26 de diciembre de 2012 / 20:13 / hace 5 años

Para segunda investidura de Obama, Washington estará más apagada que en el 2009

Imagen de archivo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca en Washington, dic 19 2012. Cuando Barack Obama jure públicamente en su segunda toma de mando el 21 de enero, la multitud que lo celebrará será bastante menor a la de su llegada al poder en el 2009, cuando un récord de 1,8 millones de personas invadieron la capital para ver asumir al primer presidente negro de Estados Unidos.Yuri Gripas

Por Samuel P. Jacobs

WASHINGTON (Reuters) - Cuando Barack Obama jure públicamente en su segunda toma de mando el 21 de enero, la multitud que lo celebrará será bastante menor a la de su llegada al poder en el 2009, cuando un récord de 1,8 millones de personas invadieron la capital para ver asumir al primer presidente negro de Estados Unidos.

Esta vez, la investidura podría atraer a no más de 800.000 personas, estiman funcionarios capitalinos. Como resultado, todavía quedan habitaciones libres en hoteles de lujo y mesas en distinguidos restaurantes a menos de un mes antes de la asunción.

El Mandarin Oriental Hotel, con vista al área donde se realizará la jura, inicialmente requería a los huéspedes que planeaban acudir a la toma de mando hacer reservas por cuatro noches. Ahora flexibilizó ese requisito a tres noches para intentar ocupar las habitaciones.

Pero el "margen de ganancia de la toma de mando" aún se mantiene: la habitación más barata del Mandarin, que normalmente cuesta 295 dólares la noche, empieza en 1.195 dólares la noche durante el fin de semana de la asunción.

Aún así, la demanda por reservas de hoteles y restaurantes para esta toma de mando palidece en comparación con el movimiento que siguió a la primera elección de Obama.

En ese entonces, la prisa por conseguir habitación era tanta que propietarios de casas e inquilinos en Washington y los suburbios en Maryland y Virginia rentaron sus hogares para la investidura, creando un extenso mercado inmobiliario secundario esa semana.

Cientos de esos propietarios, incluido el ex senador por Tennessee y actor Fred Thompson, quien ofreció alquilar su condominio por cinco días por 30.000 dólares, buscaron sacar ganancias de las festividades y abandonar la ciudad para evitar a la multitud.

Hoy, el sitio de internet Craigslist muestra sólo unas decenas de avisos ofreciendo habitaciones para la investidura.

"Plagaron el mercado la última vez", dijo el agente inmobiliario Hill Slowinski, quien trabaja con propiedades de lujo. "No estamos viendo el mismo nivel de interés" este año, agregó.

La historia es similar en el restaurante Palm, que ofrece un filete por 54 dólares y es un lugar favorito de los demócratas. Aún quedan mesas libres para la noche del domingo 20 de enero, la víspera de la ceremonia de toma de mando.

Para la segunda investidura de Obama, la emoción podría ser menor debido al hecho de que jurará oficialmente ante el presidente de la Suprema Corte John Roberts en una ceremonia el día previo a las festividades públicaS, el 20 de enero, como lo establece la ley.

Como ese día es un domingo, los eventos públicos -la jura en el exterior del Capitolio, el discurso inaugural, el desfile por la Avenida Pensilvania desde el Congreso hasta la Casa Blanca y las recepciones de gala- se realizarán el lunes.

Hans Bruland, el gerente general del Hay-Adams Hotel quien trabaja en su quinta investidura, dijo que la falta de entusiasmo era esperable.

Bruland comentó que las actuales negociaciones entre la Casa Blanca y el Congreso para frenar un aumento de impuestos y recortes de gastos que comenzarían a regir en el 2013, y la amenaza de una crisis económica si no se llega a un acuerdo para evitarlo, están eclipsando el entusiasmo en Washington y podrían afectar los planes de celebración.

La primera investidura de Obama se dio en medio de una crisis financiera mundial, pero su histórica llegada a la Casa Blanca pareció triunfar sobre esas preocupaciones, al menos por unos días.

MENOS RECEPCIONES DE GALA

Las preocupaciones económicas son una de las razones por las que la segunda investidura de Obama tendrá solo dos recepciones oficiales de gala, en vez de las 10 que se llevaron a cabo en el 2009.

Varios grupos realizarán algunas recepciones de gala no oficiales, pero la cantidad será la menor desde el primer período de Gobierno de Dwight Eisenhower en 1953, un reflejo del esfuerzo de Obama para darle un perfil bajo a la celebración en momentos en que muchos estadounidenses tienen problemas económicos.

Pese a esa relativa austeridad, habrá muchas oportunidades para que los simpatizantes de Obama disfruten de lujos.

Por 60.000 dólares, los huéspedes pueden disfrutar de cuatro noches en la suite presidencial del hotel Mandarin, con un servicio de mayordomo las 24 horas y un comedor privado.

Una temprana señal de que habrá menos visitantes para ocupar esas caras habitaciones fue la decisión del presidente de ampliar la búsqueda de fondos para su segunda investidura.

El presidente del comité de investidura declinó comentar la situación del esfuerzo de recaudación para el evento. En el 2009, la donación individual máxima era de 50.000 dólares y estaban prohibidos varios grupos. Este año, el equipo de recaudación permite donaciones por hasta 250.000 dólares.

Editado en español por Patricia Avila

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