23 de noviembre de 2012 / 14:12 / en 5 años

Decreto Mursi desata violentas protestas en Egipto

EL CAIRO (Reuters) - El decreto del presidente de Egipto, Mohamed Mursi, para evitar que sus decisiones sean desafiadas por la justicia hasta que sea electo un nuevo Parlamento desató el viernes la furia de sus opositores, quienes lo acusaron de ser un nuevo Hosni Mubarak y de apoderarse de la revolución.

<p>Un seguidor del presidente egipcio Mohamed Mursi lleva un p&oacute;ster con la imagen del mandatario durante una manifestacio&oacute;n en El Cairo. 23 de noviembre, 2012. El decreto del presidente de Egipto, Mohamed Mursi, para evitar que sus decisiones sean desafiadas por la justicia hasta que sea electo un nuevo Parlamento desat&oacute; el viernes la furia de sus opositores, quienes lo acusaron de ser un nuevo Hosni Mubarak y de apoderarse de la revoluci&oacute;n. REUTERS/Asmaa Waguih</p>

Miles de manifestantes colmaban a gritos la emblemática Plaza Tahrir, corazón de la revuelta contra Mubarak en el 2011, demandando que Mursi deje su cargo y acusándolo de lanzar un “golpe”. También se produjeron violentas protestas en Alejandría, Port Said y Suez.

La policía lanzó gases lacrimógenos a los manifestantes en las inmediaciones de la plaza.

Asesores de Mursi dicen que el decreto buscaba acelerar la transición que ha estado llena de obstáculos legales, pero los rivales del presidente se apresuraron a describirlo como un nuevo “faraón” que busca imponer un gobierno islámico en Egipto.

“Gobierno para todos los egipcios. No seré parcial contra ningún hijo de Egipto”, dijo Mursi en las afueras del palacio presidencial, agregando que estaba trabajando para la estabilidad social y económica y la rotación del poder.

“La oposición en Egipto no me preocupa, pero tiene que ser real y fuerte”, dijo, en respuesta a sus críticos.

Alentado por elogios de varias partes del mundo por mediar una tregua entre el grupo palestino Hamas e Israel, Mursi ordenó el jueves que la asamblea dominada por islamistas que actualmente redacta una nueva Constitución no pueda ser disuelta a través de procesos judiciales.

“Mursi, un dictador ‘transitorio’”, decía el titular del diario independiente Al-Masry Al-Youm.

Mursi, un musulmán cuyas raíces se encuentran en la agrupación Hermanos Musulmanes, también se adjudicó poderes que le permiten echar al impopular fiscal general y abrir la puerta a un nuevo juicio contra Mubarak y sus aliados.

El decreto del presidente está dirigido a terminar con las disputas y facilitar que Egipto -la nación árabe más poblada del mundo- tome más rápidamente el camino a la democracia, dijo un portavoz presidencial.

“El presidente Mursi dijo que debemos salir del embotellamiento sin quebrar la botella”, declaró a Reuters Yasser Ali.

TURBULENCIA Y AGITACIÓN

Mursi estableció que cualquier decreto que emita de ahora en adelante en ausencia de un Parlamento electo no podrá ser desafiado, un medida que consolida sus poderes pero que podría desestabilizar más al país, al amenazar con más turbulencias en el centro de la Primavera Árabe.

La agitación ha pesado fuertemente sobre la economía ya alicaída de Egipto. Un acuerdo de esta semana con el Fondo Monetario Internacional, que implica un préstamo de 4.800 millones de dólares, le dará un respiro aunque también acarrea ciertas medidas impopulares.

“El pueblo quiere derrocar al régimen”, gritaban los manifestantes en la Plaza Tahrir, una expresión usada en la revuelta que sacó a Mubarak del poder.

En Alejandría, al norte de El Cairo, manifestantes también irrumpieron en las oficinas del movimiento de los Hermanos Musulmanes de Mursi y arrojaron sillas y libros a las calles para luego prenderles fuego.

Seguidores y detractores de Mursi se enfrentaron cerca de una mezquita en la ciudad, la segunda más grande de Egipto.

Una sede del partido también fue atacada a piedrazos por manifestantes en Port Said, y otro grupo de personas lanzó bombas que incendiaron los carteles fuera de un edificio de la agrupación en Suez.

El decreto ya está empezando a inquietar a los aliados occidentales de Egipto y podría alarmar a Estados Unidos, un generoso benefactor del Ejército del país africano que halagó efusivamente a El Cairo por su participación en la tregua lograda entre israelíes y palestinos el miércoles.

La Unión Europea hizo un llamado el viernes a Mursi para que respete el proceso democrático en su país y considere los compromisos políticos pactados tras la revolución.

Naciones Unidas, en tanto, manifestó su preocupación respecto a que el último decreto presidencial plantee serias dudas sobre los derechos humanos en Egipto y provoque más inestabilidad en la nación.

El mandatario egipcio dijo en una mezquita de El Cairo que tomó la decisión de emitir el decreto para complacer a dios y a la nación, según reportó la agencia oficial de noticias.

“Cumplo con mis deberes para complacer a Dios y a la nación y tomé decisiones luego de consultar con todos”, declaró Mursi tras las oraciones musulmanas del viernes.

Reporte adicional de Tom Miles en Ginebra; Escrito por Edmund Blair. Editado en español por Marion Giraldo y Ana Laura Mitidieri

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