25 de septiembre de 2015 / 14:16 / en 2 años

Volkswagen nombra nuevo presidente ejecutivo para abordar escándalo de emisiones

WOLFSBURG, Alemania (Reuters) - Volkswagen nombró a Matthias Müller, veterano de la compañía, como presidente ejecutivo el viernes en momentos en que la automotriz alemana lidia con una crisis sobre pruebas adulteradas de emisión que el presidente de su directorio calificó como “un desastre moral y político”.

El logo de Volkswagen en una automotora en Nueva York, 21 de septiembre de 2015. Volkswagen adulteró las pruebas de emisión de unos 2,8 millones de vehículos diesel en Alemania, dijo el viernes el ministro de Transportes de ese país, una cifra casi seis veces mayor que en Estados Unidos. REUTERS/Shannon Stapleton

Tras una maratónica reunión de directorio en la sede en Wolfsburg, el mayor fabricante de automóviles del mundo dijo que Müller, de 62 años y jefe de la división Porsche, reemplazaría a Martin Winterkorn, quien renunció el miércoles.

Pero mientras VW intentaba lidiar con el escándalo, el ministro alemán de Transportes, Alexander Dobrindt, anunció que la compañía había manipulado las pruebas de unos 2,8 millones de vehículos diésel en el país, una cifra casi seis veces mayor que en Estados Unidos.

Horas después, el director de Volkswagen Herbert Diess reveló en un comunicado que unos 5 millones de automóviles tenían el software que permitió adulterar las pruebas.

Antes, la propia compañía había revelado que unos 11 millones de automóviles en todo el mundo fueron equipados con un software que le permitió adulterar pruebas de emisiones en Estados Unidos, pero aseguró que no fue activado en gran parte de ellos.

Volkswagen, por generaciones un modelo de la ingeniería alemana, se encuentra bajo una fuerte presión para demostrar que puede enfrentarse al mayor escándalo de sus 78 años de historia.

“Bajo mi liderazgo, Volkswagen hará todo lo posible para desarrollar e implementar los estándares más estrictos de cumplimiento en toda la industria”, dijo Müller en un comunicado.

La compañía dijo que contratará a una firma de abogados estadounidense para realizar una investigación, suspenderá a un número no determinado de personal y adoptará una estructura más descentralizada con un directorio más reducido.

Pero el escándalo sigue creciendo. Reguladores y fiscales de todo el mundo están investigando el escándalo, mientras que clientes e inversores han presentado demandas judiciales.

El mercado automotor se ha visto sacudido y las empresas de manufacturas temen una caída en las ventas de vehículos diésel y regulaciones más estrictas, mientras que clientes y operadores están furiosos de que Volkswagen aún no diga si va a llamar a revisión algún automóvil.

Volkswagen dijo que el presidente de ventas Christian Klingler dejará la compañía, pero que el director estadounidense Michael Horn permanecerá en su cargo.

El presidente en funciones Berthold Huber se disculpó con los “clientes, el público, autoridades e inversores” y les pidió que dieran a Volkswagen la posibilidad de reparar el daño causado por el escándalo.

“Quiero ser muy claro, la manipulación de las pruebas para motores a diésel es un desastre moral y político”, dijo Huber.

Escrito por Mark Potter; Editado en español por María Cecilia Mora/Mónica Vargas/Patricia Avila

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