Caso Petraeus muestra la facilidad de EEUU para acceder a emails

sábado 17 de noviembre de 2012 10:21 GYT
 

Por Joseph Menn

SAN FRANCISCO, EEUU (Reuters) - El escándalo que ha rodeado la repentina dimisión de un director de la CIA adúltero ha conmocionado al pueblo estadounidense no sólo por los personajes de primera línea protagonistas de la historia, sino por la facilidad con la que las autoridades parecen haber entrado en las cuentas de correo electrónico personales.

La tecnología ha transformado las comunicaciones mucho más rápido que la ley, dando a las autoridades de Estados Unidos a todos los niveles el poder de investigar de forma rutinaria correos electrónicos o mensajes íntimos, con mucha menor responsabilidad de demostrar lo que se defiende en cuanto a relevancia en un caso penal.

A menudo, las personas objeto de inspecciones electrónicas no llegan a saber nunca que les han investigado, y por supuesto tampoco por qué.

Recientemente, las grandes compañías de tecnología como Google y Facebook están dando pasos atrás, negándose incluso a facilitar incluso comunicaciones antiguas sin una orden y desafiando al Gobierno a defender su política en los tribunales.

El asunto ha salido a la luz pública por el escándalo aún en evolución que comenzó con la revelación que el general David Petraeus, mientras era director de la CIA, tuvo una relación extramarital con su biógrafa, Paula Broadwell.

La relación fue descubierta porque Jill Kelley, de la alta sociedad de Tampa y amiga de la familia de Petraeus, se quejó ante la oficina del FBI de Tampa de unos correos electrónicos de acoso anónimos.

Kelley no se dio cuenta hasta qué punto la investigación electrónica se iba a descontrolar. Escribió un correo electrónico el miércoles al alcalde de Tampa Bay diciendo que su familia había sido "exprimida al máximo" en parte porque la policía difundió transcripciones de llamadas al 911 con su dirección y número de móvil. Ese correo, a su vez, estaba entre los difundidos el viernes por el ayuntamiento cuando los medios pidieron acceder a archivos públicos.

En la investigación inicial, al FBI le preocupó que el remitente anónimo de Kelley tuviera información confidencial sobre el paradero de Petraeus. Emitió una citación administrativa permitiendo a los agentes examinar las cuentas de correo de la que procedían los mensajes, dijo una autoridad legal a Reuters.   Continuación...