7 de octubre de 2013 / 5:07 / en 4 años

Venezuela promete mano dura con "turistas cambiarios"

Por Andrew Cawthorne

CARACAS (Reuters) - El gobierno del presidente Nicolás Maduro planea usar lectores de huellas digitales en los aeropuertos para acabar con los turistas que eluden los controles cambiarios comprando boletos sin presentarse para viajar, en el más reciente reflejo de las distorsiones económicas que vive Venezuela.

La mayoría de los vuelos que salen de la nación sudamericana están reservados con meses de anticipación porque los venezolanos compran boletos para obtener dólares a una tasa preferencial en el sistema de otorgamiento de divisas oficial.

En un fenómeno bautizado “turismo cambiario”, muchos venezolanos ni siquiera se molestan en viajar y los aviones suelen partir semi vacíos. La gente vende los dólares obtenidos en el mercado negro con una ganancia de hasta siete veces el valor oficial.

Reaccionando a una lluvia de titulares en los medios locales, funcionarios dijeron el fin de semana que estaban planeando poner lectores de huellas digitales en aeropuertos, puertos y puntos fronterizos para identificar a los turistas que hacen trampa.

La cuota de dólares de la gente sería activada solo después de registrarse en esas máquinas, dijo en un comunicado el Saime, el servicio de migración.

“Los dólares tienen que servir para alimentar la economía del país, no para especular con ellos”, dijo el director del Saime, Juan Carlos Dugarte, agregando que su organización estaba trabajando de cerca con el administrador cambiario Cadivi para frenar el fraude.

El auge del “turismo cambiario” se ha sumado a una inflación anualizada del 45 por ciento, los frecuentes apagones y la escasez de productos básicos como el papel higiénico o la leche, como símbolo de los problemas económicos que enfrenta Maduro.

El mandatario ganó por muy poco la elección de este año para reemplazar al líder socialista Hugo Chávez, que murió de cáncer, pero viene luchando contra los problemas cotidianos de los venezolanos mientras intenta forjarse una identidad propia y mantener al Partido Socialista unido.

“EL RASPAO”

Fue Chávez el que introdujo los controles de cambio hace una década. Pero la disparidad entre el precio oficial de 6,3 bolívares por dólar y la tasa del mercado ilegal de casi siete veces mayor es más amplia que nunca.

Hay estrictos límites para conseguir dólares a la tasa de 6,3, pero con un boleto de aerolínea válido, los venezolanos pueden obtener hasta 3.000 dólares al precio oficial.

Y sacan provecho de eso utilizando sus tarjetas de crédito en un proceso de arbitraje conocido localmente como “el raspao”. O usan sus tarjetas en el exterior para obtener un adelanto en efectivo y luego lo traen a casa, o simplemente envían sus tarjetas a amigos que viven fuera del país, que usan los plásticos y después mandan efectivo a Venezuela.

A veces, la gente vuela al exterior llevando varias tarjetas de amigos y parientes que usan en un solo viaje.

Los críticos de Maduro, encabezados por el líder de la oposición Henrique Capriles -que perdió las elecciones presidenciales de abril por 1,5 puntos porcentuales- dicen que las culpables de esta y otras distorsiones son las fallidas políticas económicas socialistas y la mala administración.

Pero el Gobierno asegura que hay una “guerra económica” silenciosa de las clases altas alentada por Estados Unidos. Maduro expulsó a tres diplomáticos de ese país esta semana por el tema, y ha prometido “radicalizar” su gobierno en respuesta.

La impresionante demanda por boletos de avión provocó un aumento tremendo de los precios: ahora están al doble o al triple de lo que estaban hace unos pocos meses.

El grupo local de defensa del consumidor Anauco criticó la medida de colocar lectores de huellas como “improvisada e incómoda” para los viajeros honestos, asegurando que las autoridades podrían fácilmente identificar a los que no se presentan cruzando la información de migración y datos de los vueltos con los registros del administrador cambiario Cadivi.

“Nuestros aeropuertos suelen colapsar por los procesos de seguridad naturales de la actividad como para agregar un nuevo eslabón o posible cola a la hora de abordar”, dijo la agrupación.

Los economistas reclaman que se suavicen los controles de divisas para frenar los problemas como el “turismo cambiario”.

“Puedes poner todos los controles que quieras, pero es complicado y no va a servir de nada si no atacan el problema de fondo: reducir o al menos hacer manejable la brecha entre el (dólar) oficial y el paralelo”, dijo recientemente el economista Asdrúbal Oliveros, de la firma local Econoanalítica.

Reporte adicional de Eyanir Chinea

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