5 de enero de 2013 / 20:07 / hace 5 años

Chavismo da muestra de unidad con espaldarazo a polémico jefe Parlamento

Por Deisy Buitrago

CARACAS (Reuters) - El Gobierno venezolano mandó el sábado un mensaje de unidad con la reelección del polémico militar Diosdado Cabello como jefe del Parlamento, un acto que reunió a la plana mayor de la “revolución socialista” en medio de la creciente incertidumbre sobre la salud del presidente Hugo Chávez.

La mayoría oficialista reeligió por unanimidad al ex teniente Cabello, quien se mantiene en una posición estratégica para asumir el mando de la nación petrolera si Chávez se debilita aun más y se deben convocan nuevas elecciones.

“Juro ser carta cabal, lealtad suprema en todo aquello que me toque, defender la patria y sus instituciones, esta revolución hermosa que lleva adelante nuestro comandante Hugo Chávez Frías. Lo juro”, dijo solemne el también primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La inusual asistencia al evento de los pesos pesados del proceso -incluyendo al vicepresidente y sucesor político de Chávez, Nicolás Maduro, al ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, y al alto mando militar- buscó disipar los persistentes rumores de tensión entre las heterogéneas corrientes del chavismo, que van desde militares nacionalistas a radicales de izquierda.

El Parlamento tiene un papel clave en medio de la incierta condición de Chávez, ya que es el organismo encargado de determinar la eventual “ausencia definitiva” del presidente de la República, que activaría la convocatoria de nuevas elecciones pese a la amplia victoria del líder socialista en octubre.

La Constitución venezolana establece que el presidente electo debe asumir su cargo el 10 de enero, algo que parece poco probable en medio de un postoperatorio complicado tras una hemorragia y una infección respiratoria que exigen al paciente “reposo absoluto”.

Buscando ganar tiempo, Cabello reiteró que la fecha es un mero formalismo y que la juramentación puede ser demorada hasta ver cómo evoluciona el carismático militar retirado de 58 años.

“El 10 de enero jamás se convertirá en una fecha para que la voluntad popular sea vulnerada”, dijo Cabello, cuya legitimación fortalece la influencia política y económica que ha acumulado tras 20 años al lado de Chávez en los que se ha granjeado muchos enemigos, tanto en la oposición como en las filas oficialistas.

La oposición no logró ningún representante en la directiva de la Asamblea Nacional, pese a que controla un tercio de los escaños y obtuvo más del 50 por ciento del voto popular en las elecciones parlamentarias de 2010.

“Esta es la actitud intolerante, hegemónica de una parte del país que (...) actúa como si los apoyaran el 100 por ciento de los venezolanos”, dijo el diputado opositor, Hiram Gaviria, quien aspiraba a la primera vicepresidencia del hemiciclo.

HIJOS DE CHÁVEZ

La oposición ha rechazado categóricamente cualquier interpretación constitucional que postergue la juramentación presidencial con el argumento de que crearía un limbo legal.

“Eso no nos saca a nosotros de nuestro camino. Aquí es Constitución, verdad, convivencia, es democracia, eso es lo que es”, dijo en la víspera el presidente de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo.

La última palabra en esta cuestión la tiene el Tribunal Supremo, dominado por afectos al Gobierno, pero Maduro adelantó la noche del viernes que al presidente todavía le restan 60 días del permiso de viaje que solicitó al partir a Cuba para operarse, lo que les permite postergar el acto de juramentación.

El acto de asunción de Cabello se convirtió en una muestra de fuerza política y unidad del oficialismo, al que acudieron miles de seguidores, trabajadores estatales y beneficiarios de los populares programas sociales a fin de manifestar su apoyo y deseos de recuperación para el “Comandante-Presidente”.

“Ven acá Nicolás, que tú eres mi hermano (...) Todos somos hijos de Chávez”, dijo Cabello tras la sesión de investidura en un mitin en la puerta del palacio legislativo, donde buscó una vez más mostrar la buena sintonía política y unidad de criterio bajo “el plan de Chávez” y descartó tender puentes con la oposición.

Pero las expresiones de unidad no disipan las dudas sobre la posible evolución de Chávez, quien no ha aparecido en público desde que viajó a La Habana hace casi un mes para someterse a una operación por la reincidencia de un tumor pélvico cuyos detalles todavía se desconocen.

“Estamos acompañando a los diputados para elegir la nueva directiva, darle un espaldarazo a los diputados y darle un frenazo a la oposición. Chávez está convaleciente, se complicó, pero estamos seguros de que se recuperará y pronto lo tendremos en Venezuela”, dijo Antonio Pinto, transportista de 67 años, ataviado del característico rojo que identifica al chavismo.

Escrito por Enrique Andrés Pretel y Marianna Párraga. Editado por Marion Giraldo

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