18 de noviembre de 2014 / 20:48 / hace 3 años

Dudas sobre la política petrolera de Arabia Saudita alientan las teorías conspirativas

LONDRES (Reuters) - Si el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Ali al Naimi, quería frenar las teorías de conspiración que circulan en el mercado antes de una reunión clave de la OPEP de la próxima semana, ya es demasiado tarde.

Las declaraciones de Naimi la semana pasada tras dos meses de silencio no respondieron las inquietudes de los mercados energéticos: ¿El líder de la OPEP ya no está dispuesto a defender los precios del petróleo, que han caído en un tercio a su menor nivel desde 2010? ¿Está detrás de nuevas metas comerciales e incluso geopolíticas?

Pese a que Naimi ha dicho que Riad quiere mercados estables, fuentes diplomáticas y del negocio dijeron que funcionarios sauditas tuvieron reuniones informativas privadas en las que sostuvieron que el reino puede vivir un tiempo con los precios actuales e incluso menores.

Descifrar las políticas petroleras de Arabia Saudita ha sido durante mucho tiempo como la “Kremlinología”, es decir, valerse de las mínimas señales para tratar de entender qué está pasando, como se hacía con la situación política de la antigua Unión Soviética.

La próxima reunión de la OPEP el 27 de noviembre está llevando ese arte a nuevas y mayores alturas.

Varias explicaciones se han ofrecido para llenar el vacío de información sobre las intenciones de Riad y no todas tienen que ver con teorías de conspiración de Rusia e Irán, que están enfrentados con el reino.

Los observadores del mercado de petróleo están divididos sobre los resultados de la reunión en Viena. Las predicciones van desde un gran recorte de la producción de la OPEP para revivir los precios a una reducción pequeña o incluso ninguna.

Incluso aquellos que han conocido durante décadas a Naimi están perplejos. “Por primera vez, realmente no sé qué es lo que pasará en la reunión. No está claro”, dijo un delegado de la OPEP con muchos años en el servicio.

Cuando Naimi habló el 12 de noviembre, dijo que el deseo de Riad de estabilidad en los mercados no había cambiado. “La política petrolera de Arabia Saudita (...) ha sido objeto de una gran cantidad de conjeturas salvajes e inexactas en las últimas semanas. No buscamos politizar el petróleo (...) Para nosotros es una cuestión de oferta y demanda, es puramente de negocio”, dijo.

Según cuatro fuentes del mercado y diplomáticos, que pidieron no ser identificados, las autoridades sauditas informaron a observadores de la OPEP en privado en Nueva York y Riad en septiembre y octubre.

Nasser al-Dossary, representante de Arabia Saudita en la OPEP, el príncipe Abdulaziz bin Salman y el gobernador del reino ante la OPEP, Mohammed Al-Mahdi, asistieron a lo menos a una de estas reuniones para dar el mensaje de que, con sus enormes reservas de divisas, Arabia Saudita estaba lista para precios de petróleo tan bajos como 70 a 80 dólares por barril hasta por un año.

El referencial Brent cayó a menos de 79 dólares el martes.

La mayoría de los miembros del grupo, aparte de Arabia Saudita, necesitan precios mucho más altos para equilibrar sus presupuestos, pero, irónicamente, no pueden reducir su producción para contrarrestar el exceso de oferta global provocado por la desaceleración del crecimiento económico en China y Europa y un auge de producción de esquisto en Estados Unidos.

PETRÓLEO DE ESQUISTO

En caso de que Arabia Saudita les diga a sus socios de la OPEP -que sufren con la caída del precio del petróleo- que no recortará la producción, el debate sobre qué impulsó el cambio de política se intensificará.

Una posibilidad es que Riad quiera dejar fuera al petróleo de esquisto de Estados, que se cree que necesita precios mucho más altos que la producción convencional para seguir siendo competitivo. “Están tras el esquisto de Estados Unidos”, dijo uno de los participantes de las reuniones con funcionarios sauditas.

Sin embargo, la fuente agregó que los sauditas también podrían considerar a los bajos precios como una oportunidad para poner aún más presión sobre Irán y Rusia por apoyar al presidente sirio Bashar al-Assad, un archienemigo de Riad, en la guerra civil del país.

Varias fuentes sauditas han negado durante el mes pasado que la geopolítica esté ahora moviendo la política petrolera del reino, pero no han logrado sofocar las teorías de que Riad y Washington están trabajando juntos para mantener bajos los precios.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se preguntaba el mes pasado cuál es la razón para que Estados Unidos y algunos de sus aliados quieran bajar el precio del petróleo. Según él, para perjudicar a Rusia.

Masoud Mirkazemi, un legislador y ex ministro de Petróleo de Irán, sostuvo que Riad estaba ayudando a las mayores economías del mundo agrupadas en el G-20. “Arabia Saudita, que tiene la intención de manejar a la OPEP, sirve a los intereses del G-20”, aseguró.

¿GUERRA DEL PETRÓLEO?

En Rusia, la idea de un complot de Arabia Saudita y Estados Unidos contra Moscú se ha convertido en moneda común, mientras la economía se enfrenta a los efectos de los bajos precios del petróleo y de las sanciones que le impuso Occidente por anexar Crimea y apoyar a los rebeldes en el este de Ucrania.

Leonid Fedun, copropietario de la petrolera privada Lukoil, recordó la visita del presidente Barack Obama a Riad en marzo.

“Obama viajó a reunirse con el rey de Arabia Saudita justo después de los acontecimientos de Crimea para empujarlo a estas acciones (para bajar el precio del petróleo)”, dijo el mes pasado Fedun, cuya compañía tiene importantes activos estadounidenses.

Rusia e Irán afirman normalmente dicen que hay complots de Estados Unidos contra sus economías, pero las teorías de conspiración se están propagando.

“¿Es sólo mi imaginación o hay una guerra mundial de petróleo en curso con Estados Unidos y Arabia Saudita por un lado contra Rusia e Irán por el otro?”, escribió el mes pasado Thomas Friedman, columnista del New York Times.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, evitó el asunto después de un viaje a Arabia Saudita en septiembre.

A la pregunta de si las conversaciones pasadas con Riad habían abordado la necesidad de Rusia de contar con el petróleo por encima de 100 dólares para equilibrar su presupuesto, él sonrió y dijo: “Ellos (los sauditas) son muy, muy conscientes de su capacidad para tener impacto en los precios del petróleo a nivel mundial”.

Con el reporte adicional de Vladimir Soldatkin, Katya Golubkova, Jason Szep y Rania El Gamal; Editado en español por Mónica Vargas

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