ANALISIS-Poco ha cambiado en Italia tras reforma laboral de Monti

miércoles 2 de enero de 2013 09:55 GYT
 

Por Gavin Jones

ROMA (Reuters) - Reacondicionar las rígidas leyes laborales de Italia se suponía que iba a ser la reforma clave de Mario Monti.

Ello requería negociaciones complejas y prolongadas con sindicatos, empleadores y partidos políticos. Pero seis meses después de su aprobación, las medidas parecen estar teniendo poco efecto en la contratación, el despido o el mercado laboral en general.

La intención del primer ministro saliente era alentar la contratación permanente en lugar de los trabajos temporales y facilitar los despidos a las empresas durante los malos momentos económicos. Sin embargo, las empresas y los sindicatos dicen que no está haciendo nada.

Monti, que dimitió como primer ministro el mes pasado, esperaba impulsar una tasa de empleo crónicamente baja y poner fin a un mercado laboral "dual", compuesto de trabajadores mayores sobreprotegidos y millones de jóvenes con trabajos temporales y sin derechos laborales.

Sin embargo, rápidamente tuvo una fuerte oposición, liderada por el sindicato CGIL, que encontró apoyo en el Partido Democrático (PD) de centroizquierda, en el que confiaba para su mayoría y que ahora, según los sondeos, será el probable ganador de las elecciones de febrero.

Los sindicatos, que en su mayoría representan a los trabajadores mayores y más protegidos, llevaron a cabo una serie de huelgas y protestas para defender la actual protección laboral. La ministra de Trabajo, Elsa Fornero, que redactó la propuesta de reforma, se convirtió en una figura odiada por millones de trabajadores.

Después de suavizarse durante su paso por el Parlamento, la versión final del plan, aprobado en junio del año pasado, aliviaba ligeramente las restricciones al despido en las empresas grandes y medianas y hacía más costosa la contratación temporal.

Los sindicatos advirtieron de que esto podría incrementar los despidos, mientras que las empresas dijeron que desalentaría las nuevas contrataciones. Seis meses después, los sindicalistas admiten que sus temores eran exagerados, pero los empleadores aseguran que sus preocupaciones están siendo confirmadas.   Continuación...