10 de julio de 2015 / 17:51 / en 2 años

Restricciones oficiales y peso fuerte limitarán exportaciones de carne bovina Argentina a EEUU

Imagen de archivo de unos carniceros en el Mercado de San Telmo en Buenos Aires, ene 20 2011. Los límites y los impuestos a las exportaciones de carne vacuna, sumados a una moneda local fuerte, impedirán que Argentina aproveche la reciente reapertura del mercado de Estados Unidos a los embarques de cortes bovinos del país austral, dijeron especialistas del sector. REUTERS/Jim Urquhart

BUENOS AIRES (Reuters) - Los límites y los impuestos a las exportaciones de carne vacuna, sumados a una moneda local fuerte, impedirán que Argentina aproveche la reciente reapertura del mercado de Estados Unidos a los embarques de cortes bovinos del país austral, dijeron especialistas del sector.

La semana pasada, después de 14 años y una disputa en la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Gobierno estadounidense volvió a autorizar el ingreso de importaciones de carne bovina de Argentina.

El ministro de Economía argentino señaló que la reapertura del mercado de Estados Unidos representaría ingresos por 280 millones de dólares para el golpeado sector.

Sin embargo, representantes de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) y del Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) creen que la medida del Gobierno estadounidense por sí sola es insuficiente para revitalizar las exportaciones de un país renombrado por sus cortes vacunos.

“La medida de Estados Unidos puede tener un impacto fuerte. Podemos exportarle a Estados Unidos cerca de 20.000 toneladas mensuales, pero es necesario que se defina una política flexible de exportaciones”, dijo a Reuters el consejero del IPCVA Dardo Chiesa.

“Va a depender si se modifican o no las condiciones macroeconómicas de Argentina”, señaló Miguel Schiaritti, presidente de Ciccra.

En 2006, Argentina limitó los embarques de carne bovina para evitar alzas en los precios de un alimento muy sensible para la población y aplicó un impuesto del 15 por ciento a sus ventas al exterior, lo que, según exportadores del producto, hirió sensiblemente su actividad.

De acuerdo con los últimos datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), las exportaciones argentinas de carne fresca y procesada cayeron un 72 por ciento, a 135.240 toneladas, en 2013, desde las 486.700 toneladas de 2005, antes de que el Gobierno aplicara sus medidas.

“Está vigente toda la normativa que frena la exportación”, dijo Chiesa.

“Eso genera una falta de previsibilidad necesaria para generar el tipo de carne que pide Estados Unidos, que es un novillo pesado, que te lleva un año más engordarlo. Al no estar esa seguridad, tampoco estás muy seguro que vaya a haber mucha gente interesada en avanzar en ese camino”, explicó.

Por otro lado, según Schiaritti, el efecto de un peso argentino apreciado también desalentará el envío de los cortes demandados por el mercado estadounidense.

“Con la tasa de cambio actual, los valores obtenidos exportando serían equivalentes a los que se obtienen acá. Sacaríamos la misma plata y exportar implica muchas complicaciones”, señaló el titular de Ciccra.

Argentina ha devaluado su moneda en un 52 por ciento desde 2011, cuando el Gobierno inició un estricto control de cambios. Pero una inflación que en los últimos años ha estado entre el 25 y el 30 por ciento anual ha erosionado la competitividad del peso argentino.

ESTABILIDAD DEL RODEO

Luego de una amplia liquidación de animales entre 2008 y 2010 debido a los efectos de una histórica sequía y, según ganaderos, a una política de límites de precios en el mercado local, el rodeo argentino se encuentra en por lo menos una situación de equilibrio tras una serie de altibajos recientes.

“Desde fines del año pasado estamos en el inicio de una fase de retención de animales, que para mí es exclusivamente política”, dijo Schiaritti, que estimó que el actual rodeo bovino de Argentina es de cerca de 50 millones de cabezas, aún lejos de los 60 millones de 2006.

“La gente está previendo que puede haber cambios a partir de diciembre (luego de las elecciones presidenciales de octubre) y esas expectativas están incentivando a volver a retener animales”, agregó.

A fines de octubre se celebrarán comicios en Argentina, a los que no podrá presentarse la presidenta Cristina Fernández, muy resistida en amplios sectores agropecuarios por sus políticas intervencionistas en el mercado rural.

Hasta la fecha las encuestas dan como favorito al candidato oficialista Daniel Scioli, que es considerado un exponente moderado del Frente por la Victoria, el partido de Fernández.

Por otro lado, durante el año se ha producido una fuerte caída en el precio de la soja, un cultivo que en la última campaña ocupó un récord de 20 millones de hectáreas en Argentina y que desde su explosión, hace más de dos décadas, desplazó a la ganadería de zonas tradicionalmente de pastoreo de animales.

“Una soja de 600 dólares (por tonelada) generaba que cualquier media loma en la cuenca del Salado (en el corazón de la pampa húmeda) fuera agrícola. Hoy, con una soja de 350 dólares, esos campos vuelven a ser ganaderos”, afirmó Schiaritti.

Reporte de Maximilian Heath. Editado por Patricio Abusleme

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