16 de diciembre de 2014 / 18:18 / hace 3 años

Economía argentina camina hacia estancamiento, aún con posible acuerdo con holdouts

Vista de una puesta de sol sobre Rio de la Plata en Buenos Aires. Imagen de archivo, 11 junio, 2014. Argentina sufriría un estancamiento económico el próximo año, aún si el Gobierno logra restaurar la confianza internacional cerrando un acuerdo con acreedores de deuda impaga. REUTERS/Enrique Marcarian

BUENOS AIRES (Reuters) - Argentina sufriría un estancamiento económico el próximo año, aún si el Gobierno logra restaurar la confianza internacional cerrando un acuerdo con acreedores de deuda impaga.

Un estricto control cambiario y una galopante inflación, que continuarían el año próximo, han erosionado al consumo y golpeado a la industria nacional, pilares del sólido crecimiento que había registrado el país desde el 2003.

Y la falta de inversiones sugiere que los niveles de desempleo y pobreza al menos se mantendrán y con ello la potencial conflictividad social.

    El Fondo Monetario Internacional estima que la tercera economía más grande de América Latina se contraerá un 1,7 por ciento este año y un 1,5 por ciento en el 2015. Economistas consultados por Reuters son menos pesimistas, pero aún así esperan un virtual estancamiento económico, pronosticando un ligero crecimiento del 0,2 por ciento en el 2015. ARGDP1

Desde otra óptica, el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández asegura que Argentina logrará crecer un 2,8 por ciento en el 2015. De todos modos, si así fuera, dista del ritmo que llevó al oficialismo a hablar del crecimiento “a tasas chinas”.

“Tanto con acuerdo con los acreedores como sin acuerdo, la economía será mediocre o muy mala el año que viene”, dijo Pedro Rabasa, ex economista jefe del Banco Central.

“Aún si la economía se empieza a recuperar en el segundo semestre, con la llegada de algunas inversiones o el ingreso de dólares, el arrastre negativo de este año será imposible de revertir”, agregó.

Un acuerdo con los acreedores de bonos impagos, conocidos como “holdouts”, que ganaron un juicio en Estados Unidos por 1.600 millones de dólares, ayudaría a abrir algunas puertas de financiamiento cerradas desde que Argentina fue empujada a un incumplimiento técnico en julio por no acatar ese fallo.

Un mayor acceso de un país al crédito ayuda a atraer las inversiones y fomentar la actividad económica.

Con la actual coyuntura, los especialistas esperan que el Gobierno mantenga restricciones cambiarias para que la moneda cotice estable ante la menor entrada de dólares, y así evitar una devaluación que, según el oficialismo, golpearía aún más a los argentinos.

Fernández limitó en el 2011, poco después de ser reelecta, la compra de dólares para ahorro y estableció un proceso de aprobación para las importaciones con el fin de desacelerar la salida de divisas y proteger las reservas del Banco Central.

Desde hace cuatro años, el Gobierno usa los fondos del Banco para pagar deuda externa. Las reservas han caído a 30.268 millones de dólares desde los 48.000 millones de dólares a principios del 2010.

Las reservas se recuperaron este año, después de haber alcanzado un mínimo de 26.910 millones de dólares, gracias a haber recibido alrededor de 2.300 millones de dólares de China como parte de un acuerdo de intercambio de monedas entre ambos países por unos 11.000 millones de dólares.

MENOS PODER ADQUISITIVO

El consumo en el mercado interno se ha debilitado en los últimos meses de la mano de la inflación, que ha minado el poder adquisitivo de los trabajadores con su ritmo del 40 por ciento anual estimado por economistas privados.

Gran parte del problema es que los incrementos salariales a los trabajadores no llegan a compensar la suba de precios.

La retracción del consumo lleva 11 meses consecutivos, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. La entidad, que releva ventas de 22 rubros que van desde juguetes hasta muebles, dijo que en noviembre las ventas cayeron un 4,9 por ciento frente al mismo mes del 2013.

Las ventas de las automotrices a sus concesionarios también se precipitaron un 36 por ciento en los primeros 11 meses del año, según la Asociación de Fábricas de Automotores.

    No sólo los consumidores están sufriendo los efectos de la situación económica. La industria no consigue todos sus insumos por restricciones oficiales a las importaciones para amortiguar la salida de divisas y proteger un golpeado superávit comercial.

    Algunas fábricas se han visto forzadas a reducir producción, como la industria de celulares, que utiliza un 90 por ciento de componentes importados. Además hay faltantes de repuestos e insumos para fabricar maquinaria agrícola, fertilizantes y aditivos para la industria del plástico, aseguró Miguel Ponce, gerente de la Cámara de Importadores de la República Argentina.

BUSCANDO REACTIVACIÓN

El parate económico no pasó inadvertido para el Gobierno a pesar de sus optimistas cifras, que son cuestionadas tanto por el sector privado como por el FMI desde que el Gobierno en el 2007 intervino el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Aunque no ha reconocido públicamente el estancamiento económico, la presidenta Fernández ha buscado impulsar al consumo y la actividad a través de créditos subsidiados.

El Gobierno duplicó el valor del fondo fiduciario del programa de viviendas Procrear a un máximo de 78.400 millones de pesos (9.167 millones de dólares). Los créditos son a tasas por debajo del nivel de inflación y a pagar hasta en 30 años.

    También creó un plan de fijación de precios y cuotas para la compra de automóviles cero kilómetros, que hasta ahora no ha logrado revertir la caída de la producción y las ventas locales.

    “Producir se ha vuelto muy difícil por el fuerte freno a las importaciones”, dijo un ejecutivo de una automotriz extranjera que pidió el anonimato.

    “La situación macro es muy compleja. No hay dudas que tanto la producción como las exportaciones y las ventas internas van a continuar en números negativos (en 2015),” agregó.

    La producción automotriz cayó en los primeros 10 meses del año un 23,7 por ciento, según la asociación de fabricantes.

DEVALUAR O NO DEVALUAR

    Las barreras para comprar dólares -conocidas como “cepo”- y mayores costos también golpean a la construcción, que mostró cifras negativas en seis de los primeros diez meses del año.

    “Por la crisis económica, hay menos excedente económico, menos capacidad de ahorro que se vuelque a la construcción, y a esto se suma la incertidumbre”, señaló Jorge Todesca, ex vice ministro de Economía de Argentina.

    Para dar una idea, el índice Construya, que mide los volúmenes vendidos de productos como ladrillos, cerámicos, cemento y sanitarios, mostró en noviembre una merma interanual del 13,8 por ciento, la octava caída consecutiva en el año.

    “Creemos que la actividad (de toda la industria) va a cerrar el año con una caída de entre el 3 y el 5 por ciento”, afirmó Pedro Brandi, portavoz del Grupo Construya, que elabora el índice, y presidente de Cefas, una empresa fabricante de cal.

La llegada de dólares podría ayudar a la economía, pero eso no pasará si el tipo de cambio oficial se mantiene estable frente al ritmo actual de inflación, dijo el economista Camilo Tiscornia, de C&T Consultores.

Los controles cambiarios y el alza de precios han disparado el valor del dólar en el mercado negro. El peso oficial cayó un 23,8 por ciento a 8,5525 en el año y la moneda en el mercado paralelo se debilitó un 23,7 por ciento a 13,07 pesos.

“No creo que haya un boom de inversiones porque nadie va a querer traer dólares si el gobierno no devalúa”, dijo Tiscornia.  

Editado por Nicolás Misculin y Pablo Garibian

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