28 de enero de 2016 / 14:46 / en 2 años

Fenómeno climático de El Niño, el golpe que le faltaba a la economía de Colombia

Gabriel Barreto, un pescador colombiano en la orilla del río Magdalena, el más largo e importante rí­o en Colombia, en la ciudad de Honda. 14 de enero de 2016. Gabriel Barreto camina descalzo sobre un terreno agrietado y árido que hace meses era parte del cauce del río más importante de Colombia, el Magdalena, que vio sus aguas bajar al menor nivel en más de medio siglo por el fenómeno de El Niño. REUTERS/John Vizcaino

HONDA, Colombia (Reuters) - Gabriel Barreto camina descalzo sobre un terreno agrietado y árido que hace meses era parte del cauce del río más importante de Colombia, el Magdalena, que vio sus aguas bajar al menor nivel en más de medio siglo por el fenómeno de El Niño.

Minutos después, el pescador alcanza las aguas someras del Magdalena y parado en su embarcación, lanza infructuosamente su red una y otra vez durante horas bajo un implacable sol que caldea con 37 grados centígrados a este pueblo del centro del país sudamericano, sin atrapar nada.

“Nunca había visto algo así, no hay nada de pescado”, dice Barreto, un humilde hombre de 52 años y padre de dos hijos, quien cubre su rostro curtido por el sol con una gorra beige.

Como ya no consigue los peces que vendía por 15 dólares al día para mantener a su familia, ha tenido que recurrir a la ayuda de una hermana, que con los ingresos de una tienda le colabora para solventar sus gastos mientras los tiempos mejoran.

Barreto es uno de los millones de colombianos afectados por el fenómeno de El Niño, el último golpe a la economía del país, que ya sufría una desaceleración por el desplome en los precios internacionales del crudo -la principal fuente de divisas e ingresos fiscales- y del carbón que exporta.

El Niño, causado por el calentamiento de las aguas del Pacífico y que golpea a varias regiones del mundo, ha disparado los precios de los alimentos y presionado la inflación de Colombia más allá de la meta, ha reducido al mínimo el nivel de aguas de las centrales hidroeléctricas y ha provocado incendios forestales.

“Este fenómeno nos está golpeando muy duro”, dijo recientemente el presidente Juan Manuel Santos, alarmado por la fuerte sequía y sus efectos. “Pero lo que está por venir es lo más severo”, sostuvo, al advertir sobre el riesgo de racionamientos de energía y una sequía más intensa.

Mientras en Colombia y Venezuela El Niño está provocando sequías y altas temperaturas, en otros países de la región como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay ha desencadenado intensas lluvias e inundaciones, como las que obligaron a evacuar a más de 100.000 personas en diciembre.

De acuerdo con predicciones de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM), el fenómeno que está en curso ya es el más fuerte de los últimos tres lustros y está en camino de convertirse en uno de los más potentes de los últimos 65 años.

SEQUÍA ECONÓMICA

Los precios de los alimentos en Colombia subieron el año pasado un 10,85 por ciento por el fenómeno climático y la inflación llegó al 6,77 por ciento, el mayor nivel en siete años y muy por encima del techo del 4 por ciento del rango meta.

Incluso el Banco Central, que aumentó su principal tasa de interés cuatro meses seguidos para contener la inflación, admitió que debido en parte al fenómeno climático, este año tampoco se cumplirá el objetivo de precios.

“La inflación en parte es resultado de El Niño por el precio de los alimentos”, dijo el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

El fenómeno ha dañado las cosechas, provocando una escasez de productos del campo, además del incrementar de precios. También ha causado la destrucción de 105.000 hectáreas de bosques luego de miles de incendios, y ha forzado a realizar cortes de agua en un 10 por ciento de los municipios de Colombia.

Todavía no ha habido racionamiento de electricidad, pero los embalses de las centrales hidroeléctricas, que suministran el 70 por ciento de la energía del país, están en niveles mínimos. Y eso también golpearía a la actividad industrial.

El Niño, que comenzó en mayo del 2015, sólo se debilitaría en abril de este año, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia.

La economía se habría desacelerado el año pasado a un nivel cercano al 3,2 por ciento desde el 4,6 por ciento de expansión registrado en el 2014. El Ministerio de Hacienda calcula que el fenómeno reduciría este año en un 0,1 por ciento el crecimiento del PIB hasta un nivel cercano al 3 por ciento.

Y en una época de vacas flacas, el Gobierno ha invertido unos 414 millones de dólares para la prevención, atención y recuperación de los efectos de El Niño.

“Dios quiera que llueva pronto, que el río vuelva a la normalidad, que tengamos cómo ganarnos la vida y que baje esta sequía”, dice el pescador Barreto.

Reporte de Luis Jaime Acosta. Editado por Pablo Garibian. LEA

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