4 de julio de 2014 / 13:12 / en 3 años

Argentina endurece retórica mientras se prepara para negociaciones con "holdouts"

En la imagen, la fachada del Banco Central de Argentina en Buenos Aires, 16 de junio de 2014. El Gobierno argentino salió el viernes a criticar a la justicia estadounidense y volvió a exigir que se le permita honrar su deuda en el exterior, preparando el terreno para el inicio la próxima semana de negociaciones con los acreedores que dejaron al país al borde de un nuevo default. REUTERS/Enrique Marcarian

BUENOS AIRES (Reuters) - Argentina acusó el viernes a la justicia estadounidense de parcialidad y volvió a exigir que se le permita honrar su deuda reestructurada, mientras se apresta a negociar la próxima semana con tenedores de bonos impagos en un pleito que la dejó al borde de un nuevo default.

Una delegación del Ministerio de Economía se reunirá el lunes con el mediador designado por el juez de la corte del distrito de Manhattan Thomas Griesa, que prohibió a Argentina pagar su deuda bajo legislación neoyorquina hasta que no abone más de 1.300 millones de dólares a los acreedores que la demandaron tras su masiva cesación de pagos del 2001-2002.

Si Argentina no destraba la situación antes del 30 de julio, cuando termina el período de gracia para pagar sus bonos Discounts vencidos a fines de junio, caerá en un default justo en momentos en que busca recuperar la confianza de inversores internacionales para impulsar su economía en recesión.

“Muchos funcionarios en Estados Unidos dicen que el Poder Judicial es independiente (...) Pero no es independiente de la acción de los fondos buitres porque muestra clara parcialidad”, dijo el viernes a periodistas el jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich.

Las constantes quejas de Argentina por el fallo de Griesa, que fue avalado por la Corte Suprema de Estados Unidos, han sido criticadas por los acreedores demandantes, que dudan del compromiso de Buenos Aires por llegar a un acuerdo con ellos.

Argentina se niega a pagarle a los acreedores que no aceptaron las ofertas de reestructuraciones de su deuda incumplida de 100.000 millones de dólares porque asegura que violaría una cláusula firmada con los tenedores que sí aceptaron los canjes con una importante quita.

Cerca del 7 por ciento de los acreedores del país hace una década, liderados por los fondos NML Capital Ltd y Aurelius Capital Management, se ha negado a canjear sus títulos en default y ha demandado al país por años ante cortes internacionales para recuperar el valor total de los bonos.

Pero el Gobierno argentino calcula que si paga los 1.300 millones de dólares ordenados por la corte de Estados Unidos, abriría la puerta a posibles demandas de otros acreedores “holdouts” por unos 15.000 millones de dólares.

Es un misterio la clase de acuerdo que Argentina puede llegar con los fondos de inversión que ha calificado de “buitres”, por la cláusula acordada en los canjes de deuda del 2005 y del 2010 que le impiden hacer una oferta mejor que a los tenedores que participaron en esas operaciones.

Esta restricción vence el 31 de diciembre. El Gobierno argentino ha dicho que su incumplimiento puede acarrearle juicios por hasta 130.000 millones de dólares.

PRESIONES A BANCO CUSTODIO

Argentina también ha intimado el jueves al Bank of New York Mellon (BONY), el agente de pagos de sus bonos con legislación extranjera, a que proceda con la cancelación del vencimiento de los Discounts a pesar de la orden del magistrado neoyorquino.

“Fuimos y pagamos en el momento adecuado. Argentina, de esa manera, cumplió con sus compromisos”, dijo en una conferencia de prensa el ministro de Economía, Axel Kicillof.

“Pero, ahora viendo que hay otros que no están cumpliendo con sus compromisos, hemos actuado según nuestro estado de responsabilidad pidiendo que aclaren cuáles son los motivos, qué piensan hacer y que además instrumenten el pago, sino estarían probablemente incumpliendo contrato”, agregó en referencia al BONY.

El país sudamericano depositó la semana pasada 539 millones de dólares en dos cuentas del BONY en el Banco Central argentino, pero, debido a la decisión de Griesa, el agente de pagos se ha negado a transferir los fondos al extranjero para que lleguen a manos de los tenedores de los bonos reestructurados.

Escrita por Alejandro Lifschitz, editado por Gabriela Donoso y Pablo Garibian

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