6 de febrero de 2015 / 19:44 / en 3 años

PERFIL-Banquero brasileño leal al Gobierno dirigirá a Petrobras

RÍO DE JANEIRO/SAO PAULO (Reuters) - Aldemir Bendine, el nuevo jefe de la atribulada petrolera brasileña Petrobras, ha pasado los últimos años cumpliendo diligentemente con la agenda económica del Gobierno izquierdista y, al mismo tiempo, complaciendo al resto de los accionistas del banco, un ejercicio de equilibrio difícil que le será clave para poder sobrevivir a un empleo mucho más duro.

El nuevo presidente de Petrobras, Aldemir Bendine, en una entrevista con Reuters Latin American Investment Summit cuando presidía el Banco do Brasil, en Sao Paulo. 1/4/2011 REUTERS/Nacho Doce

Si bien muchos inversores esperaban a alguien más independiente, la presidenta Dilma Rousseff optó el viernes por un leal funcionario que ha trabajado en el estatal Banco do Brasil desde los 15 años hasta llegar a convertirse en su presidente ejecutivo.

Al igual que Petrobras, Banco do Brasil tiene una propiedad mixta: es controlado por el Estado, pero tiene accionistas privados. Bajo el liderazgo de Bendine, el banco respondió a ambos grupos, expandiendo los créditos para apoyar a la economía tras la crisis financiera global, mientras sus acciones se dispararon un 90 por ciento.

A la pregunta de por qué Rousseff escogió a Bendine, un funcionario cercano a ella dijo a Reuters: “¿Quizás porque consiguió grandes ganancias mientras fue presidente ejecutivo?”. La fuente destacó que probablemente el banco ganó unos 12.000 millones de reales (4.400 millones de dólares) el año pasado, frente a los 10.400 millones de reales del 2013.

No obstante, Petrobras será un desafío completamente diferente. La compañía está entrampada en un enorme escándalo de corrupción, por el que ex ejecutivos fueron acusados de conspirar con empresas de construcción e ingeniería para cobrar más de la cuenta por obras y así entregar dinero a grupos políticos, incluido el Partido de los Trabajadores de Rousseff.

A los críticos les preocupa que la lealtad de Bendine a Rousseff haga menos probable que contenga la intervención del Gobierno en la empresa, a la que muchos culpan por los problemas de los años recientes.

“Su misión en el Banco do Brasil fue llevar adelante los deseos del Gobierno”, dijo John Forman, un consultor y ex ejecutivo del regulador petrolero ANP.

“Probablemente no tenga la independencia necesaria para contrarrestar las ideas del Gobierno sobre lo que debe hacerse (en Petrobras)”, dijo Forman, quien no conoce personalmente a Bendine.

Bendine no respondió a los pedidos para una entrevista el viernes.

NO ES UN SUBORDINADO

No obstante, otros dicen que Bendine no debe ser visto como un adulador que simplemente asentirá a lo que dice el Gobierno.

Asumió la conducción del Banco do Brasil en 2009 cuando el entonces presidente ejecutivo, Antonio Lima, fue apartado, según reportes, por negarse a seguir las instrucciones del Gobierno para bajar el costo del crédito con el objetivo de ayudar a Brasil a salir de una recesión.

Aún así, bajo el liderazgo de Bendine, el banco fue en general más riguroso que otras instituciones controladas por el Estado.

Por ejemplo, en años recientes, Banco do Brasil resistió la fuerte presión política para que entregara créditos para la construcción de un estadio que acogió partidos del Mundial de fútbol en Sao Paulo. Caixa Económica Federal, otro prestamista estatal, asumió eventualmente el proyecto, que desde entonces ha tenido dificultades financieras.

En 2012, cuando el Gobierno presionó nuevamente a los prestamistas estatales para que ofrecieran créditos a bajas tasas de interés, Banco do Brasil lo hizo, pero además subió las comisiones sobre las de algunos de sus competidores, lo que le ayudó a mantener una alta rentabilidad.

Pese a que el Banco do Brasil amplió su cartera de crédito, el total de sus empleados bajó levemente desde unos 114.000 a fines de 2012 a 112.000 a septiembre pasado. En el mismo período, la plantilla de Caixa creció desde 89.700 a 100.000 personas.

Algunos inversores alaban la capacidad de Bendine para rodearse de técnicos calificados, especialmente Ivan Monteiro, quien fue su vicepresidente de finanzas en Banco do Brasil y se convertirá en el presidente financiero de Petrobras.

Bendine se vio involucrado en un pequeño escándalo el año pasado cuando diarios locales reportaron que Banco do Brasil se había saltado protocolos para aprobar un préstamo de 2,7 millones de reales (975.000 dólares) a la estrella televisiva Val Marchiori. Todas las partes negaron que hubiese actuado mal.

Bendine nació en la pequeña ciudad de Paraguacu Paulista, en el interior del estado de Sao Paulo, y tiene dos hijas. Obtuvo un Máster en Gestión de Negocios (MBA) en la Universidad Católica de Río de Janeiro.

Reporte adicional de Reese Ewing, Aluisio Alves, Gustavo Bonato, Brian Winter y Guillermo Parra-Bernal; Editado en español por Javier López de Lérida

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