15 de agosto de 2016 / 16:56 / en un año

Las inversiones de "turistas" crean el riesgo de una burbuja en la deuda emergente

Billetes de 5 dólares en la Casa de la Moneda de Estados Unidos en Washington, mar 26, 2015. La rentabilidad de la deuda de empresas de mercados emergentes ha provocado una fiebre compradora que ha llevado los rendimientos a mínimos de 13 meses y que eleva el riesgo de que algún problema externo, posiblemente en Estados Unidos o China, provoque una huida desordenada. REUTERS/Gary Cameron

LONDRES (Reuters) - La rentabilidad de la deuda de empresas de mercados emergentes ha provocado una fiebre compradora que ha llevado los rendimientos a mínimos de 13 meses y que eleva el riesgo de que algún problema externo, posiblemente en Estados Unidos o China, provoque una huida desordenada.

La deuda en dólares de empresas de países con más riesgo y menos desarrollados ha estado entre los activos de mejor desempeño en el año, con un retorno superior al 11 por ciento, según el índice de deuda corporativa de mercados emergentes de JPMorgan: CEMBI.

El rendimiento promedio de la deuda ha bajado 150 puntos básicos a cerca de un 5,2 por ciento, una caída que supera tanto a la de la deuda soberana emergente como a la de los bonos de empresas de países desarrollados, cuyas tasas han retrocedido por los programas de compras de activos de los bancos centrales.

En las últimas seis semanas, los inversores han inyectado 18.000 millones de dólares a fondos de deuda emergente, un flujo récord, según cifras de Bank of America Merrill Lynch. Y una parte significativa ha ido a papeles de empresas, dijeron analistas.

Los inversores atribuyen este fervor a fondos que no invierten normalmente en mercados emergentes, los “turistas” u “oportunistas”, que vienen sólo en busca de rendimiento.

El analista de deuda emergente corporativa John Bates de PineBridge Investments, que gestiona cerca de 81.000 millones de activos, considera que este es un factor de riesgo.

Algún cambio en el entorno, ya sean las tasas de interés de Estados Unidos o una preocupación por la economía china, puede alejar rápidamente a esos inversores porque, a diferencia de los gestores de fondos dedicados a mercados emergentes, están menos acostumbrados a la volatilidad del sector, dijo.

“Estos son turistas con grandes billeteras. Típicamente los mercados emergentes son una parte pequeña de un gran fondo de pensiones o de un gestor, así que cuando vienen grandes fondos al lugar y después sacan el dinero puede haber repercusiones muy graves”, dijo Bates.

Sin embargo, para los inversores, que cargan con más de 10 billones de dólares con rendimientos negativos en bonos de mercados desarrollados, la prima de 340 puntos básicos del CEMBI sobre los bonos del Tesoro de Estados es demasiado atractiva.

Las compañías emergentes con una calificación de una sola B, lo que se conoce como categoría crediticia basura, han ofrecido retornos de más de un 20 por ciento en el año, según un subíndice de altos rendimientos de CEMBI.

“Un acercamiento descuidado a la deuda corporativa, que aparece con un lindo diferencial sobre la soberana, es una estrategia de inversión arriesgada”, dijo el segundo del área de deuda emergente de BNP Paribas Investment Partners, JC Sambor.

Editado en español por Javier López de Lérida

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