6 de noviembre de 2012 / 10:19 / hace 5 años

Miles de griegos, en huelga para rechazar recortes en gasto público

5 MIN. DE LECTURA

<p>Un grupo de manifestantes durante una protesta en contra de las medidas de austeridad en las afueras del Parlamento en Atenas, nov 6 2012. Decenas de miles de griegos comenzaron una huelga de 48 horas el martes para protestar contra una nueva ronda de medidas de austeridad, que seg&uacute;n los sindicatos perjudicar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s a los pobres y llevar&aacute;n a la alica&iacute;da econom&iacute;a al colapso.Yorgos Karahalis</p>

Por Karolina Tagaris y Lefteris Papadimas

ATENAS (Reuters) - Decenas de miles de griegos comenzaron una huelga de 48 horas el martes para protestar contra una nueva ronda de recortes salariales y jubilatorios que el Parlamento aprobaría el miércoles por escaso margen.

El voto de los legisladores el miércoles es la mayor prueba hasta el momento para el Gobierno del primer ministro Antonis Samaras, quien necesita la victoria para asegurarse la ayuda de los prestamistas extranjeros pero que ha tenido problemas para convencer a su socio minoritario en la coalición gobernante y al público en general para que respalde las reformas.

Los paros fueron convocados por los dos principales sindicatos griegos, que representan a la mitad de los 4 millones de trabajadores, y son los terceros en dos meses contra las medidas de ajuste y las reformas que Samaras lleva el miércoles al Parlamento.

Según los sindicatos, las medidas de austeridad perjudicarán aún más a los pobres y llevarán a la alicaída economía de Grecia al colapso.

El transporte se vio seriamente afectado en todo el país y los colegios y oficinas gubernamentales locales permanecieron cerradas. Los hospitales estaban funcionando con personal de emergencia.

Una multitud de alrededor de 16.000 manifestantes -menos de lo que suele verse en las huelgas recientes en Grecia- se reunieron fuera del Parlamento en Atenas, con banderas y bombos, al grito de un pedido a la población -"No agachen sus cabezas"- y una advertencia: "Esta huelga es sólo el comienzo".

El Gobierno ha implorado a los griegos que soporten los recortes para evitar una bancarrota nacional, pero un tercio del país está sin empleo, los niveles de pobreza y suicidio están aumentando y muchos están extremadamente molestos con la clase política.

"Deberían irse al infierno y más allá", dijo Anais Metaxopoulou, un jubilado de 65 años.

"Deberían preguntarme cómo me siento cuando tengo que acudir a la iglesia a mendigar comida. No haría daño a una mosca pero a alguno de ellos los decapitaría", agregó.

Atenas necesita la aprobación parlamentaria a un paquete que incluye reducir las pensiones en casi un tercio y desechar las primas por vacaciones, todo para asegurar que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional le presten más de 31.000 millones de euros (40.000 millones de dólares) en ayuda, buena parte de las cuales se usarán para apuntalar a los bancos.

No Queda Nada Que Recortar

"Hacemos huelga el martes y el miércoles para enviar un mensaje al Gobierno - ¡estas medidas no deben aprobarse!", dijo Nikos Kioutsoukis, secretario general del sindicato del sector privado GSEE, que convocó la huelga junto con el sindicato del sector público ADEDY.

"Es inaceptable que la gente tenga que pagar por los fondos que los banqueros están consiguiendo del Estado", añadió.

Trenes, autobuses y el metro se vieron afectados y muchos vuelos han quedado cancelados. Los barcos no han salido de los puertos y los taxistas no han recorrido las calles.

La policía reforzó la seguridad para las manifestaciones que a menudo terminan en disturbios a pequeña escala.

Pero a las 1330 GMT los manifestantes se habían dispersado pacíficamente de la Plaza Syntagma, donde en otras oportunidades han chocado con la policía frente al Parlamento.

Grecia ha sufrido varias rondas de austeridad que han ayudado a que su economía se reduzca en una quinta parte desde que surgió la crisis de deuda, pero aún así no ha logrado poner en orden sus finanzas.

La deuda pública del país rondaría un 189 por ciento del Producto Interior Bruto para el próximo año y se espera que Atenas no llegue a cumplir los objetivos del último rescate acordado con la troika del FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

Algunos griegos dicen que los últimos recortes podrían destrozar a la sociedad.

"Alguien ha de decirles que no queda nada que recortar", dijo Vassilis Dimosthenous, un obrero de la construcción de 50 años que lleva diez meses sin trabajo.

"Hacen que nuestro día a día sea insoportable. Si tuviera diez años menos, me iría de este lugar", agregó.

Reporte adicional de Renee Maltezou; Traducido por la Redacción de Madrid; Editado por Ana Laura Mitidieri

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