a la izquierda, han erosionado las chances de Fidesz de conseguir la mayoría de dos tercios que le serviría como plataforma para las amplias reformas que los economistas dicen que Hungría necesita.

Hungría ha luchado durante años por hacer que su pesado Gobierno sea más eficaz y recortar el gasto público. Los recortes han puesto al déficit presupuestario bajo control, pero gran parte de la reforma estructural del sector público se ha quedado atrás.

La reforma clave que requiere una mayoría de dos tercios es una racionalización de los 3.200 gobiernos locales de Hungría, que dirigen hospitales y escuelas y son un gran peso para el presupuesto del Estado.

Deterioro Y Desesperacion

En Ozd, los problemas que acosan a Hungría, y especialmente a sus gitanos, resultan dolorosamente evidentes. El colapso del comunismo después de 1989 dio lugar al cierre de la planta siderúrgica, el principal empleador del pueblo, dejando a 14.000 personas sin trabajo.

Los gitanos poco calificados fueron despedidos en primer lugar, la mayoría de estos no ha trabajado en los 20 años que pasaron desde entonces.

El deterioro y la desesperación en pueblos cercanos llevaron a miles más a Ozd. Hoy, un tercio de los 39.000 residentes son gitanos, dice Lajos Berki, líder del Consejo de la Comunidad Gitana.

"Aproximadamente 1.000 de nosotros tiene trabajo más o menos regular. El resto vive de la seguridad social. Hay problemas, no podemos negarlo. Unos cuantos miles de gitanos han causado verdaderos problemas", dijo Berki.

El asentamiento gitano sobre las afueras de Ozd, conocido como Hetes, desborda de actividad, pero no de trabajo remunerado. Los niños juegan al fútbol en la basura afuera de casas dilapidadas, mientras los adultos cortan leña de forma ilegal o pululan sin hacer nada.

"No estoy pegada al seguro de desempleo", dijo Gyula Budai, parada cerca del único grifo en funcionamiento que comparten 500 gitanos.

"Vamos, que nos den trabajo y verán quién quiere trabajar y quién no", agregó Budai.

Editado en español por Gabriela Donoso

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