18 de junio de 2014 / 3:43 / en 3 años

Un nuevo incumplimiento de Argentina no sería tan malo como el anterior

BUENOS AIRES (Reuters) - La batalla de Argentina con los inversores que rechazaron sus propuestas para canjear deuda podría empujar a la tercera mayor economía de América Latina a una cesación de pagos, que arruinaría sus intentos de volver a los mercados de crédito pero no tendría los devastadores efectos del default del 2001-2002.

El ministro de Economía de Argentina, Axel Kicillof, hace anuncios tras el revés en la larga batalla judicial con los bonistas "holdouts" en Buenos Aires, jun 17, 2014. La batalla de Argentina con los inversores que rechazaron sus propuestas para canjear deuda podría empujar a la tercera mayor economía de América Latina a una cesación de pagos, que arruinaría sus intentos de volver a los mercados de crédito pero no tendría los devastadores efectos del default del 2001-2002. REUTERS/Enrique Marcarian

La Corte Suprema de Estados Unidos decidió el lunes no atender una apelación de Argentina a la decisión de un tribunal menor, que le ordenó pagar en la totalidad de lo adeudado a fondos de cobertura que rehusaron participar en 2005 y 2010 del canje de deuda incumplida por 100.000 millones de dólares.

Ahora que el riesgo de un incumplimiento aumentó, Argentina debe negociar un acuerdo con los fondos a los que llama “buitres” o encontrar un camino para eludir los fallos judiciales, que le impedirían pagar a los inversores que reestructuraron sus deudas si no logra un trato para cancelar las obligaciones con los llamados ‘holdouts’.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció el martes que el Gobierno está dando los primeros pasos para canjear la deuda reestructurada para ponerla bajo la ley argentina y hacer los pagos en el país.

Además, dijo que los abogados de Argentina hablarían con el juez Thomas Griesa en Nueva York sobre su dictamen, que está empujando al país a un default, pese a que el mismo magistrado ha dicho que no quiere ese desenlace.

Pero un nuevo incumplimiento no acarrearía la misma devastación del default del 2001-2002, dijeron economistas.

“La situación económica era diferente”, dijo Jorge Todesca, quien era viceministro de Economía en el 2002 y que recordó que la economía se contrajo un 10 por ciento en tres años, el país tuvo un déficit comercial y los precios de las materias primas eran la mitad que ahora.

El Estado y los bancos estaban fuertemente endeudados y la industria había sido golpeada por una década de paridad entre el dólar y el peso argentino.

A fines del 2001, miles de argentinos hacían fila en los bancos para retirar sus ahorros, con la sensación de que todo el sistema estaba a punto de quebrar.

El país incumplió su deuda a fines del 2001, la moneda se desplomó y la economía se hundió un 10,9 por ciento en el 2002. A pesar de que este año se anticipa que la economía tendrá un desempeño más débil y la inflación es alta, el país ha estado creciendo a un promedio del 6,2 por ciento durante una década.

Los bancos son sólidos y Argentina aún tiene un superávit comercial -aunque se esté reduciendo- gracias en gran parte a los altos precios de la soja.

“Este no va a ser un incumplimiento de deuda por falta de capacidad de pago, será un default técnico debido a las cortes”, dijo el analista de Goldman Sachs, Mauro Roca.

SABOTAJE

Roca y otros economistas dijeron que una posible cesación de pagos podría agravar el esperado declive de este año, pero que no sería motivo de una crisis.

El crédito público y corporativo se encarecería aún más, la incertidumbre podría frenar todavía más un consumo e inversión cautos y el peso quedaría bajo una mayor presión.

Las exportaciones de materias primas no se verían muy afectadas, dijeron economistas.

La falta de acceso a los mercados crediticios no sería algo nuevo: el país ha estado fuera de los mercados globales de capital por más de una década. La deuda externa es baja y equivale a un 8 por ciento del PIB en términos de dólares, dijo hoy Kicillof.

Una nueva cesación de pagos, sin embargo, destruiría los recientes esfuerzos de Argentina por regresar a los mercados de crédito ante sus menguantes reservas internacionales, que cayeron un 30 por ciento el año pasado.

Durante los últimos meses, el país ha alcanzado acuerdos con la petrolera española Repsol y el Club de París de países acreedores para recuperar la confianza de los inversores internacionales, una estrategia que ayudó a dar impulso a sus acciones y bonos.

“Esto ha ocurrido en un momento completamente erróneo”, dijo Neil Shearing de Capital Economics en Londres, destacando que el motivo de la debilidad económica de Argentina eran las tensiones con la balanza de pagos que obligaron al Gobierno a implementar controles de capital y una devaluación.

“Si ellos hubiesen podido recuperar el acceso a los mercados, ellos podrían haber terminado esta crisis de balanza de pagos”, agregó.

Frente a las escasas posibilidades de poder acceder pronto a los mercados de crédito internacionales y las menguantes reservas, el Gobierno podría reforzar los controles de capital y las restricciones a las importaciones, dijo el ex jefe del banco central Aldo Pignanelli.

Shearing sostuvo que el acceso a los mercados de capital y unos pocos ajustes de política, como un mayor control del gasto fiscal, podrían fortalecer a la economía, a diferencia del 2001, cuando hizo falta una profunda reforma.

“Eso es lo exasperante, Argentina está muy cerca y aún así tan lejos”, sostuvo.

Editado en español por Ricardo Figueroa y Javier López de Lérida

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