30 de septiembre de 2015 / 16:48 / hace 2 años

Cadenas hoteleras de EEUU se fijan en Cuba por aumento de visitantes y alivio a restricciones

Un turista en una piscina de un resort 5 estrellas, en Varadero, 7 de julio de 2012. El interés de los ejecutivos de las principales cadenas hoteleras de Estados Unidos en la isla ha aumentado en los últimos meses, con conversaciones informales con funcionarios cubanos a medida que Washington relaja las restricciones a las firmas estadounidenses que operan allí. REUTERS/Desmond Boylan

NUEVA YORK/LIMA, Perú (Reuters) - La carrera por las zonas frente a las playas de Cuba ha comenzado.

El interés de los ejecutivos de las principales cadenas hoteleras de Estados Unidos en la isla ha aumentado en los últimos meses, con conversaciones informales con funcionarios cubanos a medida que Washington relaja las restricciones a las firmas estadounidenses que operan allí.

Ejecutivos de Marriott International, Hilton Worldwide y Carlson Hospitality Group, que administra la cadena Radisson, dijeron a Reuters que han conversado con funcionarios cubanos en los últimos meses.

“Todos estamos muy interesados”, dijo Ted Middleton, vicepresidente senior para desarrollo en América Latina de Hilton. “Cuando se nos permita hacerlo legalmente, todos queremos estar listos en la línea de partida”, agregó.

Estados Unidos y Cuba restablecieron relaciones diplomáticas en julio tras décadas de hostilidad.

Washington flexibilizó aún más el embargo comercial de medio siglo este mes, al permitir que algunas empresas establezcan filiales o asociaciones en Cuba y puedan abrir oficinas, tiendas y depósitos en la isla.

Estados Unidos quiere llegar a un acuerdo que permita a las aerolíneas domésticas realizar vuelos regulares a Cuba tan pronto como sea posible, dijo un funcionario del Departamento de Estado la semana pasada, en medio de especulaciones de que la prohibición para que los turistas estadounidenses visiten la isla caribeña podría flexibilizarse.

Los hoteleros estadounidenses no tienen permitido invertir en Cuba en la actualidad y la isla oficialmente sigue siendo un lugar prohibido para los turistas del país a menos que cumplan con ciertos criterios, como ser cubanoestadounidense o participar de viajes especiales culturales o educativos.

Las compañías extranjeras deben asociarse con una entidad cubana para hacer negocios y los hoteleros estadounidenses creen que deberán hacer lo mismo si es que se levantan las restricciones.

Mientras esperan que los políticos resuelvan sus diferencias, los ejecutivos hoteleros llevan adelante misiones de investigación en La Habana y mantienen reuniones informales con funcionarios del Gobierno en Cuba y en varias ciudades europeas.

Esta semana, Middleton, junto con ejecutivos de Carlson y Wyndham Worldwide Corp., que opera la cadena Ramada, se reunieron con el viceministro de Turismo de Cuba, Luis Miguel Díaz, en una conferencia de la industria en la capital peruana, Lima.

En la década de 1950, Cuba era el destino favorito para celebridades estadounidenses como Frank Sinatra y Ava Gardner, así como turistas comunes que viajaban en masa en vuelos baratos y barcos desde Miami.

Una reciente flexibilización de algunas restricciones para viajeros ayudó a que más de 106.000 estadounidenses visitaran Cuba en lo que va del año, más de los 91.254 de todo el 2014, según datos recopilados por el profesor de turismo José Luis Perelló de la Universidad de La Habana.

En general, la llegada de turistas aumentó casi un 18 por ciento este año tras un récord de 3 millones de visitantes en 2014, cifra que convirtió a Cuba en el segundo destino más popular del Caribe detrás de República Dominicana.

Los hoteleros estadounidenses esperan que los visitantes del país norteamericano se disparen si se levantan todas las restricciones de viaje.

“Cuando y si se levanta la prohibición. Estimamos que tendremos más de 1,5 millones de viajeros estadounidenses por año”, dijo Laurent de Kousemaeker, presidente de desarrollo para América Latina y el Caribe de Marriott.

De Kousemaeker acompañó a otros ejecutivos de Marriott, entre ellos al presidente ejecutivo Arne Sorensen, a La Habana en julio para reunirse con representantes de compañías administrativas y funcionarios del Gobierno.

HOSPITALIDAD, LA PALABRA CLAVE

Incluso si las sanciones se levantan en el corto plazo, Cuba ha sido tradicionalmente lenta en aprobar proyectos de inversión extranjera, lo que hace poco probable que aparezcan de inmediato hoteles estadounidenses en el paisaje de la isla.

Rivales de Canadá y Europa han aprovechado la oportunidad, operando e invirtiendo en hoteles y centros turísticos junto a socios cubanos durante años.

La cadena española Meliá Hotels International SA pretende tener 15.000 habitaciones en Cuba para 2018. Actualmente cuenta con 13.000 a través de 27 asociaciones.

London + Regional Properties Ltd, una empresa hotelera y de bienes raíces de Reino Unido, firmó un acuerdo este verano boreal para un proyecto de un campo de golf de 18 hoyos, un hotel y un condominio con la compañía estatal de turismo, Palmares SA, que tiene una participación del 51 por ciento en el plan.

Pero incluso con los planes del Gobierno de sumar 4.000 nuevas habitaciones hoteleras cada año durante los próximos 15 años, la isla no está preparada para un significativo aumento del turismo.

La infraestructura turística de la isla decayó en las décadas siguientes a la revolución de 1959. Hoteles cinco estrellas, buenos restaurantes y un acceso económico a internet son escasos.

Cuando y si ambos gobiernos dan la luz verde, los ejecutivos dijeron que las cadenas hoteleras estadounidenses posiblemente ofrezcan asociaciones de marca y administración para socios del Gobierno cubano como Palmares y el Grupo Turístico Gaviota, la entidad turística oficial más grande de Cuba.

El objetivo será asegurar contratos de largo plazo en proyectos de desarrollo de centros turísticos, que es como las autoridades cubanas generalmente operan con hoteles extranjeros.

Pero por el momento, los hoteleros estadounidenses no pueden mencionar al turismo cuando se reúnen con sus pares cubanos, y menos hablar sobre contratos. En cambio, la palabra clave es “hospitalidad”.

A de Kousemaeker le gusta usar una analogía del béisbol, un deporte muy popular en ambos países, para describir la situación.

“Estamos aprendiendo, y tomando lecciones de bateo, pero estamos en el banco”, dijo.

Reporte adicional de Jaime Hamre en La Habana. Escrito por Carmel Crimmins. Editado en español por Carlos Aliaga/Patricia Avila

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