16 de octubre de 2013 / 17:57 / en 4 años

ANALISIS-Enorme subasta en Brasil podría reducir bonanza petrolera de largo plazo

Un trabajador revisa un envase con crudo en la plataforma petrolera Cidade Angra dos Reis en el campo Lula, a unos 300 kilómetros frente a la costa de Río de Janeiro, feb 16 2011. El Gobierno de Brasil ve la subasta el lunes de Libra, uno de los mayores yacimientos petroleros mar adentro jamás vendidos, como la coronación de un plan energético diseñado para terminar con la pobreza y ayudar al país a entrar al mundo desarrollado. REUTERS/Sergio Moraes

Por Jeb Blount

RIO DE JANEIRO (Reuters) - El Gobierno de Brasil ve la subasta el lunes de Libra, uno de los mayores yacimientos petroleros mar adentro jamás vendidos, como la coronación de un plan energético diseñado para terminar con la pobreza y ayudar al país a entrar al mundo desarrollado.

Sin embargo, algunos advierten que la licitación, la primera bajo un marco legal que aumenta el control del Estado sobre la más promisoria región petrolera de Brasil, podría desalentar las inversiones y acabar limitando los beneficios de largo plazo del desarrollo petrolero.

Las gigantescas dimensiones de Libra y el elevado costo de extraer petróleo allí amenazan con abrumar a Petroleo Brasileiro SA o Petrobras, la firma estatal a la que el Gobierno encargó liderar el desarrollo del yacimiento.

Libra podría obligar a Petrobras -endeudada y apretada de efectivo- a abandonar o retrasar la exploración de activos más promisorios en otras partes de Brasil, afectando sus futuras utilidades.

El intento del Gobierno por maximizar su usufructo en Libra también asustó a algunas de las mayores petroleras del mundo que han participado activamente en subastas previas. Eso en momentos en que los descubrimientos de energía en otras regiones y otros problemas redujeron la euforia que en el pasado rodeó al sector petrolero brasileño.

Sumando todos esos elementos, Libra parece menos promisorio.

“Estoy convencido de que esta será la primera y última venta de petróleo bajo el nuevo modelo tal y como está estructurado hoy”, dijo Christopher Garman, director de mercados emergentes de la consultora de riesgo político Eurasia Group.

“Si no, habrán consecuencias”, dijo en una entrevista. “Hay mucho petróleo ahí, pero esta no es la mejor forma para que el Gobierno lo venda”.

El fin del boom de las materias primas en Brasil, el lento crecimiento económico, la elevada inflación y la producción de petróleo de esquisto y gas en Estados Unidos ponen en duda la sostenibilidad de los altos precios del petróleo en el largo plazo. Y según Garman, Libra resulta hoy menos atractiva que hace dos o tres años atrás.

Lo que será subastado el lunes es potencialmente enorme. Libra tiene entre unos 8.000 y 12.000 millones de barriles de petróleo recuperable, según el regulador brasileño ANP y la empresa estadounidense de certificación de reservas Degolyer & MacNaughton (D&G).

Si las proyecciones son correctas, Libra tiene suficiente petróleo para cubrir la demanda mundial de petróleo por hasta 19 semanas o casi duplicar las reservas de Brasil.

En su momento de mayor producción, Libra podría bombear 2,5 millones de barriles por día, más que el doble de la producción actual de Brasil y casi tanto como otros grandes exportadores tipo México o Venezuela.

Libra, el mayor hallazgo en la historia de Brasil, es el último de una serie de descubrimiento “subsal” o de petróleo atrapado a enorme profundidad bajo una capa de sal debajo del lecho marino en una región al sudeste de Río de Janeiro.

EL TAMAÑO LO ES TODO

La presidenta brasileña Dilma Rousseff espera que Libra le genere al Gobierno unos 400.000 millones de dólares en un plazo de 30 años y ayude a volver más rico al país. El yacimiento debe ayudar a mejorar servicios como la educación y la salud pública, reduciendo la enorme brecha entre ricos y pobres en Brasil.

Pero para los críticos, sin embargo, el tamaño de Libra es un problema. Su desarrollo costará decenas de miles de millones de dólares, 7.000 millones de dólares por adelantado. Por ley, Petrobras debe liderar el desarrollo como operador y pagar al menos un 30 por ciento del costo total, independientemente de quien gane.

Petrobras ya está teniendo dificultades para pagar por su plan quinquenal de inversiones de 236.500 millones de dólares, el mayor programa de gastos corporativos del mundo. Además, los subsidios de combustible ordenados por el Gobierno le hicieron perder hasta ahora 18.000 millones de dólares.

Para obtener efectivo, Petrobras está vendiendo la mayoría de sus activos en el extranjero y la falta de dinero congeló proyectos como el desarrollo de yacimientos de frontera o nuevas refinerías.

Uno de esos activos está frente a las costas del estado de Sergipe, donde Reuters reportó el mes pasado que Petrobras y su socia india IBV Brasil SA encontraron más de 1.000 barriles de petróleo.

Más cerca de la costa, más fácil de desarrollar y con crudo de mayor calidad que el Libra, el yacimiento de Sergipe podría mejorar drásticamente el desarrollo de una de las zonas más pobres de Brasil, dijo Cleveland Jones, un geólogo del Instituto Brasileño de Petróleo en la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

“Hoy en día la apuesta más atractiva en el petróleo mar adentro en Brasil no está en el subsal con Libra”, dijo. “Está en Sergipe”.

Según Jones, el desarrollo de Libra podría retrasar los planes para Sergipe. “Y eso no es bueno para Petrobras, para Sergipe ni para Brasil”, añadió.

Con los yacimientos más antiguos de Petrobras en declive y los nuevos retrasados, la estatal está viendo caer sus ingresos y aumentar sus deudas.

Moody’s Investors’ Service rebajó el 3 de octubre la deuda de Petrobras y las perspectivas son negativas.

Aunque el Gobierno ha dicho que si es necesario financiará a Petrobras, eso dejaría la subasta de Libra sin sentido.

“Petrobras no debería necesitar ser el operador exclusivo con una participación mínima”, dijo Delcídio Amaral, un senador del gobernante Partido de los Trabajadores y aliado de Rousseff.

“Libra debería ir al mejor postor”, dijo el político. “Si las condiciones son atractivas debería haber muchos interesados”.

Y ese es otro problema.

Apenas 11 compañías pagaron los 2,05 millones de reales (940.367 dólares) para calificar para la subasta, apenas una cuarta parte de las “más de 40” esperadas por la jefa del regulador ANP, Magda Chambriard.

Gigantes como Exxon-Mobil, BP Plc, BG Group Plc y Chevron Corp no participaron. La subasta estará en cambio dominada por estatales como la china CNOOC.

La española Repsol SA y la portuguesa Galp Energia SGPS SA van a participar de la subasta, aunque ya han vendido parte de sus unidades brasileñas a la china Sinopec.

Y aunque otras grandes compañías como la francesa Total SA y Royal Dutch Shell Plc pagaron para entrar, existe una buena posibilidad de que muchas de las empresas que se inscribieron no hagan propuestas, dijo Garman, de Eurasia.

“O bien tienen dudas sobre el tamaño de la apuesta o no piensan que pueden hacer dinero”, sostuvo Wagner Freire, un geólogo, consultor y ex ejecutivo de Petrobras. “Los chinos pueden apostar a lo grande, pero su interés es más estratégico que comercial. Para China, la única cosa peor que petróleo caro es no tener absolutamente nada de petróleo”.

(1 dólar = 2,18 reales)

Reporte de Jeb Blount; Editado por Esteban Israel

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