Líder opositor británico cuestiona la pertenencia de Rusia al G8
LONDRES (Reuters) - El líder de la oposición británica, David Cameron, cuestionó el sábado la pertenencia de Rusia al Grupo de los Ocho, diciendo que las acciones de Moscú en Georgia eran incompatibles con su condición de miembro del club de naciones ricas.
"No creo en un país que se comporta de la forma en que Rusia lo hace, con tanques rodando por las calles de países democráticos. Esa clase de conducta no es compatible con ser miembro del G8," dijo Cameron a la BBC desde Tiflis, donde sostuvo conversaciones con el presidente georgiano, Mikheil Saakashvili.
Algunos analistas han dicho que Occidente puede tratar de castigar a Rusia por enviar fuerzas a Georgia, suspendiendo su pertenencia al G8, donde Rusia y el Grupo de las Siete (G7) principales naciones industrializadas discuten asuntos mundiales.
Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 han mantenido varios diálogos telefónicos sin la participación de Rusia, desde que surgió la semana pasada la crisis en la región separatista georgiana de Osetia del Sur.
Georgia envió una fuerza para tratar de retomar el control de la provincial respaldada por Rusia, provocando un contraataque de Moscú. Sus tropas continúan ocupando parte de Georgia, aún después de que ambas partes firmaron un acuerdo de paz.
Cameron, cuyo Partido Conservador aventaja cómodamente al Partido Laborista del primer ministro británico Gordon Brown en las encuestas de opinión, dijo que Rusia debería darse cuenta de que sus acciones en Georgia tendrían consecuencias de largo plazo para sus relaciones con Occidente.
"Rusia (...) sigue diciendo que quiere ser miembro pleno de la comunidad internacional, y parte del G8 y parte de la Organización Mundial del Comercio, y tener una fuerte relación con la Unión Europea," señaló Cameron.
"Si se comporta de este modo, no obtendrá ninguna de esas cosas," dijo Cameron, urgiendo al Gobierno británico a que examine las reglas de visas para los rusos.
Las relaciones entre Moscú y Londres se resintieron después del envenenamiento en noviembre del 2006 en Londres de Alexander Litvinenko, un ex funcionario de la KGB que se volvió crítico del Kremlin. Rusia desestimó extraditar al hombre que Gran Bretaña consideró como principal sospechoso, argumentando que su Constitución lo prohibía. Continuación...

