22 de mayo de 2015 / 14:08 / en 2 años

Brasil congelará 23.000 mln dlrs en gasto para recuperar credibilidad

El ministro de Hacienda brasileño, Joaquim Levy, hace un gesto durante el Comité de Asuntos Económicos, en el Senado Federal, en Brasilia, 31 de marzo de 2015. Brasil dio a conocer un congelamiento de gastos el viernes, en virtud del cual limitará sus desembolsos a cerca de 70.000 millones de reales (23.000 millones de dólares), en un intento por convencer a los inversores de que la presidenta Dilma Rousseff está comprometida con preservar la calificación de grado de inversión del país. REUTERS/Ueslei Marcelino

BRASILIA/RIO DE JANEIRO, 22 mayo (Reuters) - Brasil dio a conocer un congelamiento de gastos el viernes, en virtud del cual limitará sus desembolsos a cerca de 70.000 millones de reales (23.000 millones de dólares), en un intento por convencer a los inversores de que la presidenta Dilma Rousseff está comprometida con preservar la calificación de grado de inversión del país.

Para fortalecer el impacto del anuncio, Rousseff ordenó más temprano el viernes un aumento del impuesto a las ganancias de los bancos, en una clara señal de que su Gobierno está listo para seguir adelante con la austeridad, pese a una oposición política férrea.

El Gobierno bloqueará 69.900 millones de reales mayormente en gasto discrecional, una cifra esperada por el mercado y en lo que es el mayor congelamiento presupuestario anual desde que Rousseff asumió su primer mandato en 2011.

Sin embargo, la mayoría de los analistas creen que no alcanzará para cumplir la meta fiscal brasileña de un superávit del 1,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

El bloqueo de gastos, que es un ejercicio anual destinado a mostrar disciplina fiscal, fue de 44.000 millones de reales el año pasado. El congelamiento afectará a programas de inversión clave, así como al gasto en educación y salud.

Desde que ganó la reelección en comicios muy reñidos en octubre, Rousseff elevó los impuestos en muchas categorías, desde los cosméticos hasta los automóviles, y limitó el gasto para reequilibrar las cuentas públicas y proteger la calificación crediticia de Brasil tras años de fuertes gastos.

Esa austeridad enfrenta una fuerte resistencia de los aliados de Rousseff en el Congreso, quienes creen que un mayor endurecimiento sólo empeorará una esperada recesión este año.

Rousseff subió el impuesto a las ganancias para los bancos a un 20 por ciento desde un 15 por ciento para recaudar 4.000 millones de reales adicionales anualmente.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, de visita en Río de Janeiro por un evento del Banco Central, aplaudió el impulso de austeridad de Rousseff y dijo que el congelamiento “demuestra la valentía política y la determinación” de alcanzar su meta.

Al igual que en Europa, la austeridad fiscal está aumentando las tensiones políticas y comenzando a pesar en la otrora pujante economía de Brasil.

La actividad económica se desplomó en el primer trimestre y el desempleo aumentó al máximo en cuatro años, mostraron datos oficiales.

Los economistas proyectaron que la actividad se contraerá 1,2 por ciento este año, de acuerdo con el sondeo semanal Focus del banco central divulgado el lunes.

(1 dólar = 3,04 reales brasileños)

Reporte adicional de Walter Bradimarte, Escrito por Alonso Soto

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