24 de diciembre de 2012 / 18:18 / hace 5 años

Los niños a quienes se ofrece snacks saludables consumen menos calorías

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Por Kerry Grens

NUEVA YORK (Reuters Health) - Según un nuevo estudio, los niños a los que se les ofrecieron queso y verduras comieron apenas un cuarto de las calorías que aquellos a quienes se les dio papas fritas.

"Nos guste o no, a los niños les gustan los alimentos densamente calóricos y no los nutritivos. Es porque siguen creciendo. Es fisiología básica", dijo Adam Drewnowski, director del Programa de Ciencias Nutricionales de University of Washington y que no participó del estudio.

Los resultados no sorprenden, pero sugieren que reemplazar las papas fritas con queso y verduras ayudaría a reducir las calorías que consumen los niños con cada snack, según dijo Adam Brumberg, coautor del estudio y subdirector del Laboratorio de Alimentos y Marcas de Cornell University.

El estudio, financiado parcialmente por el fabricante de queso Bel Brands USA, incluyó 183 niños de entre tercer y sexto grado.

Cada niño miró televisión y comió un snack en una habitación (45 niños recibieron papas fritas, 36 queso, 59 consumieron verduras crudas y 43 queso y verduras).

A los 45 minutos, el equipo evaluó cuánto habían comido los niños. Quienes recibieron papas fritas fueron los que más calorías habían ingerido (620 en promedio).

Los niños consumieron 200 calorías de queso, 60 de verduras y 170 de queso y verduras.

"Los niños tienden a comer lo que les gusta y un indicador de preferencia es la cantidad que comen. De modo que las papas fritas y el queso les ganaron a las verduras crudas. ¿Por qué no me sorprende?", dijo Drewnowski por correo electrónico.

En tanto, Brumberg opinó que "algo clave del estudio es que no se limitó la cantidad. Ninguno de los niños que podía comer snacks comió todo".

En otras palabras, los niños comieron hasta estar saciados. Eso, en el grupo que había consumido papas fritas, fueron muchas más calorías que en el de queso y verduras.

Para poner esas 600 calorías en perspectiva, el Departamento de Agricultura estima que un niño de ocho años con actividad física moderada debería ingerir unas 1.400-1.600 calorías por día.

Brumberg consideró que restringir la alimentación infantil sólo a los alimentos más saludables no sería el enfoque adecuado. "Para la mayoría, las restricciones son una oportunidad para fallar", dijo.

Drewnowski señaló que los niños de familias de bajos ingresos son las principales víctimas de la obesidad y "los pimientos rojos a 3,99 dólares la libra no va a solucionar el problema".

"Lo más efectivo sería incluir (los snacks saludables) en la rotación. No eliminar todo lo que más nos gusta, sino reducir las calorías que ingerimos en la semana", recomendó Brumberg.

FUENTE: Pediatrics, online 17 de diciembre del 2012.

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