7 de noviembre de 2012 / 4:48 / en 5 años

Un Obama fortalecido enfrenta grandes desafíos

Por Steve Holland y John Whitesides

WASHINGTON (Reuters) - Un día después de obtener la reelección, el presidente de Estados Unidos tenía poco tiempo el miércoles para saborear el triunfo pues tiene enfrente desafíos económicos urgentes, un problema fiscal inminente, y un Congreso aún dividido que es capaz de bloquear todos sus movimientos.

Pese a la decisiva victoria sobre el republicano Mitt Romney en la elección del martes, Barack Obama deberá lidiar con una mayoría republicana en la Cámara de Representantes para intentar superar la división partidaria que asoló a Washington durante la mayor parte de su primer mandato.

La preocupación inmediata del demócrata es el “abismo fiscal”, una mezcla de aumentos de impuestos y recortes de gastos que podrían aplastar la recuperación económica de Estados Unidos si no se logra un acuerdo presupuestario para fin de año.

La perspectiva de Obama y el Congreso luchando para lograr un acuerdo sobre el tema influyó en los mercados financieros globales el miércoles y las acciones cerraron en Wall Street con un fuerte descenso.

Obama también enfrenta desafíos internacionales, como la disputa nuclear de Occidente con Irán, la guerra civil en Siria, el retiro de Afganistán, y una China cada vez más enérgica.

En casa, el triunfo de Obama podría darle ánimos en su negociación con los republicanos, sumidos en la confusión por no poder derrotarlo o volver a tener el control del Senado, un resultado que muchos conservadores habían pronosticado.

Los estadounidenses dieron una segunda oportunidad a Obama pese a un desempleo persistentemente alto y una recuperación económia débil, optando por mantener en Washington un gobierno dividido y un Congreso tan fragmentado como desde las elecciones de medio mandato del 2010.

Los demócratas de Obama retuvieron el control del Senado y los republicanos de Romney se mantuvieron al frente de la Cámara de Representantes, lo que les da el poder de frenar las ambiciones legislativas del presidente en un amplio abanico de temas que va desde impuestos hasta la reforma inmigratoria.

Esta es la realidad política que enfrenta Obama, que obtuvo una victoria mucho más ajustada sobre Romney que su histórico triunfo del 2008 frente a John McCain, cuando se convirtió en el primer presidente negro de Estados Unidos.

Obama regresa a Washington el miércoles tras celebrar la reelección con miles de partidarios en Chicago en las primeras horas de la madrugada.

“Podemos aprovechar este futuro juntos porque no estamos tan divididos como nuestros políticos insinúan”, dijo Obama a la multitud que saludaba su triunfo.

Romney, un millonario ejecutivo de las finanzas, logró recuperarse de una serie de tropiezos durante la campaña hasta dar la impresión de que podría derrotar a Obama tras superarlo en el primero de los tres debates televisivos que mantuvieron cara a cara.

Pero el ex gobernador de Massachusetts no pudo convencer a los votantes de que su experiencia empresarial lo convertía en el mejor candidato para reparar la debilitada economía doméstica.

LLAMADA A LÍDERES DEL CONGRESO

Tratando de cumplir su promesa de buscar un compromiso, Obama se comunicó con los líderes del Congreso, incluidos los dos principales legisladores republicanos, John Boehner y Mitch McConnell, para expresarles su determinación para trabajar juntos.

“El presidente reiteró su compromiso para hallar soluciones bipartidistas a fin de: reducir nuestro déficit de una manera equilibrada, rebajar los impuestos de las familias de clase media y las pequeñas empresas, y crear empleos”, dijo un funcionario de la Casa Blanca en un correo electrónico.

Los problemas que acecharon a Obama en su primer mandato aún lo persiguen. Debe lidiar con déficits anuales de un billón de dólares, contener la deuda nacional de 16 billones de dólares, y reformular los caros programas sociales.

Pero el problema más urgente es el posible “abismo fiscal”.

Boehner, líder de la mayoría republicana y presidente de la Cámara de Representantes, aludió al tema alseñalar “la necesidad de que ambos partidos encuentren terreno común y tomen medidas juntos para ayudar al crecimiento de la economía y a crear empleos, algo que es clave para solucionar nuestra deuda”.

La preocupación post-electoral por los problemas fiscales en Estados Unidos contribuyeron a una caída en los mercados financieros globales, ya que los inversores se inclinaron por activos de menor riesgo.

Los tres índices principales de la Bolsa de Nueva York cayeron más de un 2 por ciento. El promedio Dow Jones perdió casi 300 puntos y el S&P 500 sufrió su mayor caída diaria porcentual desde junio.

Preocupaciones por la deuda de la zona euro también fueron un factor en las caídas registradas en el mercado.

Boehner dejó en claro que pretende mantenerse firme contra un aumento de impuestos a los estadounidenses con mayor poder económico, como Obama ha demandado. Por su parte, McConnell -líder republicano del Senado- no dio señales de estar dispuesto a ceder en sus principios conservadores.

“Los votantes no apoyaron los fracasos o excesos del presidente en el primer mandato. Simplemente le dieron más tiempo para terminar el trabajo y le pidieron que lo haga junto con un Congreso que devolvió el equilibrio a Washington después de dos años de control de un solo partido”, dijo McConnell.

COMODA VICTORIA EN COLEGIO ELECTORAL

La votación a nivel nacional fue extremadamente pareja. Obama sumó alrededor del 50 por ciento de los votos contra el 49 de Romney, tras una campaña en la que los candidatos y sus aliados gastaron alrededor de 2.000 millones de dólares.

Pero en el sistema de votos electorales por estado que define el derecho de ocupar la Casa Blanca, Obama obtuvo una cómoda victoria.

El miércoles por la mañana, Obama contabilizaba 303 votos electorales, muy por encima de los 270 que necesita para ganar. Romney tenía 206.

El resultado de la votación en el estado de Florida todavía no fue anunciado, lo que implica que hay todavía 29 votos electorales sin adjudicar.

La victoria de Obama impide una revisión de su reforma del sistema de salud del 2010, que busca ampliar la disponibilidad del seguro médico para los estadounidenses.

Obama, que asumió el poder en el 2009 en medio de la crisis financiera, debe continuar con sus esfuerzos por lograr un sólido crecimiento económico y dejar atrás la peor crisis desde la Gran Depresión de la década de 1930. Una recuperación despareja ha mostrado algunas señales alentadoras aunque la tasa de desempleo sigue alta, en un 7,9 por ciento.

El presidente enfrenta ahora la necesidad de refrescar su gabinete, pues tanto el secretario del Tesoro Timothy Geithner como la secretaria de Estado Hillary Clinton planean dejar sus cargos pronto.

La mayoría republicana en la Cámara de Representantes, de 435 miembros, significa que el Congreso aún vive una profunda división partidaria mientras enfrenta el “abismo fiscal” y otros temas.

“Eso significa la misma dinámica. Significa las mismas personas que no pudieron entender cómo lograr acuerdos durante los últimos tres años”, dijo Ethan Siegel, un analista que acompaña los cambios políticos en Washington para inversores institucionales.

Líderes internacionales ofrecieron sus parabienes a Obama.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu -quien ha tenido una relación algo áspera con el líder estadounidense- prometió que trabajará con Obama “para asegurar los intereses que son vitales para la seguridad de los ciudadanos de Israel”.

El primer ministro británico David Cameron dijo que ambas naciones deberían encontrar una forma de solucionar la crisis en Siria.

En Oriente Medio, donde el gobierno de Obama adoptó una postura de cautela mientras la Primavera Arabe sacudía a la región, la reelección del mandatario fue recibida más con una sensación de alivio que de felicidad.

Un tuit de uno de los clérigos más influyentes de Arabia Saudita resumió la respuesta de Oriente Medio. “Obama no es bueno, pero es el mal menor”, opinó Salman al-Oudah.

Reporte de la redacción de Washington; editado por Hernán García

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