26 de diciembre de 2012 / 19:17 / hace 5 años

Presidente de Egipto promulga polémica Constitución

Un grupo de opositores al presidente Mohamed Mursi gesticulan frente a un grupo de policías antidisturbios en Alejandría, Egipto, dic 21 2012. El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, promulgó una nueva Constitución redactada por islamistas y criticada por diversos grupos, pero que según el mandatario ayudará a poner fin a las turbulencias políticas y le permitirá enfocarse en recomponer una economía muy frágil.Khaled Abdullah

Por Tamim Elyan

EL CAIRO (Reuters) - El presidente de Egipto, Mohamed Mursi, promulgó una nueva Constitución redactada por islamistas y criticada por diversos grupos, pero que según el mandatario ayudará a poner fin a las turbulencias políticas y le permitirá enfocarse en recomponer una economía muy frágil.

La ansiedad por la profundización de la crisis económica ha perturbado a Egipto en las últimas semanas, y muchos han acudido con prisa a los bancos para retirar sus depósitos, antes de que el Gobierno impusiera nuevas restricciones para controlar una fuga de capitales.

La nueva Constitución, que los opositores liberales dicen que traiciona la revolución del 2011 en Egipto mezclando peligrosamente religión y política, ha polarizado a la nación más poblada del mundo árabe y generó algunas protestas violentas.

En su primer discurso a la nación desde la adopción de la nueva Constitución -tras un referendo aprobatorio que culminó el fin de semana-, el mandatario dijo que era momento de que todas las fuerzas políticas dejen sus diferencias de lado y empiecen a trabajar juntas para llevar estabilidad al país.

"Haré todos los esfuerzos, junto con ustedes, para impulsar la economía, que enfrenta enormes desafíos y tiene grandes oportunidades para crecer", dijo Mursi en un discurso televisado.

Desde el despacho presidencial se anunció el miércoles que la Constitución había sido aprobada formalmente la noche previa, poco despúes de que los resultados mostraron que los egipcios respaldaron la nueva Carta Magna en un referendo en dos fases que terminó el sábado.

Los resultados anunciados el martes mostraron que los egipcios aprobaron el texto constitucional con una abrumadora mayoría de un 63,8 por ciento, allanando el camino para unas elecciones parlamentarias dentro de dos meses.

El texto ha agudizado las divisiones en la nación de 84 millones de habitantes y desató protestas violentas en las calles de El Cairo por el rechazo a lo que las minorías -sobre todo la cristiana- consideran una fuente de preocupación.

La Constitución promulgada establece que los principios de la sharia -la ley islámica- son la principal fuente de legislación y que las autoridades islámicas serán consultadas al respecto.

El triunfo le da a los islamistas su tercera victoria seguida en las urnas desde el derrocamiento del veterano autócrata Hosni Mubarak por una revolución en el 2011, luego de otros triunfos en comicios parlamentarios y presidenciales.

El gobierno de Mursi, que ha acusado a sus opositores de dañar a la economía al prolongar la inestabilidad política, enfrenta ahora la dura tarea de construir un amplio consenso mientras se prepara para imponer medidas de austeridad.

En su discurso, Mursi dijo que está evaluando posibles cambios en el Gabinete y que planea introducir incentivos para que Egipto sea más atractivo como destino de inversión.

"Los próximos días serán testigos, si Dios quiere, del lanzamiento de nuevos proyectos (...) y de un paquete de incentivos para los inversores para apoyar al mercado y a la economía egipcia", dijo el mandatario.

ATMÓSFERA DE CRISIS

La atmósfera de crisis se profundizó esta semana luego de que Standard & Poor's rebajó la calificación de crédito de largo plazo de Egipto. Muchos egipcios acudieron a los bancos para sacar su dinero y convertirlo en divisas que atesoran en sus casas.

La libra egipcia se desplomó el miércoles a su nivel más bajo contra el dólar en casi ocho años, en medio de temores a que el Gobierno podría devaluar o endurecer las restricciones cambiarias.

Empeorando las preocupaciones de la gente, las autoridades impusieron una nueva prohibición para entrar o salir del país con más de 10.000 dólares en divisas, lo que aparentemente busca frenar una fuga de capitales.

Mursi, catapultado al poder por sus aliados islámicos, cree que adoptar la nueva Constitución es clave para poner fin a dos años de turbulencias e incertidumbre política que han azotado a la economía.

El presidente argumenta que la nueva Constitución ofrece suficiente protección para todos los grupos, asegurando que muchos egipcios están cansados de las protestas callejeras que han impedido un retorno a la normalidad y distrajeron al gobierno de enfocarse en la economía.

El mandatario ha prometido aplicar impopulares alzas de impuestos y recortes de gastos para conseguir un paquete crediticio del Fondo Monetario Internacional.

Estados Unidos, que ofrece miles de millones de dólares al año en asistencia militar y de otros rubros a Egipto y lo ve como un pilar de la seguridad en Oriente Medio, pidió a los políticos egipcios que resuelvan sus diferencias y que todas las partes rechacen la violencia.

Reporte adicional de Patrick Werr; Escrito por Maria Golovnina; editado por Hernán García

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