5 de junio de 2014 / 12:12 / hace 3 años

BCE busca mayor liquidez para débil economía de la zona euro; quiere forzar crédito bancario

El Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés a un nuevo mínimo histórico. En la foto, el presidente del BCE Mario Draghi en la rueda de prensa mensual de la institución el 7 de noviembre de 2013. REUTERS/Ralph Orlowski

FRANCFORT (Reuters) - El Banco Central Europeo redujo el jueves las tasas de interés a mínimos históricos, lanzó una serie de medidas para proveer de dinero a la lenta economía de la zona euro y prometió que hará más en caso de que sea necesario para combatir el riesgo de una deflación como la de Japón.

La entidad redujo la tasa de depósitos a un día a -0,10 por ciento, recortó la principal tasa de refinanciamiento a 0,15 por ciento y bajó la tasa marginal de crédito, o tasa de préstamos de emergencia, a un 0,40 por ciento.

La tasa negativa implica que por primera vez el BCE cobrará a los bancos por dejar fondos inmovilizados, en un intento por forzarlos a traspasar los recursos hacia empresas pequeñas y medianas.

El banco no implementó compras de activos a gran escala, conocidas como alivio cuantitativo, por ahora, pero el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo que se aplicarán más acciones si es necesario.

Draghi delineó un plan de 400.000 millones de euros (544.860 millones de dólares) a cuatro años, dando un incentivo para otorgar préstamos en la zona euro a bancos que habían estado conteniendo sus créditos debido a las inminentes pruebas de solvencia a la industria.

“Ahora estamos en un mundo completamente distinto”, declaró Draghi en una conferencia de prensa, citando la “baja inflación, una débil recuperación y débiles dinámicas monetarias y de crédito”.

El paquete, adoptado por unanimidad por el consejo del BCE, apunta a aumentar el crédito a la “economía real”, afirmó.

“Creemos (que lo que hemos hecho es) un paquete significativo. ¿Hemos terminado? La respuesta es no. No hemos terminado aquí. Si es necesario, dentro de lo que contempla nuestro mandato, no hemos terminado aquí”, advirtió.

Otras medidas incluyen extender la duración de la liquidez barata ilimitada para bancos de la zona euro, inyectar alrededor de 170.000 millones de euros -deteniendo subastas que retiraban fondos gastados en compras de bonos gubernamentales pasadas- y preparar posibles compras de valores respaldados por activos.

Las proyecciones publicadas por el BCE mostraron que la inflación sería de sólo un 0,7 por ciento este año, de un 1,1 por ciento en el 2015 y de un 1,4 por ciento en el 2016, una revisión a la baja y muy por debajo de la meta del BCE de menos, pero cerca de un 2 por ciento.

“Si la situación lo requiriese, actuaremos rápidamente con nuevas medidas de flexibilización monetaria”, declaró Draghi.

Agregó que el consejo encargado de la política monetaria fue unánime en su compromiso para usar instrumentos no convencionales, si fuera necesario, “para abordar más riesgos de un período de baja inflación demasiado prolongado”.

FRANCIA FESTEJA Y ALEMANIA GUARDA SILENCIO

Los mercados financieros recibieron con beneplácito las medidas del BCE, pese a que la mayoría de ellas eran esperadas desde hacía semanas.

El euro se debilitó a 1,3505 dólares, un mínimo nivel en cuatro meses, tras los comentarios de Draghi. Las acciones europeas subían y los rendimientos de bonos gubernamentales de países atribulados de la zona euro caían.

El presidente de Francia, Francois Hollande, dio la bienvenida a la decisión. Hollande había estado pidiendo desde hacía meses una acción del BCE para debilitar la tasa cambiaria del euro, que París dice que está conteniendo a la recuperación económica.

El Fondo Monetario Internacional, que también ha presionado al BCE para que adopte acciones enérgicas, recibió bien los anuncios del jueves, a los que calificó como “una postura muy proactiva”.

La canciller alemana, Angela Merkel, declinó a comentar y observó que el BCE adopta sus decisiones independientemente de los gobiernos, mientras que su ministro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, afirmó que las tasas de interés bajas no son una solución a largo plazo.

Las tasas bajas son impopulares en Alemania, la mayor economía de Europa, porque este país considera que penalizan el ahorro.

El economista conservador alemán Hans-Werner Sinn, del Instituto Ifo, dijo que las medidas del BCE parecen desesperadas y que no darán resultado.

“Este es un intento desesperado, con dinero aún más barato y tasas de penalidad sobre depósitos, para cambiar los flujos de capital hacia el sur de Europa con el fin de estimular al crecimiento allí”, sostuvo.

Draghi afirmó que las tasas de interés permanecerán bajas por un período prolongado de tiempo, pero tras el recorte del jueves omitió una línea regular previa de que podrían bajar más.

Al ser consultado sobre cuánto tardarían las nuevas medidas en tener un efecto en la economía, dijo: “Más probablemente, veremos efectos inmediatos en los mercados de dinero y veremos efectos rezagados en la economía real atribuibles a este programa (...) Probablemente tomará tres o cuatro trimestres”.

La inflación en la zona euro ha estado estancada en lo que Draghi ha llamado “la zona de peligro” debajo de un 1 por ciento desde octubre del 2013, principalmente debido a precios más débiles de las materias primas y de los alimentos, pero también por ajustes de salarios y otros factores en países en crisis.

La mayor tasa cambiaria del euro exacerba esa dinámica.

(1 dólar = 0,7341 euros)

Escrito por Paul Carrel. Traducido por Patricio Abusleme, editado por Gabriela Donoso

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