17 de enero de 2013 / 2:47 / hace 5 años

Hay que dividir a bancos "demasiado grandes para quebrar": Fisher de Fed

Por Alister Bull

WASHINGTON (Reuters) - Estados Unidos debería dividir a los bancos más grandes del país para protegerse del riesgo de instituciones “demasiado grandes para quebrar” y que cargarían al ciudadano común el costo de un rescate la próxima vez que se vean en problemas, dijo el miércoles un funcionario de alto rango de la Reserva Federal.

“Nosotros recomendamos que las instituciones financieras TBTF (demasiado grandes para quebrar por sus siglas en inglés) sean reestructuradas en múltiples entidades de negocios”, dijo Richard Fisher, presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, en comentarios preparados para un discurso en el National Press Club en Washington.

Los legisladores aprobaron profundos cambios a las normas del sector financiero luego de la crisis financiera del 2007-2009 con proyectos de ley como el liderado por el senador Chris Dodd y el congresista Barney Frank.

Pero sus críticos dicen que la ley Dodd-Frank no fue lo suficientemente lejos, incluidos varios funcionarios de la Fed que, al igual que Fisher, quieren que los bancos más grandes sean divididos.

El Gobernador de la Fed Daniel Tarullo planteó en octubre que el Congreso podría pensar sobre nuevas leyes para limitar el tamaño de los grandes bancos en relación a su proporción del producto interno bruto de Estados Unidos.

Fisher, culpando a estas firmas “gigantes” por las enormes malas apuestas en el mercado inmobiliario de Estados Unidos que están en el centro de la crisis y posterior rescate bancario con dinero de los contribuyentes, dijo que la Fed debería proteger sus operaciones comerciales de préstamos y nada más.

El identificó a 12 “megabancos” con activos por más de 250.000 millones de dólares como demasiado grandes para quebrar.

“Sólo las operaciones comerciales bancarias resultantes de la disminución de tamaño, y no filiales bancarias en las sombras ni una compañía matriz, se beneficiarían de la red de seguridad de garantías de depósitos federales y del acceso a la ventana de descuento de la Reserva Federal”, declaró.

La ventana de descuento es una fuente de liquidez de emergencia para bancos que califiquen que no estén dispuestos o no puedan prestar en el mercado abierto. Ellos pagar una tasa de interés mayor por el privilegio.

Las partes restantes de los negocios de un banco serían excluidas del apoyo del Gobierno, y cualquiera que haga negocios con ellas debería firmar un descargo de responsabilidad oficial, dijo Fisher.

Tal advertencia debería reconocer que ninguna garantía federal a los depósitos ni otros fondos públicos vendrán al rescate de ellos si su contraparte quiebra.

Los 12 ”megabancos que Fisher identificó corresponden en conjunto a un 69 por ciento de todos los activos bancarios de Estados Unidos, pero representan apenas al 0,2 por ciento de los 5.600 bancos del país.

“Las 12 instituciones (...) son candidatas a ser consideradas TBTF debido a la amenaza que podrían representar al sistema financiero y la economía si una o más de ellas caen en problemas”, sostuvo.

El no mencionó a los bancos, pero mostró una diapositiva que tenía los nombres de cinco grandes bancos de Estados Unidos: JPMorgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs, Citigroup y Morgan Stanley.

En contraste, los 5.500 bancos comunitarios del país con activos menores a 10.000 millones de dólares y los cerca de 70 bancos regionales más grandes, con activos entre 10.000 millones y 250.000 millones de dólares, no representan tal amenaza, y de hecho han sido cerrados en el pasado por los reguladores cuando han estado en problemas.

Afirmando que las compañías consideradas demasiado grandes para quebrar gozan de un subsidio “perverso” porque los prestamistas están preparados para entregarles dinero a tasas menores que a las firmas más pequeñas, mejor reguladas y menos riesgosas, Fisher dijo que la situación ha empeorado desde la crisis.

El reconoció que los grandes bancos -que realizan generosas donaciones a los legisladores estadounidenses de los dos partidos más importantes y tienen máquinas de presión bien financiadas en Washington- no se reorganizarían voluntariamente, y ha concebido medidas federales.

“Una vez que se entrega un subsidio es casi imposible quitarlo”, dijo Fisher. “Por lo tanto, parece que podríamos necesitar un empuje, utilizando la menor intervención posible del Gobierno para realinear los incentivos, restablecer un escenario competitivo y equiparar el campo de juego”, agregó.

Reporte de Alister Bull; Editado en Español por Ricardo Figueroa

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