7 de mayo de 2012 / 2:32 / hace 5 años

Hollande tendrá corto período de gracia tras victoria en Francia

Por Catherine Bremer

PARÍS (Reuters) - El triunfal François Hollande enfrenta un corto período de gracia después de su elección como el primer presidente izquierdista de Francia en 17 años, con los mercados a la espera de claras señales sobre sus políticas y con qué fuerza planea enfrentar las medidas de austeridad impulsadas por Alemania.

El socialista moderado derrotó al saliente presidente conservador Nicolas Sarkozy con un 51,7 por ciento de los votos de la segunda vuelta del domingo, después de una dura campaña dominada por la molestia frente a la crisis económica que ha hecho caer a otros 10 líderes europeos desde fines del 2009.

Mientras alegres votantes de izquierda celebraban hasta las primeras horas del lunes en el centro de París, Hollande admitió que para él, las fiestas durarían poco.

“Hay mucha alegría y orgullo, pero también recelo al asumir esta responsabilidad en un momento difícil para el país y para Europa”, sostuvo.

Después de pronunciar su discurso de victoria en el pueblo rural de Tulle, en el centro de Francia, viajó a París y habló ante decenas de miles de partidarios en la histórica Plaza de la Bastilla.

Se espera que el nuevo presidente de Francia jure el 15 de mayo.

Mientras los temores sobre la crisis de deuda de la zona euro reaparecen luego de una elección que no dio ganadores claros en Grecia, Hollande viajará a Berlín poco después para cuestionar la atención de Alemania en las políticas de austeridad y presionar por nuevas ideas que estimulen el crecimiento.

“En cada capital, más allá de los jefes de Estado y Gobierno, hay gente que ha encontrado esperanzas gracias a nosotros, quienes nos están mirando y quieren poner fin a la austeridad”, declaró.

La izquierda reclamó la Plaza de la Bastilla donde la gente celebró y bailó durante la noche en 1981, cuando François Miterrand se convirtió en el primer presidente del Partido Socialista electo directamente. Tres décadas después, una nueva generación de votantes de izquierda ondeaban banderas rojas y algunos portaban rozas, el emblema del partido.

Se espera que Hollande incluya a algunos viejos conocidos en su Gobierno, como el ex primer ministro de Miterrand Laurent Fabius, pero sumaría a muchos políticos jóvenes y mujeres.

Su equipo económico, liderado por el centro izquierdista ministro de Finanzas Michel Sapin, incluye a políticos, líderes de la industria y funcionarios públicos considerados como amigables con el mercado.

Hollande debe delinear rápidamente sus planes nacionales, los que posiblemente se centrarán en torno a una gran reforma tributaria, y revisaría las optimistas metas de crecimiento que amenazan las metas de reducción de déficit de Francia.

Sus planes para ajustar una reforma que elevó la edad de jubilación a 62 años y aumentar el salario mínimo también están preocupando a los inversores, que temen que Francia pueda alejarse del club de prestamistas del norte de Europa y acercarse a la periferia endeudada.

“La victoria de Hollande ya había sido considerada por los mercados, sin embargo, sus promesas hechas durante la campaña no han sido evaluadas, así que hay riesgo a la baja si se mantiene inflexible cuando anuncie el primer grupo de medidas”, dijo el gerente de fondos Christian Jimenez de Diamant Bleu Gestion en París.

“Hay una necesidad clara de fomentar el crecimiento económico en toda Europa, pero el debate ahora es cómo lograr eso sin ahuyentar a los inversores”, agregó.

IZQUIERDA BIEN ENCAMINADA AL PARLAMENTO

Sarkozy, castigado por su fracaso de controlar el desempleo que alcanzó un 10 por ciento y por su estilo personal impetuoso, reconoció la derrota 20 minutos después del cierre de los locales de votación el domingo, diciendo a sus partidarios que había deseado buena suerte a Hollande en momentos tan difíciles.

“Asumo la completa responsabilidad por esta derrota”, manifestó Sarkozy, indicando que se retiraría de la política de primera línea.

En Grecia, los partidos tradicionales fueron duramente golpeados en una elección parlamentaria que parece que dejará a los partidarios de un rescate de la UE y el FMI sin una mayoría, lo que aumenta las dudas sobre el futuro de Atenas en la zona euro.

El euro cayó en las primeras operaciones en Asia debido a la sorpresa en Grecia, donde los partidos de extrema derecha e izquierda que se oponen a las medidas de austeridad recibieron casi la mitad de los votos.

La clara victoria de Hollande debería dar al político que se describe a sí mismo como una “persona normal” la autoridad para presionar a la canciller alemana, Angela Merkel, a que acepte un cambio con políticas que alienten el crecimiento en Europa, a fin de equilibrarlas con las medidas de austeridad que han desatado el enojo de los ciudadanos en el sur del continente.

Merkel, quien había favorecido abiertamente al conservador Sarkozy, llamó por teléfono a Hollande para felicitarlo y lo invitó a Berlín después de que jure como presidente. La votación puso fin al dúo “Merkozy” que lideró a Europa durante la crisis y da paso a una sociedad que no ha sido probada.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, dijo: “Nosotros ahora trabajaremos juntos en un pacto para el crecimiento de Europa, que genere más crecimiento a través de más competitividad”.

Sondeos de opinión realizados el domingo mostraron que la izquierda es la amplia favorita para conseguir una mayoría en las elecciones parlamentarias del próximo mes, especialmente debido a que el Frente Nacional que se opone a la inmigración va a dividir la votación de la derecha y golpeará al Partido UMP de Sarkozy.

Si gana en las elecciones legislativas de dos rondas del 10 y el 17 de junio, el Partido Socialista podría contar con la mayor influencia política de sus 43 años de historia, al tener el control de la presidencia, ambas cámaras del Parlamento, casi todas las regiones y dos tercios de las municipalidades francesas.

Hollande lideró la carrera presidencial de principio a fin, tras esbozar en enero un amplio programa basado en alzas de impuestos, especialmente sobre los más acaudalados, financiar el gasto y mantener bajo control el déficit público. El prometió equilibrar el presupuesto del país antes del 2017.

El candidato se benefició tanto de su programa como de un ambiente contra Sarkozy, debido en parte al estilo vistoso y en ocasiones arrogante del presidente, así como al descontento por esas penurias económicas que ya han derrocado a líderes en Irlanda, Grecia o Portugal.

Sarkozy lanzó su campaña tarde y dio un giro fuerte hacia la derecha entre las dos rondas de votación debido a que intentaba recuperar los votos de quienes tienen bajos sueldos y que según los sondeos le dieron la espalda en favor de partidos de extrema derecha o extrema izquierda.

En dos nuevos golpes antes de la elección, la líder de extrema derecha Marine Le Pen, quien ganó un 17,9 por ciento de los votos en la primera ronda, y el centrista François Bayrou, quien consiguió un 9,1 por ciento, se negaron a respaldar al presidente conservador.

Los partidarios de Sarkozy se consolaban con el hecho de que el margen podría haber sido mayor, lo que mantenía sus esperanzas de cara a las elecciones parlamentarias. “La gente está hablando sobre un tsunami contra Sarkozy”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé. “Eso no es lo que ocurrió”, agregó.

Reporte adicional de John Irish, Elizabeth Pineau, Sybille de la Hamaide, Ingrid Melander en Atenas y Geert De Clercq; Escrito por Daniel Flynn y Catherine Bremer; Editado en Español por Ricardo Figueroa

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