25 de febrero de 2013 / 9:45 / en 4 años

Voto protesta generalizado lleva a Italia a estancamiento político

Un agente de votación cuenta las papeletas electorales en una estación de votación en Roma, feb 25 2013. Las proyecciones de los primeros conteos de votos tras las elecciones en Italia mostraban el lunes que la alianza de centroderecha de Silvio Berlusconi contaba con una ligera ventaja para ganar el Senado, un resultado que de ser confirmado podría generar una profunda inestabilidad en el Gobierno.Yara Nardi

Por Barry Moody y James Mackenzie

ROMA (Reuters) - El alto porcentaje de voto protesta de los italianos, descontentos por los problemas económicos y la corrupción política, llevó el lunes al país hacia el estancamiento tras las elecciones, cuando las proyecciones electorales no mostraban a ninguna coalición con fuerza suficiente para formar gobierno.

Con más de dos tercios de los votos escrutados, las proyecciones sugerían que la centroizquierda podría tener una pequeña ventaja en la carrera por la Cámara baja del Parlamento.

Pero ningún partido o coalición probable parecía poder formar una mayoría en la Cámara alta, el Senado, creando un Parlamento atascado, justo lo contrario del resultado estable que Italia necesita desesperadamente para abordar la profunda recesión, el creciente desempleo y la enorme deuda pública.

Este resultado puede reavivar los temores en torno a la crisis de deuda de la eurozona, con la perspectiva de un largo periodo de incertidumbre en la tercera economía más grande del área.

Los mercados financieros italianos vieron truncarse las alzas iniciales producidas ante la esperanza de un gobierno sólido y estable de centroizquierda, probablemente respaldado por el primer ministro saliente, el tecnócrata Mario Monti.

Los funcionarios tanto del centro como de la izquierda advirtieron que dicho estancamiento podría hacer a Italia ingobernable y forzar a la realización de nuevas elecciones.

El resultado proyectado es un éxito rotundo para el cómico genovés Beppe Grillo, líder del populista Movimiento 5 Estrellas, que giró por el país en su primera campaña nacional repartiendo insultos contra una desacreditada clase política.

Con vagas promesas electorales y un equipo de candidatos casi desconocidos, el cómico canalizó la indignación pública por lo que muchos ven como un sistema político inútil.

El resultado probable también es una humillante bofetada para el poco carismático líder de centroizquierda Pier Luigi Bersani, que parece haber perdido la ventaja de 10 puntos en los sondeos de opinión que tenía hace menos de dos meses sobre la centroderecha encabezada por Silvio Berlusconi.

Berlusconi, de 76 años, que ha realizado un extraordinario regreso tras escándalos sexuales y de corrupción desde que se lanzó a la campaña en diciembre, parece liderar la carrera por el Senado, aunque el grupo de senadores de Grillo le dejaría lejos de la mayoría.

Los sondeos de opinión le daban a Bersani un punto porcentual de ventaja en la Cámara baja. En caso de confirmarse, sería suficiente para controlar el cuerpo debido a que las leyes electorales que garantizan una mayoría del 54 por ciento al partido con una mayor cantidad de votos.

La situación es distinta en el Senado. La última proyección de la televisión estatal RAI mostraba al bloque de Berlusconi con 112 escaños, a la centroizquierda con 105 y a Grillo con 64, mientras que Monti se quedaría con apenas 20 tras una campaña fallida que nunca llegó a despegar. La mayoría en el Senado se alcanza con 158 legisladores.

Berlusconi, un maestro de la comunicación y la política, sedujo a los votantes con un revuelo de apariciones televisivas y promesas de reintegrar un detestado impuesto a la vivienda, pese a las críticas de sus oponentes de que es un discurso electoral imposible.

Grillo ha atacado a todos en la campaña y descartado una alianza formal con cualquier grupo, aunque no se sabía en un primer momento cómo podría reaccionar a su impresionante éxito o cómo se comportarán sus partidarios en el Parlamento.

PELIGRO DE NUEVAS ELECCIONES

La amarga campaña, centrada en asuntos económicos, hizo que algunos inversores temieran el regreso de una crisis de deuda como la que llevó a la eurozona cerca del desastre y llevó al tecnócrata Monti al gobierno, reemplazando a Berlusconi, en 2011.

Los resultados proyectados mostraron que más de la mitad de los italianos han votado por las plataformas antieuro de Berlusconi y Grillo.

Miembros de las formaciones del centro y la izquierda advirtieron de que la amenaza de estancamiento podría hacer a Italia ingobernable y forzar nuevas elecciones.

Los inversores veían un gobierno de centroizquierda, ya fuera solo o con Monti, como la mejor garantía de obtener medidas contra la profunda recesión y el crecimiento estancado en Italia, clave para la estabilidad de la moneda única.

El diferencial entre los bonos italianos de referencia a 10 años y su equivalente alemán pasó de estar bajo los 260 puntos básicos a superar los 300, y el índice bursátil italiano perdió todas sus ganancias previas tras las previsiones sobre el Senado.

"Estas proyecciones sugieren que nos dirigimos a una situación ingobernable", dijo Mario Secchi, candidato del movimiento centrista de Monti.

Stefano Fassina, responsable económico del centroizquierda de Bersani, dijo a su vez: "El escenario de las proyecciones que hemos visto hasta ahora sugiere que no habrá un Gobierno estable y tendríamos que volver a las urnas".

Si los resultados se confirman, la única posibilidad parece ser una "gran coalición" de izquierda y derecha, como la que ha liderado Monti durante un año. Pero los políticos dijeron antes de las elecciones que no podría funcionar durante mucho tiempo y que tendría problemas para tomar decisiones decididas.

"Es un resultado clásico. Típicamente italiano. Significa que el país no está unido. Es una expresión de un país que no funciona. Sabía que esto iba a pasar", dijo en Roma la oficinista Roberta Federica, de 36 años.

Monti ayudó a salvar a Italia de una crisis de deuda cuando su costo de endeudamiento estaba creciendo fuera de control, pero las encuestas y proyecciones sugirieron que pocos italianos ahora lo ven como el salvador del país, inmerso en su recesión más larga en 20 años.

Reporte adicional de Stefano Bernabei, Steve Scherer, Gavin Jones y Giuseppe Fonte en Roma y Lisa Jucca en Milán; escrito por Barry Moody. Editado en español por Marion Giraldo/Javier Leira

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