25 de agosto de 2016 / 12:57 / hace un año

Banqueros centrales apuntan a gasto público para cubrir déficit de 1 bln dlr en inversión

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, en una conferencia de prensa en Washington. Mientras los mercados esperan el próximo mensaje de Janet Yellen sobre el rumbo de la política monetaria, la jefa de la Reserva Federal y sus colegas ya tienen uno para los políticos: la economía estadounidense requiere más gasto público para acelerar la marcha. REUTERS/Carlos Barria

JACKSON HOLE, EEUU (Reuters) - Mientras los mercados esperan el próximo mensaje de Janet Yellen sobre el rumbo de la política monetaria, la jefa de la Reserva Federal y sus colegas ya tienen uno para los políticos: la economía estadounidense requiere más gasto público para acelerar la marcha.

En las últimas semanas, Yellen y tres de los otros cuatro gobernadores que están en Washington han instado en sus discursos y audiencias en el Congreso al gasto público en infraestructura y otros esfuerzos para contrarrestar el crecimiento débil, las vacilantes mejoras en productividad y la débil inversión empresarial. El quinto miembro ha apoyado esa idea en el pasado.

La Fed no tiene influencia directa en materia de política fiscal y sus funcionarios normalmente se abstienen de discutirla en detalle. Que sus principales miembros hablen a una voz envía una señal fuerte a la próxima presidencia y al Congreso respecto de los límites que enfrentan en la fijación de la política monetaria y sobre lo que se requiere para mejorar las perspectivas de la economía.

La conferencia anual de la Fed en Jackson Hole, Wyoming, donde Yellen habla el viernes, se centraría en cómo mejorar la “caja de herramientas” de los bancos centrales, pero el mensaje unánime de los altos miembros de la Fed es que esas herramientas ya no son suficientes.

“La política monetaria no está bien equipada para tratar problemas de largo plazo como la desaceleración en el crecimiento de la productividad”, dijo el domingo el vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer. Dijo que dependía de la administración invertir más en infraestructura y educación.

Detrás de la declaración de Fischer hay un rasgo preocupante: la inversión de las empresas ha caído bajo los niveles de los años previos y las empresas parecen ya haber dejado de responder a los bajos costos del endeudamiento.

Como porcentaje del producto interno bruto, la inversión anual empresarial en Estados Unidos desde 2008 ha promediado casi un punto porcentual completo bajo el promedio de la década pasada, según cifras oficiales. Estimaciones de Reuters indican que el déficit de la inversión ha generado un hoyo en el PIB anual que ha crecido hasta 1 billón de dólares por año contra el que podría haber sido si la tendencia previa se hubiera mantenido.

Las empresas han elevado sus recompras de acciones a niveles récord de cerca de medio billón de dólares al año, y se aferran a volúmenes récord de efectivo, pese al financiamiento a bajo costo que en teoría tendría que estimular la inversión de largo plazo. Una investigación de los economistas de la Fed Steven A. Sharpe y Gustavo Suarez sugiere que es porque los ejecutivos no consideran tanto las tasas de interés cuando toman decisiones de inversión y que no están ajustando las tasas de retorno esperadas para que se acomoden a un mundo emergente de bajo crecimiento.

El estudio encontró que las tasa interna de retorno necesaria para justificar proyectos de capital ha “oscilado cerca de 15 por ciento por décadas” y que apenas crecía aun cuando las tasas de interés hubieran caído. Tales objetivos tenían sentido en tiempos de crecimiento fuerte, pero podrían ser inconsistentes con el actual crecimiento débil, ambiente de tasas de interés bajas y un gasto corporativo retenido, sostienen los economistas de la Fed.

Eso desafía la noción central de la política monetaria de que las tasas de interés bajas incentivan la inversión al hacer que los retornos de largo plazo sean más atractivos. La situación ha dejado a los analistas perplejos y algunos ejecutivos sugieren que podría no estar en sintonía con un mundo de crecimiento bajo.

La conferencia en Jackson Hole probablemente evalúe muchas soluciones no convencionales propuestas como modo de salir del ciclo de demanda débil, inversión floja y bajo crecimiento que se produjo tras la recesión entre los años 2007 y 2009.

Tanto los banqueros de Estados Unidos como los de otros países han presentado ideas como apuntar a determinados objetivos del PIB o inyecciones de efectivo con “dinero del helicóptero” para generar demanda e inflación, y han estado probando tasas de interés negativas en Europa y Japón.

La política fiscal no está en la agenda de este año, que está dedicada a los detalles de las operaciones de política monetaria. Pero la idea de que los Gobiernos deben intervenir con gasto en infraestructura u otras iniciativas ha estado ganando apoyo entre los banqueros centrales.

El argumento afirma que una inversión pública bien orientada podría pagar por sí misma a través de una productividad y crecimiento más altos, y así hacer que cualquier incremento del gasto público sea comparativamente menos oneroso.

Reporte de Howard Schneider, Editado en español por Janisse Huambachano

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