February 7, 2018 / 7:15 PM / 8 months ago

Productores de América Latina apuestan al café más amargo por su dulce rendimiento

NUEVA YORK/CIUDAD DE GUATEMALA (Reuters) - Cada vez más agricultores en países de América Latina reconocidos por sus cafés arábica de primera calidad se están decidiendo a plantar el robusta, un grano más barato al que muchos todavía se oponen y que incluso sigue prohibido en algunos lugares de la región.

Un trabajador cosecha granos de café robusta en una plantación de Nueva Guinea, en Nicaragua. 29 de diciembre 2017. REUTERS/Oswaldo Rivas

En países como Colombia y Costa Rica, muchos temen que este grano arruine su reputación como proveedores del mejor café del mundo.

Costa Rica prohíbe por completo el cultivo de robusta, mientras que comercializadoras de café en Colombia y otras regiones lo han desincentivado durante décadas. Pero un creciente número de productores se preparan para sacarle un rendimiento dulce al café más amargo.

“Me ha ido excelente. Buena productividad y buen precio”, dijo Evelio Matamoros, un caficultor en Nicaragua que comenzó a sembrar robusta en 2010. Con robusta “la producción rinde más y no necesita de sombra. Eso es importante”, agregó.

El robusta, que crece mejor en altitudes bajas, es utilizado típicamente para el café instantáneo, como ingrediente barato para agregar a los cafés mezclados y también para generar la espuma en algunos expresos.

Productores desde Colombia a Guatemala están dedicando más tierra al robusta e incluso el grano ha llegado a Panamá, un país conocido por su escasa pero excelente producción de premiados cafés arábica de alta calidad.

En Nicaragua y Guatemala, la industria se ha puesto como objetivo una expansión que multiplicaría por cinco su cosecha conjunta de robusta, a un total de 540.000 sacos de 60 kilos.

Eso supondría casi el 1,0 por ciento de la producción total y llevaría el suministro más cerca de las empresas cafeteras de Norte América, reduciendo los costos y tiempos de transporte respecto de los principales productores en Vietnam y Brasil.

La expansión del robusta en países con tradición arábica parece llegar en el momento apropiado. La demanda global de café apunta a un nuevo récord este año, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USAD), después de que el suministro de robusta tocó un mínimo de seis años el pasado ejercicio, lastrado por la sequía que dañó la cosecha brasileña.

En noviembre, Olam International Ltd, un conglomerado multinacional de agronegocios y alimentación, pronosticó que la cosecha 2017/2018 de robusta no satisfará la demanda, provocando un déficit de unos ocho millones de sacos por segundo ejercicio consecutivo.

El cambio climático también está haciendo al robusta más atractivo. El cultivo está más adaptado a temperaturas cálidas y su elevada concentración de cafeína hace al arbusto más resistente a algunas enfermedades y plagas.

En 2012, los productores de arábica en Centroamérica sufrieron una devastadora plaga del hongo de la roya. En zonas bajas, más susceptibles a las esporas de la roya que se diseminan por el aire, algunos productores miran al robusta como un cultivo alternativo por sus variedades resistentes al hongo y menores costos de producción comparados con el arábica.

DEBATE SOBRE ROBUSTA EN COLOMBIA

El arábica, cultivado en altitud y tostado para hacer café filtrado, supone cerca del 60 por ciento de la producción cafetera, frente al 40 por ciento de robusta, que se vende con descuento de unos 40 centavos por libra respecto al precio de referencia del arábica.

Los esfuerzos para incrementar -o en el caso de Colombia iniciar- su producción de robusta señalan la creciente aceptación de esta variedad.

En 2013, agricultores colombianos, preocupados por el futuro de la marca país como el mayor productor de arábica de alta calidad, se opusieron al plan del presidente Juan Manuel Santos de cultivar robusta en los llanos del país. Pero ahora, algunos están utilizando este grano de menor calidad en tierras bajas que no son aptas para el arábica.

Diego López, un exportador cafetalero de cuarta generación ahora retirado y dedicado a su granja, plantó 12 hectáreas de robusta y apunta a venderlo bien ante la creciente demanda.

“Son dos productos diferentes, como las bananas y los plátanos”, dijo López para comparar arábica y robusta.

En Costa Rica ha sido ilegal cultivar robusta desde 1988 y las autoridades tienen la misión de destruir cualquier cultivo de esta especie, sin compensación para el productor.

Los granjeros en Honduras, el mayor productor de café de Centroamérica, han elegido no cultivar robusta para mantener la tradición y calidad de su marca país, dijo la asociación cafetalera del país centroamericana.

EXPANSIÓN EN GUATEMALA Y NICARAGUA

En Guatemala, por el contrario, la asociación cafetalera ANACAFE está impulsando activamente la expansión del robusta. En torno a un 2,0 por ciento de la cosecha cafetalera del país es robusta y ANACAFE está probando la semilla en varias alturas donde el arábica sufre por las elevadas temperaturas.

El presidente de ANACAFE, Ricardo Arenas, dijo que espera que la cosecha de robusta aumente a 300.000 sacos de 60 kilos. Esto sería cuatro veces los 75.000 sacos que estimó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para la cosecha guatemalteca en 2016/17.

La expansión requerirá que los productores reúnan unos 220 millones de dólares para suministros y maquinaria, aunque aún no consiguen el financiamiento, dijo Arenas. Pero en 2017, ANACAFE compró 20.000 plantines robusta de alto rendimiento de Nestlé SA, que vende la marca Nescafé y es el mayor productor del mundo. La primera cosecha de esos arbustos se espera en 2019.

Sergio Morales, jefe del departamento de investigación de ANACAFE, dijo que la roya hizo al arábica poco rentable a altitudes inferiores a 800 metros, donde algunas plantaciones se ubican ahora, lo que hace que el robusta sea la única solución para algunos productores.

En Nicaragua, la ley confía al Consejo Nacional del Café asegurarse que “la calidad de las exportaciones no ponga en peligro el prestigio del café de Nicaragua” y en 2010 los productores cafeteros hicieron protestas para pedir que se prohibiera por ley el cultivo.

Sin embargo, en 2013 el Gobierno autorizó el cultivo en algunas áreas en pleno brote de la roya y tres años más tarde las expandió, pero lo prohibió expresamente fuera de esas zonas.

Hoy día, Nestlé está trabajando con Mercon Group en Nicaragua para desarrollar la producción en la Región Autónoma del Atlántico Sur, dijo Orlando García, gerente regional de café para las Américas en la división agrícola de Nestlé.

Nicaragua cosechó 25.000 sacos de robusta el año pasado, en torno a un 2,0 por ciento de su producción, según datos del USDA.

Mercon, que lleva décadas exportando café desde Nicaragua, espera que la cosecha de robusta suba a 38.000 sacos este año y siga aumentando hasta multiplicarse por seis para 2025 con unos 238.000 sacos, dijo Luis Alberto Chamorro, su director general para América Central.

“Las condiciones y costos de la zona nos permiten producir robusta a precios muy competitivos respecto a otros países que producen este tipo de café”, dijo Chamorro.

Reporte adicional de Enrique Andrés Pretel en San José, Nelson Rentería en San Salvador, Gustavo Palencia en Tegucigalpa, Élida Moreno en Ciudad de Panamá y Carlos Vargas en Bogotá; Editado por Javier López de Lérida

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