ANALISIS- EEUU acuna "un monstruo" en la era del estancamiento político

miércoles 2 de enero de 2013 11:04 GYT
 

Por Fred Barbash

WASHINGTON (Reuters) - La imposición de un amenazador plazo para evitar una calamidad autoinducida se ha convertido en una herramienta frecuente del Congreso de Estados Unidos en los últimos años para aprobar ciertos proyectos de ley, lo que debería asustar a los legisladores cuando todo lo demás falla, como ocurre a menudo.

Ese fue el objetivo cuando el Congreso creó el "abismo fiscal" en agosto del 2011 para resolver una disputa bipartidista, también con un plazo autoestablecido, a fin de lograr un consenso destinado a elevar el tope de deuda pública.

Los recortes presupuestarios catastróficos, alineados para coincidir con un incremento de impuestos a los ingresos, finalmente iban a producir una reducción significativa en el déficit federal luego del 31 de diciembre del 2012.

No funcionó.

El Congreso atemorizó a todos menos a sus miembros, que al reducir los impuestos para la mayoría de los ciudadanos y elevarlos para unos pocos no pretendían lograr progreso alguno en la disminución del déficit.

"Creamos un monstruo", dijo el representante demócrata Charles Rangel el martes por la noche, justo antes de la votación en la Cámara baja para evitar buena parte del impacto del "abismo fiscal".

"Este jaleo fue para morirse de vergüenza", dijo en una entrevista con Reuters Norm Ornstein, académico del American Enterprise Institute.

Y "el hecho de que vayamos a tener otra desastrosa confrontación sobre el límite de deuda en dos meses más, con el ala de extrema derecha de los republicanos en la Cámara de Representantes resuelta a ponernos al borde de un colapso si no lo hacemos a su manera, realmente es atemorizante", aseveró.   Continuación...

 
Imagen de archivo del edificio del Capitolio estadounidense en Washington, dic 27 2012. La imposición de un amenazador plazo para evitar una calamidad autoinducida se ha convertido en una herramienta frecuente del Congreso de Estados Unidos en los últimos años para aprobar ciertos proyectos de ley, lo que debería asustar a los legisladores cuando todo lo demás falla, como ocurre a menudo. REUTERS/Mary F. Calvert